viernes, 30 de septiembre de 2022

LA TORMENTA SOY YO MISMO


 

EL PRIMER PASO ES LA RECOMPENSA


La vida no ofrece garantías. Dar un primer paso no nos garantiza el éxito, no nos 
garantiza llegar adonde nos habíamos propuesto, no nos garantiza cumplir íntegramente nuestras expectativas. Dar ese primer paso es la recompensa, estar dispuestos a vivir y a arriesgarnos para mejorar nuestra vida es la recompensa, enfrentarnos a nuestros fantasmas y a nuestras limitaciones es la recompensa, el aprendizaje vital y el autoconocimiento es la recompensa.

No se requiere mucho valor para dar un pequeño paso. Sin embargo, ese coraje acumulado en cada pequeño paso es el motor que nos impulsa, llegado el momento, a dar los grandes pasos que marcan la diferencia en nuestra vida, esos pasos que representan un antes y un después, que albergan la posibilidad de un nuevo renacer personal.

Daniel Ramos Autó



Extracto del libro:
365 semillas de conciencia para una vida plena
Fotografías tomadas de Internet

jueves, 29 de septiembre de 2022

HACERSE CARGO DE LA MENTE


 

LA PALABRA DE CUATRO LETRAS


🙏SUCCEDIO UNA VEZ ... UN CLIENTE QUE entraba a la farmacia 
de Shankaran Pillai vio a un hombre fuera abrazando un poste de luz, con los ojos en blanco.

-¿Quién es ese hombre? ¿Qué le sucede? -preguntó al entrar en el establecimiento.

-¡Ah, ese! Es uno de mis clientes -respondió Shankaran Pillai, impávido.

-Pero ¿qué le pasa?

-Quería un remedio para la tosferina y le proporcioné la medicina apropiada.

-¿Qué le diste?

-Una caja de laxantes. Le obligué a tomársela aquí mismo.

-¡Laxantes para la tosferina! ¿Por qué le has dado eso?

-¡Ay, por favor, si ya has visto cómo está! ¿Crees que va a atreverse a toser otra vez?🙏

La caja de laxantes de Shankaran Pillai es representativa del tipo de solución que se vende en todo el mundo a las personas que buscan el bienestar y por la que el término «gurú» se ha convertido en una palabra de cuatro letras no muy agradable .

Por desgracia hemos olvidado el sentido real del término.

«Gurú» significa en sentido literal «aquel que disipa la oscuridad ». La función del gurú, contrariamente a la creencia popular, no es enseñar, adoctrinar o convertir. El gurú está ahí para arrojar luz sobre dimensiones que se encuentran más allá de la percepción sensorial y el drama psicológico, sobre dimensiones que actualmente no somos capaces de percibir.

El gurú está ahí, fundamentalmente, para arrojar luz sobre la propia naturaleza de tu existencia.

Hay muchas enseñanzas falsas y engañosas en nuestro mundo hoy. «Estar en el momento presente» es una de ellas e implica que podrías estar en otra parte si quisieras.

¿Cómo es posible? El presente es el único lugar en el que puedes encontrarte. Vives o mueres en este momento. Este instante es la eternidad. ¿Cómo vas a escapar de él, aunque lo intentes?

Ahora mismo, tu problema consiste en que sufres por algo que sucedió hace diez años y por lo que podría ocurrir pasado mañana. Ambos temores no son verdaderos: se trata de un juego de la memoria y la imaginación. ¿Significa esto que para encontrar la paz has de aniquilar la mente? De ninguna manera. Únicamente quiere decir que necesitas hacerte cargo de ella. Tu mente contiene enormes reservas de recuerdos e increíbles posibilidades de la imaginación que son resultado de un proceso evolutivo de millones de años; cuando eres capaz de usarla y dejarla de lado a voluntad la conviertes en una herramienta fantástica. Rechazar el pasado y descuidar el futuro es trivializar esta maravillosa facultad. De modo que «estar en el momento presente» se convierte en una limitación psicológica paralizante, pues niega nuestra realidad existencial.

