jueves, 25 de junio de 2015

EL PARAÍSO TIENE MUCHAS PUERTAS



-Maestro, ¿por qué dibujan a san Pedro con tantas llaves? ¿El Paraíso tiene muchas puertas?

-No. El Paraíso, símbolo de la realización suprema, tiene una sola puerta y muy estrecha. Todas esas llaves sirven para la misma puerta y no son del santo, sino de los que ya entraron. Cada uno de nosotros tiene una llave. Sólo con ella podemos abrir la puerta del Paraíso. ¡No puedes entrar pidiendo llaves prestadas!

-¿Dónde está mi llave, Maestro?

-¡No te lo puedo decir! ¡Tienes toda tu vida para encontrarla en ti: es el centro de tu conciencia!

-¿Y el Paraíso dónde está?

-¡Está en todas partes!

Alejandro Jodorowsky
Conversación con el maestro.
http://planosinfin.com/el-paraiso-tiene-muchas-puertas/

LA FELICIDAD ESTA DENTRO


LA OTRA VERDAD


El Poder del Consumidor se une al Centro para la Ciencia en el Interés Público (CSPI) para la difusión de un nuevo video, llamado "Change the Tune" o "Una Nueva Canción" que busca crear conciencia y reducir la incidencia de enfermedades relacionadas con el consumo de refresco en América y en todo el mundo.

En México, el consumo promedio por persona de bebidas azucaradas es de 163 litros al año[i] y de acuerdo a un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública en el periodo de 1999 a 2006, la energía consumida proveniente de bebidas altas en energía, en las que el refresco representa un papel predominante, incrementó más del doble en adolescentes y se triplicó en los adultos[ii].

Al año se asocia directamente la muerte de más de 24 mil mexicanos por el consumo de bebidas azucaradas. En total durante 2013, las principales causas de muerte fueron las enfermedades cardiovasculares y diabetes, resultando en 145 mil 237 y 87 mil 245 muertes respectivamente.[iii] En relación con el sobrepeso, nuestro país tiene una prevalencia del 38.8% que lo sitúa como la segunda tasa más alta, después de Chile. En cuanto a la obesidad, la prevalencia es de 32.4%, la segunda más alta después de Estados Unidos. Ambas tasas rebasan por mucho los promedios que marca la OCDE de 34.6 y 18%, respectivamente.

[i] Brownell K. Estimación elaborada a partir de datos de: Datamonitor 2009, Euromonitor 2009, Andreyeva et al 2011

[ii] Barquera S, Hernández-Barrera L, Tolentino L, Espinosa J, Wen Ng S, Rivera J, Popkin B. Energy ntake from Beverages Is Increasing among Mexican Adolescents and Adults. The Journal of Nutrition 2008; 138: 2454-2461.

[iii] INEGI, 2013.

miércoles, 24 de junio de 2015

EL DESAFÍO DE VIVIR


YAMA MARA (MIEDO A LA VIDA)


Pienso que quizá todos los maras surjan del miedo a la muerte, pero yama mara está particularmente enraizado en él. Cuando hablamos de la buena vida desde el punto de vista samsárico general, nos referimos a conseguir tenerlo todo en orden. Por fin sentimos que somos una buena persona: tenemos buenas cualidades, somos pacíficos y cuando nos tiran flechas no nos desequilibramos. Somos la persona que sabe convertir las flechas en flores. Nos sentimos muy bien con nosotros mismos, por fin hemos atado todos los cabos sueltos. Somos felices y pensamos que eso es la vida.

También solemos pensar que si meditásemos lo suficiente, o si hiciésemos suficiente ejercicio, o si comiéramos comida equilibrada, todo sería perfecto. Pero desde el punto de vista de alguien despierto, eso es la muerte. Buscar la seguridad o la perfección, regocijarnos por sentirnos seguros y completos, auto-contenidos y cómodos, es una especie de muerte. No cabe ni una ráfaga de aire fresco, no hay lugar para que entre algo nuevo que interrumpa todo lo anterior. Al controlar la experiencia estamos matando el momento, y así preparamos nuestro propio fracaso porque, antes o después, vamos a tener una experiencia que no podremos controlar: se nos va a quemar la casa, va a morir algún ser querido, vamos a enterarnos de que tenemos cáncer, va a caer un ladrillo del cielo y nos va a dar en la cabeza, alguien va a derramar zumo de tomate sobre nuestro traje blanco, o vamos a ir a nuestro restaurante favorito para descubrir que ese día han ido a comer allí otras setecientas personas.

La esencia de la vida es que es desafiante. Unas veces es dulce y otras amarga. A veces nuestro cuerpo se tensa y otras se relaja y se abre. A veces tienes dolores de cabeza y otras te sientes sano al 100 por 100. Desde la perspectiva de la persona despierta, tratar de atar todos los cabos y tenerlo todo controlado es la muerte porque implica rechazar gran parte de nuestra experiencia básica. En dicho planteamiento de vida hay algo agresivo: tratamos de aplanar todos los relieves e imperfecciones para suavizarnos el paseo.

