domingo, 31 de julio de 2016

LOS DEBOS


¿Qué es un “debo”? ¿Cómo llegan a nuestra mente? ¿Qué generan en nuestra vida? ¿Cómo liberarnos ellos?

El psicólogo David Salinas, experto en psicología positiva, gestión del bienestar personal y manejo del estrés escribe lo siguiente en un artículo titulado “Los 7 debos capitales”:

«Un “debo” es una exigencia irrealista, una imposición propia pero que es la consecuencia de aprendizajes socio-culturales que hemos asimilado.

Un “debo” genera malestar psicológico, frustraciones innecesarias, culpas excesivas y disfunciones en la relaciones con los otros y con uno mismo.

Gracias a los “debos” somos seres más predecibles y controlables. Si tengo muchos “debos”, me ajusto a lo que se espera de mí, no me salgo del guión (guión que otros, y no yo, han escrito), y no daré “problemas”. Mi único problema quizá sea… mi ausencia de felicidad.

Existen muchos, muchísimos “debos” en nuestra sociedad… En ti. Localizarlos nos sirve para darnos cuenta y, a través de esa toma de conciencia, redirigir nuestra conducta desde lo que se espera de nosotros, hacia lo que espero de mí, para sentirme bien conmigo y con los otros.

No debes continuar leyendo este artículo si no quieres, pero… A mí no me parece un mal plan. ¿Y a ti?

Éstos son los 7 Debos Capitales:

Debo ser productivo

La prioridad según este “debo” es trabajar siempre en algo que sea útil, que dé frutos. Según este “debo”, descansar es de vagos, divertirse de irresponsables. ¿Conocéis a gente que tiene la sensación de que si no hace algo productivo está perdiendo el tiempo?

¿Os sentís vosotros mismos identificados con esto? Este “debo” genera estrés, porque te obliga a estar todo el tiempo haciendo algo, y depresión, porque cuando haces algo que te gusta pero que es totalmente infértil, no lo aprecias, no lo disfrutas. Y te das cuenta. Y te sientes mal.

Debo hacerlo todo bien

La opresión del “Todobienismo”. Todo lo que me proponga ha de salir bien, he de ser una persona exitosa y todo un ejemplo a seguir. Por supuesto, nunca he de meter la pata ni hacer daño a los demás.

Este “debo” genera autoexigencia excesiva y obsesión por la perfección, y por ende, problemas de autoestima. Si mis metas son siempre tan altas que rara vez llego, fácilmente me sentiré pequeño por ello. El fracaso se tiende a dramatizar u “horribilizar”.

Debo decir que sí

No puedo fallar a los demás, eso es lo que me dice este “debo”. Si lo hago, decepcionaré enormemente y dejaré de gustar. Este “debo” por lo tanto es consecuencia de una necesidad irreal de aprobación de los demás.

Acarrea problemas de autoestima, vacío existencial, intolerancia a la soledad y dependencia emocional. Y estrés, mucho estrés, porque es muy cargante tratar siempre de no decepcionar. Manifestaciones típicas de este “debo” son: debo de acudir a la cita, debo cuidar de mis padres, debo aceptar lo que me proponen.

Debo ser atractivo/a

Debo ser delgada, debo ser musculoso, debo vestir como los demás… Los cánones de belleza son dictados por la moda y la publicidad. Y si no cumplo con esos dictados… ¿debo sentirme mal por ello? Este “debo” genera frustración, problemas de autoestima, y deriva en último término en trastornos de la alimentación, como la anorexia y la bulimia, o en adicciones, como el llamado “culto al cuerpo” (la vigorexia) o adicción a las compras para estar continuamente cambiando la ropa del armario.

Debo ser fuerte

No se me está permitido derrumbarme, y mucho menos apoyarme en los demás. La gente que se rinde, la gente que pide ayuda o que va al psicólogo, son débiles, y he de esforzarme todo lo posible por no parecerme a ellos. Este “debo” es una presión psicológica constante cuyo fin es ocultar una realidad inherente a la propia esencia del ser humano: somos seres vulnerables.