«Haz solo una cosa cada vez» se ha convertido en otro popular eslogan de autoayuda. ¿Pero por qué habrías de hacer solamente una cosa cuando la mente es una máquina multidimensional extraordinaria capaz de manejar diversos niveles de actividad al mismo tiempo? En lugar de domesticar y aprender a dirigir la mente, ¿por qué quieres destruirla?

Pudiendo conocer el emocionante gozo de la actividad mental, ¿por qué optar por una l0botomía y ser un vegetal voluntariamente?

Otra expresión que se ha convertido en un cliché a causa de su uso excesivo es el «pensamiento positivo». Si se simplifica demasiado y se usa como un mantra que lo resuelve todo fácilmente, el pensamiento positivo se convierte en un modo de encubrir o azucarar la realidad. Cuando eres incapaz de procesar la información en tiempo real y controlar tu drama psicológico, te aferras al «pensamiento positivo» como un calmante. Y si bien al principio podría parecer que así infundes nueva confianza y optimismo a tu vida, en esencia se trata de una opción limitada. A largo plazo, si niegas o amputas una parte de la realidad, tendrás una perspectiva desequilibrada de la vida.

También está el tradicional negocio de trasladar el bienestar humano a los cielos y afirmar que el núcleo del universo es el amor. El amor es una posibilidad humana. Si necesitas un curso de repaso, puedes aprender de tu perro, ¡él rebosa afect0! No tienes que viajar al espacio exterior para conocer el amor. Estas filosofías pueriles tienen su origen en la creencia de que la existencia es humano céntrica; esta idea nos ha privado de sentido común y nos ha hecho cometer los crímenes más inhumanos y atroces a lo largo de la historia, algunos de los cuales siguen perpetuándose hoy en día.

Como gurú, no tengo ninguna doctrina que enseñar, ninguna filosofía que impartir, ninguna creencia que difundir, por la simple razón de que la única solución para todos los males que asolan a la humanidad es la autotransformación.

Esta no consiste en un mejoramiento personal; no se alcanza a través de la moral o la ética ni mediante cambios de actitud o conducta, sino al experimentar la naturaleza ilimitada que somos. La autotransformación implica la desaparición de lo caduco: es un cambio dimensional en la forma de percibir y experimentar la vida.

Saber esto es yoga y quien lo ha integrado en sí mismo es un yogui. Alguien que te guía en esta dirección es un gurú.

El propósito del presente libro es ayudarte a que el gozo sea tu fiel compañero. Para que esto suceda, estas páginas no te ofrecen un sermón, sino una ciencia; no te ofrecen enseñanzas, sino una tecnología; no te ofrecen un precepto, sino un camino. Ha llegado el momento de explorar esta ciencia, trabajando con sus técnicas, andando el camino.

Durante este viaje el gurú no es el destino, sino el mapa.

La dimensión interior es un terreno desconocido. Si estás familiarizándote con un lugar que no conoces, ¿no es mejor contar con indicadores? Aunque podrías explorarlo por ti mismo, posiblemente te llevaría varias vidas. Cuando te encuentras en un terreno desconocido es razonable seguir las indicaciones. En cierta manera un gurú no es sino un mapa de carretera vivo; de ahí las siglas GPS: Guru Pathfinding System (sistema que te permite encontrar el camino con la ayuda de un gurú).

Esta es la razón de la existencia de la infame palabra de cuatro letras: gurú. .

Así que para facilitarte doblemente las cosas, te ofrezco otra de ocho letras ...

. .. Sadhguru


Extracto del libro:
Ingeniería interior
Sadhguru
Fotografía tomada de la internet

miércoles, 28 de septiembre de 2022

LLANTOS, QUEJAS Y DESILUSIONES


 

EL QUE LA GOZA LA HALLA CORTA, Y EL QUE LA SUFRE LA HALLA LARGA


Uno de los requisitos fundamentales de la orden 
religiosa de cierto monasterio es que los jóvenes deben mantener un estricto silencio como forma de disciplinar el espíritu. La oportunidad de hablar está programada una vez cada dos años, momento en el que se les permite expresar tan solo una frase.