Estar plenamente vivo, ser plenamente humano y estar completamente despierto es ser expulsado del nido constantemente. Vivir plenamente es estar siempre en tierra de nadie, es experimentar cada momento como algo plenamente nuevo y fresco. Vivir es estar dispuesto a morir una y otra vez. Eso es la vida desde el punto de vista de la persona despierta. Y la muerte es querer aferrarse a lo que se tiene, y que todas las experiencias nos confirmen, nos satisfagan y nos hagan sentirnos completamente en orden. Por eso, aunque digamos que yama mara es el miedo a la muerte, en realidad es el miedo a la vida.

Queremos ser perfectos pero vemos constantemente nuestras imperfecciones y no hay manera de huir de ellas, no hay salida, no hay escape posible. Entonces es cuando la espada se convierte en una flor. Nos quedamos con lo que vemos, sentimos lo que sentimos y desde ese punto empezamos a conectar con nuestra mente básicamente sabia.

¿Habría despertado el Buda sin los maras? ¿Habría alcanzado la iluminación sin ellos? ¿No fueron en realidad sus mejores amigos porque le mostraron quién era y cuál era su verdad? Todos los maras señalan el camino hacia la plenitud del despertar y de la vida a través del abandono, dejándonos morir momento a momento al final de cada espiración. Cuando despertamos, podemos vivir plenamente sin buscar el placer ni evitar el dolor, sin reconstruirnos cuando nos caemos a pedazos. Podemos permitirnos sentir nuestras emociones frias o calientes, vibrantes o planas, en lugar de emplearlas para mantenernos en la ignorancia y en la estupidez. Podemos renunciar a ser perfectos y experimentar plenamente cada momento. Tratar de escapar nunca es la respuesta a ser totalmente humanos. Huir de la inmediatez de la experiencia es como preferir la muerte a la vida.

Viendo las flechas y las espadas, y cómo reaccionamos a ellas, siempre podemos volver a la mente básicamente sabia. En lugar de tratar de librarnos de algo o de entrar en la sensación dualista de sentirnos atacados, podemos aprovechar la oportunidad para ver cómo nos cerramos cuando nos presionan. Así es como abrimos el corazón.

Así es como despertamos nuestra inteligencia y conectamos con nuestra naturaleza búdica fundamental.

Extracto del libro:
Cuando Todo Se Derrumba
Pema Chödron
Fotografía de Internet

BUSCANDO LA IDENTIDAD EN LA MENTE...LA DISFUNCIÓN


SILENCIO


martes, 23 de junio de 2015

NO BUSQUE SU PROPIO SER EN LA MENTE


Siento que hay aún mucho que necesito aprender sobre la forma como trabaja mi mente antes de llegar a un punto cercano a la conciencia plena o a la iluminación espiritual.

Eckhart Tolle:
No, no es cierto. Los problemas de la mente no pueden resolverse en el nivel de la mente. Una vez haya entendido la disfunción básica, no hay realmente mucho más que usted necesite aprender o entender. Estudiar las complejidades de la mente puede convertirlo en un buen psicólogo, pero eso no lo llevará más allá de la mente, lo mismo que el estudio de la locura no es suficiente para producir la cordura. Usted ya ha comprendido la mecánica básica del estado inconsciente: la identificación con la mente, que produce un falso ser, el ego, como sustituto de su verdadero yo, arraigado en el Ser. Usted se convierte en una "rama separada de la vid" como Jesús lo expresa. 

Las necesidades del ego son infinitas. Se siente vulnerable y amenazado y por lo tanto vive en un estado de miedo y de carencia. Una vez que usted sabe cómo opera la disfunción básica, no hay necesidad de explorar todas sus innumerables manifestaciones, no es necesario convertirlo en un complejo problema personal. Al ego, por supuesto, le encanta eso. Siempre está buscando algo a que agarrarse para sostener y fortalecer su ilusorio sentido de identidad, y se aferrará con gusto a sus problemas. Por eso, para tantas personas, una gran parte de su sentido de sí mismas está íntimamente conectado con sus problemas. Una vez que esto ha ocurrido, lo último que quieren es liberarse de ellos: eso significaría pérdida de identidad. Puede haber una gran inversión inconsciente de ego en el dolor y el sufrimiento. 

Así que una vez que usted reconozca la raíz de la inconsciencia como la identificación con la mente, que por supuesto incluye las emociones, usted puede salir de ella. Se vuelve presente. Cuando usted está presente, puede permitir que la mente sea como es sin enredarse en ella. La mente en sí no es disfuncional. Es una he­rramienta maravillosa. La disfunción se establece cuando usted busca su identidad en ella y la confunde con lo que usted es. Entonces se convierte en la mente egotista y domina la totalidad de su vida. 

Del libro: 
El Poder del Ahora
Eckhart Tolle

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