Es uno de los más dañinos, porque provoca la represión de emociones y, paradójicamente, por querer aparentar fortaleza, son estas emociones las que se hacen fuertes dentro de nosotros. También impide la búsqueda de apoyo social, que es vital para la solución de muchos de nuestros problemas.

El mundo debe ser justo conmigo

El único de los 7 Debos que es externo (aunque ya digo, hay más: no están todos los que son, pero son todos los que están). Si me porto bien, si soy buena persona, si pago mis impuestos, ¿por qué me pasan cosas malas?

Hay una frase que es: “Pensar que el mundo debe ser justo contigo porque eres buena persona es como creer que un león no te comerá por ser vegetariano”. Este “debo” hace que dramaticemos ante la adversidad y merma, por tanto, nuestra capacidad de resiliencia.

Debo ser feliz siempre

En todo momento, bajo cualquier circunstancia. Si no me divierto, o sufro emociones difíciles, significa que algo no marcha bien en mi vida. Una expectativa completamente irreal ya que la tristeza, el miedo, la ira o la vergüenza son emociones naturales, normales, forman parte del mismo proceso de la vida, y al igual que la felicidad, son transitorias.

Este “debo” hace que también dramaticemos, esta vez sobre nuestro propio sentir, y que fácilmente un estado de tristeza derive en uno de depresión, o un estado de inquietud derive en uno de ansiedad. Siempre digo que: no habrá ser más infeliz, que aquél que pretenda ser feliz siempre.

Como ya mencioné, conocer estos “debos” y saber de qué manera nos hacen daño, nos ayudan a deshacernos de ellos, para… 
  • Disfrutar más de tu tiempo. 
  • No condicionar tu felicidad a hacer las cosas bien o a actuar correctamente. 
  • Decirte que sí a ti mismo a través de los “no”. 
  • Aceptar tu cuerpo. 
  • Dejarte caer… para poder levantarte. 
  • Aceptar la parte injusta de la vida. 
  • Y sentirte feliz… aunque sepas que no siempre lo eres ni siempre lo serás. 
Aunque claro… ¿quién soy yo para decirte lo que debes hacer? Trata de ser feliz intentando no hacer infeliz al resto y… ¡haciendo lo que te dé la gana!»


David Salinas, en Psicocode
Tomado de la página de:
plano sin fin

AGUA SUCIA


¿De dónde viene la lluvia? Viene de toda el agua sucia que se evapora de la tierra, así como la orina y el agua que usted arroja después de lavarse los pies. ¿No es maravilloso que el cielo pueda tomar esa agua sucia y transformarla en agua limpia y pura? Su mente puede hacer lo mismo con sus impurezas si usted la deja.

Extracto del libro:
No Ajahn Chah
Reflexiones (Compilado y Editado por 
 Dhamma Garde)
Fotografía de Internet

sábado, 30 de julio de 2016

EL ARTE DE LA MEDITACIÓN

CREATIVIDAD


La creatividad es un alimento, y las personas que no son creativas rara vez crecen -es muy raro que lo hagan-, porque están hambrientas.

Nos acercamos a Dios solo cuando creamos. Si Dios es el creador, entonces ser creativos es la forma de participar de su ser. No podemos crear este universo, pero podemos crear un cuadro pequeño... podemos crear cosas pequeñas. Y da igual que creas algo grande o pequeño. La creatividad no conoce una evaluación cualitativa.

De modo que a la creatividad no le importa la cantidad; le preocupa la calidad. Y no tiene nada que ver con lo que otros dicen acerca de tus creaciones... eso es irrelevante. Si disfrutas haciendo tu trabajo, es suficiente; ya se te ha pagado.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 359
Fotografía tomada de internet

GRANDES DICHAS



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

jueves, 28 de julio de 2016

TAO TE KING: PRINCIPIO 5


Cielo y la Tierra no son benevolentes.
Para ellos, los seres humanos son como perros de paja.
El Sabio tampoco es benevolente.
Para él, los seres humanos son como perros de paja.
El espacio entre Cielo y Tierra
es semejante a una flauta,
está vacío pero no se hunde;
si se moviliza, más y más, sale de él.
Ante él, las muchas palabras se agotan.
Más vale conservar lo esencial.