Un joven iniciado en dicha orden, y que había completado ya sus dos primeros años de formación, fue invitado por el superior a que pronunciara sus primeras palabras de presentación. «La comida es terrible», dijo. Dos años más tarde, fue una vez más conminado a hablar, y el joven utilizó esta vez su potestad para exclamar: «¡La cama abultada!». Al llegar a la oficina del superior de la orden dos años después, le espetó: «Me rindo». El superior le dijo: «Sabes, no me sorprende ni un poco. Todo lo que has hecho desde que llegaste es quejarte, quejarte y quejarte».
(Anónimo).

Si dispusiéramos de una especie de contador interno capaz de estipular, con precisión matemática y al término de cada día, el número de veces que expresamos una queja, nos sorprenderíamos. No somos conscientes, pero protestamos tan a menudo y ante tan pequeñas y absurdas contingencias que nuestros días se van a la cama cargados de negatividad, y nosotros, es evidente, con ellos.

¿Repasamos juntos la retahíla? Madrugar, la primera queja. El café demasiado caliente en el desayuno, el siguiente lamento. El tráfico, evidentemente, motivo de protesta universal. Un trabajo que no gusta (nueva queja). Al llegar a él, tratar con un jefe impredecible o huraño o unos compañeros maniáticos o cargantes (más lamentos). Las noticias, que nos enojan; las facturas, que nos desazonan… y si no tenemos motivo de queja por nada de lo anterior, siempre nos quedará un clima de mil demonios, en el que a nuestro parecer siempre hará demasiado calor o excesivo frío, o lloverá (y es una lástima), o no lo hará (y es un desastre…).

La queja debilita y, cuando damos refugio a la amargura y hacemos puerto en ella con lamentos, llantos y desesperanzas, el desánimo nos come y la felicidad (yo haría lo mismo en dicho trance) busca otro lugar un poco más amable donde atracar.

Hay gente que nunca alcanzará un mínimo de contento en sus vidas porque se quejan despiertos y cuando duermen sueñan con aquello de lo que se lamentarán mañana… y así, qué quieres que te diga: es imposible. De hecho, conozco personas que solo se sienten vivas cuando hablan sobre sus problemas (seguro que tú también conoces a más de una). En fin, que hay quienes eligen vivir quejándose, mientras otros optan, simplemente, por vivir.

Hay una manera sencilla de entrenarnos para afrontar la adversidad: trabajar con quejas pequeñas. Por ejemplo, si quedamos atrapados sin remedio en el asiento del medio del avión (cuestión que a nadie le entusiasma), es muy tentador pensar, de manera inmediata, en nuestra maldita mala suerte y acabar torturados, frustrados e incómodos durante las siguientes horas de viaje.

Es decir, optamos por sentirnos bien, pero por el hecho de sentirnos agraviados. A eso se le llama «quedar enganchado».

«Estar enganchado» implica que algo que provoca en nosotros una respuesta airada no queremos dejarlo ir. Sabemos que las consecuencias de nuestro enfado no van a ser buenas, pero no podemos resistirnos al enojo y a la réplica furiosa. ¿Solución? Darse cuenta de que uno mismo posee el control sobre sus emociones y que, por tanto, las reacciones a tales emociones también están dentro de nuestro ámbito de dominio y responsabilidad. Tú mandas, por decirlo de manera más rotunda. Y como tienes el control, desengánchate, no te ofusques, y cada vez que ocurra algo que te encrespe, déjalo estar. Invoca la calma.

Reflexión final: «Nacemos llorando, vivimos quejándonos y morimos desilusionados» (Thomas Fuller, historiador y capellán del rey de Inglaterra).



Extracto del libro:
Frases para cambiar tu vida
Ignacio Novo
Fotografía de internet

martes, 27 de septiembre de 2022

OPINIONES Y EMOCIONES


 

MAGIA-INGENIERÍA


 

INDIFERENCIA


El instructor nacional Daitó Kokushi, cuyo 
nombre honorífico significa «Gran Faro, Instructor de la Nación», fue uno de los fundadores de la famosa escuela O-Tó-Kan del zen Rinzai.

Murió en el siglo XIV.

Conforme con la costumbre de las antiguas escuelas zen, Daitó desapareció del monasterio tras su iluminación, para madurar su realización oculto en medio del mundo.

Pasaron varios años antes de que fuese descubierto viviendo bajo un puente de Kioto, en compañía de los mendigos sin hogar. De ahí se convirtió en un instructor del emperador.

Daitó escribió una vez un poema acerca de su vida como desheredado:

Cuando te sientas en meditación, 
ves a la gente 
ir y venir 
por la avenida del puente 
como árboles que crecen montaña adentro.



Extracto del libro:
Antología Zen
Cien historias de iluminación
Versión de Thomas Cleary
Fotografías tomadas de Internet

lunes, 26 de septiembre de 2022

LA RELIGIÓN DE LA VIEJA DAMA


A una vieja dama de mentalidad muy religiosa, a la que no satisfacía ninguna de las religiones existentes, se le ocurrió fundar su propia religión.

Un periodista, que deseaba sinceramente comprender el punto de vista de dicha anciana, le preguntó un día: «¿De veras cree usted, como dice la gente, que nadie irá al cielo, a excepción de usted misma y de su criada?».

La vieja dama reflexionó unos instantes y respondió: «Bueno… de la pobre María no estoy tan segura».


Del libro:
Anthony de Mello
El Canto del Pájaro
Fotografía tomada del internet

AMPLIANDO LA SABIDURÍA


 

domingo, 25 de septiembre de 2022

NO HACE FALTA MUCHO VALOR PARA DAR UN PASO


Lo importante tras haberse fijado un objetivo es entrar en acción. La señora de Charles 
Philipia, una abuela de sesenta y tres años, adoptó la decisión de trasladarse a pie desde la ciudad de Nueva York hasta Miami en Florida. Llegó a Miami y allí fue entrevistada por los periodistas. Estos querían saber si la idea de aquel largo viaje a pie no la había asustado. ¿Cómo había tenido el valor de efectuar semejante viaje valiéndose de sus piernas como único medio de transporte? «No hace falta mucho valor para dar un paso —contestó la señora Philipia—. Y, en realidad, eso fue lo único que hice. Di un paso. Y después di otro. Y otro, y otro, y aquí estoy.»

Napoleon Hill


Extracto del libro:
365 semillas de conciencia para una vida plena
Fotografías tomadas de Internet

UN ANECDÓTICO PUNTO DE VISTA




 

sábado, 24 de septiembre de 2022

ESTUDIAR LA MENTE


Los Estudios de la Mente constituyeron un 
movimiento seglar de autodesarrollo influenciado por el zen. Cierto día, un seguidor de los Estudios de la Mente acudió al Maestro Shósan para preguntarle acerca de lo esencial del budismo.

El Maestro zen dijo: «El budismo no consiste en utilizar tu intelecto discursivo para gobernar el cuerpo. Consiste en utilizar exclusivamente el momento inmediato presente, en no malgastarlo, sin pensar en el pasado o en el futuro.

»Es por ello por lo que los antiguos exhortaban a la gente, en primer lugar, a ser cuidadosos con el tiempo: esto quiere decir vigilar estrictamente la mente, echar todo afuera, sea bueno o malo, y desapegarse del ego.

«Además —continuó el Maestro zen—, para reformar la mente es bueno observar el principio de causa y efecto. Por ejemplo, aunque otros nos odien, no debemos guardarles resentimiento; debemos criticarnos a nosotros mismos, considerando por qué la gente habría de odiarnos sin razón alguna y aceptando que debe existir en nosotros un factor causal, e incluso que deben existir en nosotros otros factores causales, aunque aún desconocidos.

«Manteniendo que todas las cosas son efectos de causas, no hacemos juicios basados en ideas subjetivas. En conjunto, las cosas no ocurren de acuerdo con ideas subjetivas; suceden de acuerdo con las leyes de la Naturaleza. Si mantienes la conciencia de esto, tu mente se volverá muy clara.»