Extracto del libro:
Lao-Tsé
Tao Te King
Fotografía tomada de internet

MENTIRAS/VERDADES



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

miércoles, 27 de julio de 2016

FANTASÍA


La fantasía puede lograr una cosa: crear el infierno o crear el cielo. La fantasía es muy consistente; no puede crear la paradoja.

La fantasía es muy lógica, y la realidad muy ilógica. De modo que siempre que surja la realidad, tendrá ambas polaridades... ese es uno de sus criterios. Si no posee ambas polaridades, entonces es una fabulación de la mente.

La mente juega sobre seguro y siempre crea algo consistente. La vida misma es muy inconsistente y contradictoria... tiene que serlo, existe por la contradicción. La vida existe a través de la muerte, de manera que siempre que estas realmente vivo también sentirás la muerte, de inmediato. Cualquier momento de gran vida será asimismo un gran momento de muerte. Cualquier momento de gran felicidad también será un gran momento de tristeza. Esto tiene que ser así...

Así que no olvides nunca esto: siempre que tengas un momento contradictorio -dos cosas que no encajan juntas, que están ahí y son polaridades y  diametralmente opuestas-, entonces recuerda, debe de ser real, no puedes imaginarlo. La imaginación jamás es tan ilógica.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 358
Fotografía tomada de internet

IDENTIFICACIONES


martes, 26 de julio de 2016

RELÁJATE PROFUNDAMENTE PARA ABRAZAR Y CURAR LA IRA


La mejor postura para relajarte profundamente es con el cuerpo tendido. Centra ahora tu atención en una parte del cuerpo, como el corazón. Mientras inspiras, tomas conciencia del corazón y mientras espiras, le sonríes. Le envías tu amor, tu ternura.

La energía de ser consciente es como un rayo de luz que nos muestra con gran claridad cada parte de nuestro cuerpo. Los hospitales modernos tienen escáneres que pueden explorar nuestro cuerpo para ver cada zona con claridad. Pero el rayo de luz de un escáner es un rayo X y no el afectuoso rayo de ser consciente.

A esta práctica de explorar el cuerpo con el rayo de ser consciente la llamamos Relajación Profunda (más adelante abordaremos con más detalle la Relajación Profunda). Otro modo de respirar conscientemente es: «Inspirando, tranquilizo todo mi cuerpo; espirando, tranquilizo todo mi cuerpo». Tu cuerpo quizá esté agitado y tenso, y el hecho de abrazarlo con la energía de ser consciente puede ayudarlo a relajarse y a calmarse de nuevo. Cuando el cuerpo funciona plácidamente, se empieza a curar, lo cual ayuda a la mente a relajarse y a curarse también.

Según esta enseñanza, la respiración forma parte del cuerpo. Cuando tenemos miedo de algo o estamos enojados, nuestra respiración se vuelve superficial y de baja calidad. La respiración es entonces corta, ruidosa y en absoluto tranquila. Pero si sabes cómo empezar a inspirar y espirar conscientemente, calmando tu respiración, mejorará en pocos minutos. Se volverá más ligera, silenciosa y armoniosa, y tu mente empezará a calmarse.

La respiración, al igual que la meditación, constituye un arte. Para dirigir la inspiración y la espiración has de ser muy hábil, así podrás restablecer la armonía en tu cuerpo y tu mente. Si dominas la respiración con violencia, no podrás crear armonía y paz en tu cuerpo ni en tu conciencia. Una vez la respiración se haya vuelto más tranquila y profunda, sigue respirando de esta forma para abrazar las distintas partes del cuerpo.