Extracto del libro:
Antología Zen
Cien historias de iluminación
Versión de Thomas Cleary
Fotografías tomadas de Internet

MOMENTO INMEDIATO PRESENTE


 

viernes, 23 de septiembre de 2022

UNA OPINIÓN ES UN CAPRICHO SELECTO DE LA MENTE


 

EL HIJO MAYOR


El tema del sermón era el del hijo pródigo. El predicador hablaba con honda emoción del increíble amor del Padre. Pero ¿qué había de asombroso en el amor del Padre? Hay miles de padres humanos (y probablemente más madres aún) capaces de amar de semejante modo.

La parábola realmente pretendía ser una indirecta dirigida a los fariseos:

Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a El para oírle; y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola…
(Lc 15, 1-2).

¡El protestón! ¡El fariseo! ¡El hijo mayor! Ahí está la finalidad de la parábola.

Estaba Dios un día paseando por el cielo cuando, para su sorpresa, se encontró con que todo el mundo se hallaba allí. Ni una sola alma había sido enviada al infierno. Esto le inquietó, porque ¿acaso no tenía obligación para consigo mismo de ser justo? Además, ¿para qué había sido creado el infierno, si no se iba a usar?

De modo que dijo al ángel Gabriel: «Reúne a todo el mundo ante mi trono y léeles los Diez Mandamientos».

Todo el mundo acudió y leyó Gabriel el primer mandamiento. Entonces dijo Dios: «Todo el que haya pecado contra este mandamiento deberá trasladarse al infierno inmediatamente». Algunas personas se separaron de la multitud y se fueron llenas de tristeza al infierno.

Lo mismo se hizo con el segundo mandamiento, con el tercero, el cuarto, el quinto… Para entonces, la población del cielo había decrecido considerablemente. Tras ser leído el sexto mandamiento, todo el mundo se fue al infierno, a excepción de un solo individuo gordo, viejo y calvo.

Le miró Dios y dijo a Gabriel: «¿Es esta la única persona que ha quedado en el cielo?».

«Sí», respondió Gabriel.

«¡Vaya!», dijo Dios, «se ha quedado bastante solo, ¿no es verdad? Anda y di a todos que vuelvan».

Cuando el gordo, viejo y calvo individuo oyó que todos iban a ser perdonados, se indignó y gritó a Dios: «¡Eso es injusto! ¿Por qué no me lo dijiste antes?»



Del libro:
Anthony de Mello
El Canto del Pájaro
Fotografía tomada del internet

jueves, 22 de septiembre de 2022

NO ESTOY EN GUERRA CON EL HURACÁN


 

SABES QUE TIENES QUE CAMBIAR


Lo ves. Sabes que tienes que cambiar. Te descubres transitando por un camino que te 
aleja de una antigua imagen de ti, en las antípodas de tu vida actual. Pero es un escenario de malestar tan familiar que te has habituado a dormir entre enemigos que te cuentan que en cualquier momento todo puede desmoronarse. Como en el «síndrome de Estocolmo», en el que los secuestradores acaban formando parte de un alienante territorio confortable, llegas a vivir feliz en la asunción de tu infelicidad. «¿Por qué no apuesto por transformar mi vida?», te preguntas.

Porque llegas a hacerte adicto a ese territorio de arenas movedizas en el que de una manera más o menos torpe aprendes a caminar sobre algunas de sus tantas trampas. Lo malo conocido te conforta como contrapunto a esa responsabilidad sobre tu propia vida que te exige tomar las riendas de tu presente y futuro. Aprendes así a vivir en tonalidad menor, aceptando una vida en la que todo fracaso es culpa del Destino, no tuya. ¡Qué triste! ¿Realmente aspiras a una vida así? 

Yo te propongo el otro extremo: poner la casa patas arriba, vaciar los cajones y los armarios, arrancar ese impersonal papel pintado de paredes en las que has dejado de reconocerte, desempolvar tesoros olvidados en el trastero, limpiar tus joyas, reordenar el mobiliario, abrir las ventanas, arrancar las sucias cortinas que vetan el acceso de la luz...

Todo ello para llenar un pequeño saco con lo realmente útil y abandonar esa casa sin sensación de hogar que te ha venido aprisionando durante demasiado tiempo.

Jordi Clotas I Perpinyà


Extracto del libro:
365 semillas de conciencia para una vida plena
Fotografías tomadas de Internet

miércoles, 21 de septiembre de 2022

JONEYED Y EL BARBERO


El santo Joneyed acudió a La Meca vestido de mendigo. Estando allí, vio cómo un barbero afeitaba a un hombre rico. Al pedirle al barbero que le afeitara a él, el barbero dejó inmediatamente al hombre rico y se puso a afeitar a Joneyed. Y al acabar no quiso cobrarle. En realidad, lo que hizo fue dar además a Joneyed una limosna.

Joneyed quedó tan impresionado que decidió dar al barbero todas las limosnas que pudiera recoger aquel día.

Sucedió que un acaudalado peregrino se acercó a Joneyed y le entregó una bolsa de oro. Joneyed se fue aquella tarde a la barbería y ofreció el oro al barbero.

Pero el barbero le gritó: «¿Qué clase de santo eres? ¿No te da vergüenza pretender pagar un servicio hecho con amor?».

A veces se oye decir a la gente: «Señor, he hecho mucho por Ti. ¿Qué recompensa me vas a dar?».

* * *

Siempre que se ofrece o se busca una recompensa, el amor se hace mercenario.

Una fantasía:

El discípulo clamó al Señor: «¿Qué clase de Dios eres? ¿No te da vergüenza pretender recompensar un servicio hecho con amor?»…

El Señor sonrió y dijo: «Yo no recompenso a nadie; lo único que hago es regocijarme con tu amor».



Del libro:
Anthony de Mello
El Canto del Pájaro
Fotografía tomada del internet

OBSERVA PROFUNDAMENTE LA NATURALEZA


 

lunes, 19 de septiembre de 2022

TU SONRISA ES UN ALIENTO PARA VARIOS


 

EL ZEN EN EL GOBIERNO


Un día, el gobernador de cierta provincia preguntó 
al Maestro zen Shósan acerca de lo esencial del budismo.

El Maestro le dijo: «Es esencial para ti abarcar toda la provincia en su completa totalidad.

No puedes hacerlo si eres flojo. Permanece profundamente atento en cada situación, y adopta tus decisiones oficiales con bondad y compasión.

»Así, avanzando constantemente, podrás distinguir la naturaleza de la gente y llegar a conocerla.

En general, si un dirigente es estrecho de miras y no es capaz de distinguir la naturaleza de las personas, encontrará ofensivas muchas cosas.

Entonces su estado de humor se exaltará y disputará con los estados de humor de los demás. ¿No es esto estúpido?»



Extracto del libro:
Antología Zen
Cien historias de iluminación
Versión de Thomas Cleary
Fotografías tomadas de Internet

sábado, 17 de septiembre de 2022

CAMINAR POR EL FUTURO


 

ENFRÉNTESE A SUS MIEDO


Recuerde que muchos de los miedos que siente hoy son frutos de experiencias vividas en 
su niñez. Ahora debe atreverse a cambiar su vida. Esos horrores de su niñez ya han desaparecido. Enfréntese a sus miedos y vénzalos. Nunca sabrá cuál es su verdadero potencial, si no se enfrenta primero a sus miedos y los vence.

José María Vicedo


Extracto del libro:
365 semillas de conciencia para una vida plena
Fotografías tomadas de Internet

viernes, 16 de septiembre de 2022

LA VIDA NO ESTÁ CONTRA TI




 

RELAJARSE EN EL MOMENTO DE DOLOR


«No voy a salir de esta», «No puedo con ello», «Es demasiado para mí», «Me va a matar» son meras expresiones de miedo, expresiones apasionadas de un miedo que no se ha aceptado profundamente. «Es insoportable» no significa literalmente que no seas capaz de soportarlo; no significa literalmente que lo que eres es «alguien incapaz de soportar esto». Te sientes incapaz de soportarlo, pero ese miedo no te puede definir. La verdad es que ya lo estás soportando, en este momento. Y en este momento, que estás soportando, hay un miedo terrible a que no lo puedas soportar, a que no tengas las fuerzas necesarias; hay un sentimiento de ser demasiado débil para poder con ello. No pasa nada: en la más profunda aceptación, se permite que aparezcan todas estas olas. El dolor y el sentimiento de no ser capaz de soportarlo se aceptan, aquí, totalmente. Y ya estás soportándolos ambos a la perfección... Eso no es tan insoportable, ¿no?