Mientras estás tendido, practica la respiración consciente y genera la energía de ser consciente. Explora tu cuerpo con el afectuoso rayo de ser consciente, desde la coronilla hasta las plantas de los pies. Tardarás de media hora a una hora en hacerlo. Esta práctica es la mejor forma de demostrar tu interés, tu amor y tu atención hacia tu cuerpo.

Cada uno de nosotros debe hacer esta práctica al menos una vez al día. Organiza tu planificación diaria para que, quizá antes de acostarse, toda la familia pueda tenderse cómodamente en el suelo y practicar una total relajación durante veinte o treinta minutos. Apaga el televisor e invita a todos a venir y participar. Al principio, tal vez prefieras poner un casete para que guíe a toda la familia en la práctica de una total relajación. Y, más tarde, si lo prefieres, puedes dirigirla tú, ayudando a toda la familia a calmar y cuidar sus cuerpos.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

ACTITUDES



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

lunes, 25 de julio de 2016

LA REDUCCIÓN AL YO


Ahora les sugiero otro ejercicio: Escriban en una hoja de papel cualquier forma breve en que ustedes se describirían; por ejemplo, hombre de negocios, sacerdote, ser humano, católico, judío, cualquier cosa.

Me doy cuenta que algunos escriben cosas como fructífero, peregrino en búsqueda, competente, vivo, impaciente, centrado, flexible, reconciliador, amante, miembro de la especie humana, demasiado estructurado. Confío en que esto sea el resultado de observarse uno a sí mismo. Como si estuviera observando a otra persona.

Pero dénse cuenta, el "yo" está observándome a "mí". Éste es un fenómeno interesante que nunca ha dejado de asombrar a los filósofos, místicos, científicos, psicólogos, que el "yo" pueda observarme a "mí". Parece que los animales no son capaces de hacer esto. Parece que se necesita cierta cantidad de inteligencia para poder hacerlo. Lo que voy a decirles ahora no es metafísica; no es filosofía. Es sencilla observación y sentido común: Los grandes místicos del Oriente se refieren realmente al "yo", no al "mí". De hecho, algunos de estos místicos nos dicen que empezamos primero con las cosas; después pasamos a una consciencia de los pensamientos (es decir, del "mí"); y finalmente obtenemos una consciencia del pensador. Las cosas, los pensamientos, el pensador. Al que realmente estamos buscando es al pensador. ¿Puede el pensador conocerse a sí mismo? ¿Puedo saber que es el "yo"? Algunos de estos místicos responden: ¿Puede el cuchillo cortarse a sí mismo? ¿Puede el diente morderse a sí mismo? ¿Puede el ojo verse así mismo? ¿Puede el "yo" conocerse a sí mismo? Pero ahora estoy pensando en algo mucho más práctico, que es decir qué no es el "yo". Iré tan lentamente como sea posible porque las consecuencias son devastadoras. Maravillosas o aterradoras, según el punto de vista de cada cual.

Escuchen esto: ¿Yo soy mis pensamientos, los pensamientos que estoy pensando? No.

Los pensamientos van y vienen; yo no soy mis pensamientos. ¿Soy mi cuerpo? Nos dicen que millones de células de nuestro cuerpo cambian o se renuevan cada minuto, de manera que después de siete años no tenemos en nuestro cuerpo una célula viva de las que había en él hace siete años. Las células van y vienen. Las células se forman y mueren. Pero el "yo" parece que permanece. de manera que ¿yo soy mi cuerpo? ¡Es evidente que no!

El "yo" es algo diferente del cuerpo; es algo más. Podría decirse que el cuerpo es parte del "yo", pero es una parte que cambia. Se mueve continuamente, cambia continuamente. Le seguimos dando el mismo nombre, pero él cambia constantemente. Así como les damos el mismo nombre a las Cataratas del Niágara aunque las Cataratas del Niágara estén constituidas por agua que cambia continuamente. Usamos el mismo nombre para una realidad que siempre está cambiando.

¿Y, en cuanto a mi nombre? ¿"Yo" es mi nombre? Evidentemente, no. No porque puedo cambiarme de nombre sin que cambie mi "yo". ¿Mi carrera? ¿Mis creencias? Digo que soy católico, judío. ¿Es eso una parte esencial del "yo"? Cuando paso de una religión a otra, ¿Ha cambiado el "yo"? ¿Tengo un nuevo "yo" o es el mismo "yo" que ha cambiado? En otras palabras, ¿es mi nombre una parte esencial de mí, del "yo"? Ya mencioné a la niña que le dijo al niño: "¿Eres presbiteriano?" Bien, alguien me contó otra historia acerca de Patricio. Patricio va por una calle en Belfast y siente un revólver en la nuca; una voz le dice: "¿Es usted católico o protestante?" Bien, Patricio tenía que pensar de prisa. Dice: "Yo soy judío", y la voz le dice: "Yo soy el árabe más afortunado de todo Belfast". Los rótulos nos importan mucho. "Yo soy republicano", dice usted. Pero ¿si es realmente? Es imposible que usted quiera decir que cuando cambia de partido cambia de "yo". ¿No se trata del mismo viejo "yo" con nuevas convicciones política? Recuerdo haber oído acerca de un hombre que le pregunta a un amigo:

-¿Piensas votar por los republicanos?

- No, voy a votar por los demócratas - Le contesta el amigo - Mi padre era demócrata, mi abuelo era demócrata y mi bisabuelo era demócrata.

- Esa lógica es loca - dice el otro -. Es decir, si tu padre hubiera sido ladrón de caballos, y tu abuelo hubiera sido ladrón de caballos, y tu bisabuelo hubiera sido ladrón de caballos ¿qué hubieras sido tu?

- Ah - respondió el amigo -, entonces sería republicano.

Dedicamos mucho tiempo en la vida a reaccionar a los rótulos, los nuestros y los de los demás. Identificamos los rótulos con el "yo". Católico y protestante son rótulos frecuentes. Cierta vez un hombre fue a ver a un sacerdote y le dijo: 

- Padre, quiero que diga una misa por mi perro

El sacerdote se indignó:

-¿Cómo así? ¿Decir una misa por su perro?

- Era mi perro consentido - le contestó el hombre - Yo amaba ese perro, y me gustaría que usted dijera una misa por él.

- Aquí no decimos misas por perros - replicó el sacerdote -. Pruebe en la iglesia vecina. Pregunte si pueden celebrarle un servicio.

Cuando el hombre estaba por irse, le dijo al sacerdote: 

- Es una lástima. Realmente yo amaba a ese perro, iba a pagarle un millón de dólares por la misa.

Y el sacerdote dijo:

Espere un momento, usted no me había dicho que su perro fuera católico.

Cuando usted está atrapado por los rótulos, ¿qué valor tienen esos rótulos, en cuanto al "yo"? ¿Podríamos decir que el "yo" no es ninguno de los rótulos que le adjudicamos? Los rótulos pertenecen al "mi". Lo que cambia constantemente es el "mi". ¿El "yo" cambia alguna vez? ¿Cambia alguna vez el observador? El hecho es que cualquier rótulo en que usted piense (excepto quizá ser humano) debe aplicarlo al "mi". "Yo" no es ninguna de esas cosas, De manera que cuando usted sale de usted mismo y observa el "mi", ya no se identifica con el "mi" El sufrimiento existe en el "mi", de manera que cuando usted identifica el "yo" con el "mí" empieza el sufrimiento.

Diga que tiene miedo, o deseo o ansiedad. Cuando el "yo" no se identifica con el dinero, o el nombre o la nacionalidad, o las personas o los amigos, o con cualquier cualidad, el "yo" nunca está amenazado. Puede ser muy activo, pero nunca está amenazado. Piense en cualquier cosa que le ha causado o causa dolor o preocupación o ansiedad. En primer lugar, puede identificar el deseo bajo el sufrimiento; hay algo que usted desea ardientemente, o no habría sufrimiento. ¿Qué es ese deseo? En segundo lugar, no es sencillamente un deseo; hay identificación. De alguna manera, usted se dijo a usted mismo:

"El bienestar del "yo", casi la existencia del "yo", está ligada con este deseo".