Al final, nunca tienes que hacer frente a nada que no puedas soportar. La vida no va a darte nada con lo que no puedas —y esto incluye el sentimiento de que no puedes con la vida—, puesto que eres la vida, y la vida no está contra ti. Recuerda que, si una ola aparece en la experiencia presente, quien realmente eres ya le ha dado su asentimiento; por eso está aquí. Nunca tienes que hacer frente a nada a lo que no se le haya permitido entrar. Nunca tienes que hacer frente a lo inaceptable. Nunca tienes que soportar nada que sea realmente insoportable.

Solo cuando empiezas a comparar este momento con el momento siguiente, con un momento futuro, aparece el sufrimiento: «Este momento lo estoy soportando, pero no seré capaz de soportar el próximo. Dentro de lo que cabe, este momento está bien, pero no ocurrirá lo mismo con el próximo. Ahora mismo, la turbulencia no es un problema serio, pero dentro de un momento lo será». Hacemos así que la turbulencia presente signifique muchísimo más de lo que realmente significa.

Es posible que la turbulencia empeore, pero sin el relato de que es insoportable, sin el relato de este momento comparado con el momento siguiente o con el anterior, seguirá presente la aceptación más profunda. La más profunda aceptación no desaparece nunca, ocurra lo que ocurra. Lo que eres está presente siempre. Incluso en medio de tus miedos más terribles, esa aceptación profunda seguirá existiendo, abierta a que la descubras.

En la realidad, siempre es este momento. El futuro nunca llega realmente, ¿verdad? El futuro solo existe como relato..., y como tu reacción a ese relato que surge ahora. Cuando llegue ese momento tan temido, será de hecho el «ahora», el momento presente. La experiencia que sea tendrá lugar en este espacio, el espacio que está aquí ahora mismo, y, dado que soy este espacio, sé que nada de lo que la vida ponga en mi camino me destruirá. Así que dejemos que llegue la turbulencia. No sé cuándo llegará, y no estoy diciendo que quiero que llegue, pero si llega, ¡que llegue!, y cuando me encuentre frente a frente con ella, seguiré sabiendo que soy el espacio plenamente abierto en el que la vida sucede. Lo que soy es la calma que hay en el ojo del huracán. No estoy en guerra con el huracán. Soy el espacio abierto en el que se permite que el huracán vaya y venga. No tengo miedo del huracán, y no porque me crea fuerte y valiente, sino porque sé que la tormenta soy yo mismo y que, en el nivel más profundo, no representa un peligro para mi vida. Así que, si viene, que venga.

De modo que ya no tengo necesidad de estar preparado para luchar contra lo que haya de venir; puedo relajarme ante la vida y dejarla que se desarrolle, incluso aunque ese desarrollo traiga dolor. Como espacio en el que ese dolor se manifiesta, soy más grande que el dolor, soy más vasto que ningún miedo; soy tan abierto y espacioso que la vida toda —cada pensamiento, sonido, sentimiento y sensación— tiene un lugar aquí.

De hecho, prepararse para combatir el dolor suele en realidad amplificarlo. Cuando, para evitar sentir dolor en el presente, me anticipo al dolor futuro, lo que hago es tensar el cuerpo entero, y esto provoca que cualquier dolor duela más. Intentar evadirnos del dolor lo exagera. Cuando nos relajamos en él, en vez de hacer acopio de fuerzas para combatirlo, cuando encontramos la aceptación más profunda en medio del dolor, en vez de considerarlo un enemigo, descubrimos que la sanación está siempre muy cerca. Podemos seguir haciendo todo lo posible por sanar físicamente, pero, como ya hemos visto, la verdadera sanación no guarda ninguna relación con el cuerpo. El cuerpo se zarandea en el asiento, y lo que tú eres es el espacio en mitad de la turbulencia, el océano en calma en mitad de la furia de la tormenta, ya completo, siempre sanado.



Extracto del libro:
La más profunda aceptación
Jeff Foster
Fotografías tomadas de Internet