Todo sufrimiento es causado por identificarme con algo, sea que ese algo esté dentro de mí o fuera de mí.

Extracto del libro:
Despierta (charlas sobre la espiritualidad)
Anthony de Mello

PACIENCIA



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

domingo, 24 de julio de 2016

EL VIAJE HACIA LA CIMA INVERTIDA


Accedemos a bodhichitta (corazón noble o despierto) en esos momentos en que cuidamos de las cosas, cuando limpiamos los cristales de nuestra gafas o cepillamos nuestro pelo. Está disponible en los momentos en que apreciamos las cosas, cuando percibimos el cielo azul o nos detenemos a escuchar la lluvia. Está disponible en momentos de gratitud, cuando recordamos un acto de bondad o reconocemos el coraje de otra persona. Está disponible en la música y en la danza, en el arte y en la poesía. Cuando dejamos de apegarnos a nosotros mismos y miramos al mundo que nos rodea, cuando conectamos con el dolor o con la alegría, cuando abandonamos el resentimiento y la queja, en esos momentos está presente la bodhichitta.

El despertar espiritual suele ser descrito como una viaje a la cima de una montaña: dejamos atrás nuestros apegos y nuestra mundaneidad y poco a poco vamos haciendo el camino hacia la cima, y al llegar a ella hemos trascendido todo dolor. El único problema de esta metáfora es que dejamos atrás a todos los demás: a nuestro hermano el borracho, a nuestra hermana esquizofrénica, a nuestros animales atormentados y a nuestros amigos. El sufrimiento continúa igual, nuestra huida personal no lo ha aliviado en nada.

En el proceso de descubrir la bodhichitta, el viaje se dirige hacia abajo en lugar de hacia arriba. Es como si la montaña apuntara hacia el centro de la tierra en lugar de elevarse al cielo. En vez de transcender el sufrimiento de todas las criaturas, nos dirigimos hacia la turbulencia y la duda. Saltamos dentro de ellas, nos deslizamos en ellas, entramos en ellas de puntillas, vamos hacia ellas como podemos. Exploramos la realidad, lo impredecible de la inseguridad y el dolor, y tratamos de no quitárnoslos de encima. Aunque nos lleve años, aunque nos lleve vidas enteras, dejamos las cosas ser lo que son. Vamos bajando cada vez más, a nuestro propio paso, sin apresurarnos ni ser agresivos.

Millones de personas avanzan con nosotros, son nuestros compañeros en el despertar que deja atrás el miedo. En el fondo mismo descubrimos agua, el agua curativa de bodhichitta. Allí abajo, en lo más denso de las cosas, descubrimos el amor que nunca muere.

Extracto del libro:
Cuando Todo Se Derrumba
Pema Chödron
Fotografía de Internet

CONSCIENTE DE TU VIDA II


18 CUENTO ZEN: Maestro, ¡dame otro ejemplo de cómo vivir con atención!

Hijo, otro ejemplo es estar plenamente consciente en todo momento de lo que hacen los demás y del por qué lo hacen. Por ejemplo, veo que me preguntas y me preguntas y me preguntas en lugar de estar haciendo tus deberes. 

¡Deja de preguntar y ve a barrer tu cuarto, arreglar tu closet, y poner en orden tus cosas, granuja! Comienza por estar consciente de ti mismo y tus cosas.

Cuento zen #18
Cuentos Zen para la Vida Diaria y los Negocios
Diálogos para una aproximación zen a una vida plena
Mariano Merino

sábado, 23 de julio de 2016

EL SENTIDO


El SENTIDO siempre está fluyendo.
Pero cuando actúa, jamás se desborda.
Es un abismo, como el origen de las cosas.
Desenreda las confusiones.
Suaviza las aristas.
Modera el brillo.
Se une con el polvo.
Es profundo, y aun así parece real.
No se de quien es hijo.
Parece anterior a Dios

Extracto del libro:
Lao-Tsé
Tao Te King
Fotografía tomada de internet


MENTE OBEDIENTE


viernes, 22 de julio de 2016

APELACIÓN A LA AUTORIDAD


La siguiente frase la he oído infinidad de veces: «¡Pero cómo se te ocurre dudar, si lo ha dicho el maestro!» Llámese «jefe», «dueño», «líder», «mayor accionista» o «gobernante», una de las claves defensivas de las mentes dogmáticas es recurrir al poder de la autoridad moral, política o religiosa para defender sus ideas.

En cierta ocasión, asistí por curiosidad a una sesión de un grupo que hacía regresiones por medio de hipnosis y cuyo fin era acceder a la sabiduría de un maestro ya fallecido. La médium, por decirlo de alguna manera, era la secretaria del líder, y a su vez era hipnotizada por él. Tras presenciar varios intentos de contacto con el supuesto médico en el plano astral, una señora, no muy convencida de lo que estaba observando, preguntó: «¿Cómo saben que el supuesto maestro ancestral no es un farsante o que la secretaria, de manera no consciente, está diciendo lo que el jefe espera que diga?» De inmediato, el ambiente adquirió un clima de profanación. La mujer que había hecho la pregunta insistió: «¿No hay posibilidad de que estén equivocados?» La respuesta de los organizadores no se dejó esperar: «¡Pero lo dijo el maestro desde la otra vida! ¿No alcanza a ver usted la importancia de esto?» La señora contestó con tranquilidad que no veía tal importancia. Entonces, la esposa del líder se paró y dijo en tono ceremonial: «No es posible que se trate de un farsante, porque nos habríamos dado cuenta... Además, si fuera una estafa nuestra vida dejaría de tener sentido, porque el maestro nos ha enseñado la misión...».

Qué más se podía decir? De haber seguido la confrontación, la reunión habría terminado en una guerra santa. Cuando se apela a la autoridad como criterio de verdad de una manera tajante, cualquier conversación o intercambio de opiniones es imposible.

La filósofa Adela Cortina43 señala que en la Edad Media los criterios para determinar la verdad de un pensamiento o un mandato eran principalmente tres: 
1. la evidencia percibida de manera inmediata («lo veo o lo siento así»); 
2. pertenecer a una tradición debidamente acreditada y respetada; y 
3. cuando dicha proposición era formulada por una autoridad competente. 

Tradición y autoridad: dos muros de contención para detener la fuerza del cambio. Sin embargo, la apelación a una fuente venerable (un autor consagrado, un poder) muestra una debilidad implícita, porque si hubiera argumentos suficientes no habría que recurrir a ninguna magnificencia ni a ningún dogma. No digo que haya que ignorar caprichosamente al hombre sabio, sino que la verdad no se proclama ni se decreta; más bien se descubre, se busca, se trabaja o se sueña. ¿Qué queda de la humanidad creadora cuando la mente se limita a obedecer por obedecer?


Extracto del libro:
El arte de ser flexible
Walter Riso

LO QUE YA SE POSEE




Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

jueves, 21 de julio de 2016

LA «PERLA DE VIENTO»


Esta historia es ahora cosa del pasado. Hace muchísimos siglos, el rey de un minúsculo estado tenía un solo hijo. Ha-Xin era un príncipe hermoso y bien plantado, valiente, servicial y de carácter amable, pero tenía un grave defecto. Era lento, indolente, indeciso. Siempre era el último en las carreras, las justas, los torneos y las fiestas de la corte. Cuando el gran chambelán, el padre de la muchacha a la que amaba, organizaba todos los años el baile de la cosecha, dejaba que sus rivales se le adelantaran. Y la deliciosa Lin- Fang, de cabello negro de azabache, nuca de leche y ojos llenos de estrellas, danzaba toda la noche con otros. 


Todo esto a la larga entristeció tanto a Ha-Xin que éste decidió ir a pedir ayuda al dios de la montaña. Partió a caballo y viajó largo tiempo. Pasó por mil peligros y atravesó noventa y ocho montañas. Finalmente llegó ante la montaña que hacía noventa y nueve. Sus laderas eran tan escarpadas que tuvo que bajar del caballo y trepar asiéndolo de la brida. Al llegar a la cumbre descubrió a una anciana que hilaba bajo un inmenso pino:

-¿Qué buscas, extranjero? -le preguntó la anciana.

-Vengo de muy lejos, honorable abuela -dijo con su cortesía habitual- para consultar al dios de la montaña y solicitar su ayuda.

-Ve hasta la cascada, grita tres veces el nombre de Yuta y el dios aparecerá.

Ha-Xin obedeció, se situó frente a la cascada y gritó tres veces:

-¡ Yuta, Yuta, Yuta!

-¿ Qué quieres de mí? -rugió una voz potente, y un anciano colosal se materializó delante de él; su cráneo tocaba las nubes y su barba blanca descendía hasta el fondo del valle. Ante esa visión, Ha-Xin tembló de espanto, pero habló con valor:

-Oh noble Yuta, me aflige un grave defecto: soy lento, indeciso e indolente. Y todos los años, en el baile de la cosecha, mis rivales se me adelantan. Mi amada, la incomparable Lin-Fang de cabello negro de azabache, de nuca de leche, de ojos llenos de estrellas ... danza con otros. 

-Príncipe Ha-Xin -dijo el dios de la montaña- veo que tu corazón es sincero, voy a concederte lo que pides, pero procura hacer buen uso de ello.

Diciendo estas palabras sacó de debajo de su vestido un grano muy pequeño, no más grande que un grano de arroz:

-Esto es la «perla de viento», bastará con que te la pongas en la boca y correrás tan rápido como el céfiro más veloz.

Y el dios de la montaña se disipo por los aires como una humareda.

El príncipe Ha-Xin regreso  al reino con el corazón lleno de esperanza. Guardaba celosamente la «perla de viento» en un saquito oculto en su pecho. Finalmente llegó el otoño, y con él el gran baile de la cosecha. El príncipe estaba preparado. En cuanto sonaron los primeros compases, se puso en la boca la «perla de viento» y se lanzó hacia el estrado en el que se encontraba la deliciosa Lin-Fang, al lado de su padre. Pero corrió tan rápido, tan rápido ... que pasó de largo y no consiguió detenerse hasta llegar en medio de un campo, lejos de la fiesta. Entonces volvió sobre sus pasos, pero la deliciosa Lin-Fang ya estaba danzando con un rival.

Se casó con él en la primavera siguiente. Ha-Xin cayó en la melancolía y sintió que ya no le quedaba ninguna razón para vivir. Un día, desesperado, fue a refugiarse junto a un monje zen que vivía en una cueva situada a varios lis (medida de longitud china: aproximadamente 576 metros) del palacio.

-Oh monje -le dijo-, no podía acercarme a mi amada porque era demasiado indolente, demasiado lento, y siempre llegaba el último. Realicé un viaje peligroso, subí a noventa y nueve montañas y me enfrenté al dios Yuta.

Éste me ofreció la «perla de viento», que me hacía más rápido que el céfiro, y tampoco pude acercarme a Lin-Fang, mi amada, de cabello negro como el azabache, nuca como la leche y ojos llenos de estrellas ...

Tras decir estas palabras, el príncipe heredero del trono se puso a llorar ...

-Noble príncipe -dijo el ermitaño-, el Zen nos enseña que no hay que comer demasiado ni demasiado poco, ni beber demasiado ni demasiado poco, ni dormir demasiado ni demasiado poco. En cada segundo de nuestras vidas hay que dar la respuesta JUSTA, todo el resto es ilusión.

El príncipe Ha-Xin accedió al trono y reinó durante largo tiempo. Fue el rey más sabio que el reino conoció durante milenios. Y todavía se habla de él, en las viejas leyendas, en el corazón secreto de la China.

Extraído de:
La Grulla Cenicienta
Los más bellos cuentos zen
Henry Brunel