jueves, 31 de marzo de 2016

IRA INTERIOR


Una parte de la ira es comprensible porque está relacionada con personas, con situaciones. Pero cuando se elimina esa capa superficial, entonces te encuentras con una fuente de ira que no está relacionada con nada exterior, que sencillamente es una parte de ti.

Se nos ha enseñado que la ira solo surge en determinadas situaciones tensas. Eso no es verdad. Nacemos con ira, es parte de nosotros. Aparece en ciertas situaciones, y en otras permanece inactiva, pero está ahí.

De modo que primero hay que lanzar la ira que está relacionada, y luego uno se encuentra con la más profunda fuente de ira, que no está relacionada con nada más... con la que nacemos. No va dirigida a nada,

y ahí radica el problema para comprenderla. Pero no hace falta entenderla. Simplemente arrójala... no sobre alguien, sino sobre una almohada, al cielo, a Dios, a mí.

Esto va a suceder con cada emoción. Hay una parte del amor que está relacionada con alguien. Luego, si ahondas más, un día llegarás a la fuente de amor que no tiene destino fijo.

No se mueve hacia nadie... simplemente está ahí dentro. Y lo mismo es cierto para todo lo que sientes. Todo tiene dos lados.

Uno, el inconsciente, el lado más profundo, simplemente está contigo, y el superficial es el funcionamiento de esa capa más profunda en una relación. Las personas que siempre permanecen superficiales, olvidan por completo sus tesoros interiores. Cuando arrojas la ira interior, te encuentras cara a cara con el amor interior, la compasión interior.

Hay que barrer los escombros para poder encontrarse con el oro más puro que se tiene dentro.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 336
Fotografía tomada de internet

AVANZAR


Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

miércoles, 30 de marzo de 2016

RECUERDA A QUIENES SIRVES*


En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entró en un establecimiento y se sentó en una mesa. La mesera puso un vaso de agua enfrente de él.

—¿Cuánto cuesta un helado con chocolate y maní? —preguntó el niño.

—Cincuenta centavos —respondió la mujer.

El niño sacó la mano del bolsillo y examinó las monedas.

—¿Cuánto cuesta un helado solo? —volvió a preguntar. Algunas personas esperaban mesa y la camarera ya estaba un poco impaciente.

—Veinticinco centavos —dijo bruscamente.

El niño volvió a contar las monedas.

—Quiero el helado solo —dijo.

La mesera le trajo el helado, puso la cuenta en la mesa y se retiró. El niño terminó el helado, pagó en la caja y salió. Cuando la mesera volvió a limpiar la mesa, le costó tragar saliva al ver que allí, ordenadamente junto al plato vacío, había veinticinco centavos: su propina.

Jamás juzgues a alguien antes de saber por qué.

_________
* Contribución de Sebastián Núñez y Lucía Posada, versión de Tché Souto.

Extracto del libro:
La culpa es de la vaca 1a parte
Lopera y Bernal
Fotografía de Internet

LIMITACIONES


martes, 29 de marzo de 2016

HISTORIA DE RYONEN


Ryonen, cuyo nombre significa «clara comprensión», era una muchacha adornada con todas las gracias. Con su blanca tez anacarada, su espesa cabellera dispuesta en un pesado moño en la frágil nuca y sus ojos profundos como un lago, era elegante y fina, y su compostura era perfecta. Ryonen pertenecía a una noble familia de guerreros samuráis, poseía un gran talento como música y también estaba dotada para la pintura y la poesía. La emperatriz se fijó en ella entre todas las damas de palacio y la hizo entrar en su círculo íntimo. Ryonen tenía entonces diecisiete años, y esta historia tenía lugar hacia el año 1700, en el período Edo, durante el shogunato de Togugawa Toshimune, cuyo sabio gobierno proporcionó al Japón un largo ciclo de paz y prosperidad. 

Ryonen no se contentaba con ser maravillosamente bella, sino que unía a las cualidades del espíritu las del corazón, y todo el mundo, desde la más noble dama hasta la menor sirvienta, la amaba. Por eso la sorpresa y la consternación fueron unánimes cuando anunció que deseaba retirarse a un monasterio para estudiar el Zen. Su familia, alertada, se negó rotundamente. Ryonen insistió. Se llegó a un compromiso. Primero Ryonen tenía que casarse y tener tres hijos, entre ellos un varón para asegurar la continuidad del linaje. Después, si todavía lo deseaba, tendría libertad para afeitarse la cabeza e ir a mendigar su alimento por los caminos con una escudilla de arroz en la mano, o para ir a esconder su belleza en un templo zen. Ryonen respetaba a su familia y a sus antepasados, y se inclinó. Y la vida siguió su curso apacible. Su familia, tranquilizada, pensaba que habría olvidado completamente su capricho. A la edad de diecinueve años, Ryonen se casó con un gran señor en medio de fastos extraordinarios. Le dio dos hijas, que prometían ser tan gentiles como su madre, y un niño sólido y tranquilo, el pequeño Oshiba. 

Pues bien, una mañana, Ryonen declaró a su estupefacta familia que debía abandonarles para seguir su destino. Deseaba retirarse a un templo zen y servir en calidad de monja. Ni sus padres, ni su esposo, ni sus hijos pudieron disuadirla. Ryonen se fue. A los veintiséis años su belleza seguía siendo esplendorosa, y la maternidad la había vuelto aún más bella. Cuando se presentó en el templo de Edo y pidió al maestro zen Tetsugyu que la aceptara como discípula, éste, después de mirarla largo tiempo, le dijo: 

-Ryonen, eres demasiado bella, tu cabellera es demasiado espesa y brillante, tus ojos son lagos oscuros llenos de sortilegios. Serías una ocasión de desorden y perturbación en nuestra comunidad. No puedo admitirte. 

Entonces Ryonen se afeitó la cabeza, se deshizo de todas sus joyas e incluso de un brazalete que llevaba en el tobillo desde su infancia, se puso un vestido de pobre y se presentó ante el maestro zen Hakuo, en un templo desconocido alejado de la capital. El maestro la miró largamente y le dijo: 

-Ryonen, veo tu cabeza afeitada y tu vestido miserable, por tus palabras adivino la sabiduría de tu corazón y presiento tus virtudes, pero eres demasiado bella; el nácar de tus mejillas haría perder la cabeza a mis discípulos más jóvenes, e incluso los de más edad verían su meditación perturbada. No puedo admitirte.

Entonces Ryonen partió por los caminos, meditando en su corazón. Una mañana, al pasar junto al puesto de un vendedor de buñuelos, agarró de pronto la sartén ardiente, se la aplicó a la mejilla derecha y la mantuvo el tiempo su- ficiente para infligirse una herida monstruosa. En unos instantes, su belleza excepcional desapareció para siempre.

¡Cortad esa cebada de delante de la ventana!
 Quiero volver a ver
Las montañas lejanas.
Buson (1715-1783)6

El Zen nos enseña que somos de este mundo, pero que no hay que dejarse encerrar en él y que hay que apartar todo obstáculo. Pues vivimos en una casa abierta, cuyas puertas un «soplo» apenas perceptible hace golpear poco a poco hasta el infinito, hasta las «Montañas lejanas».

Extraído de:
La Grulla Cenicienta
Los más bellos cuentos zen
Henry Brunel

EL TRABAJO



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

lunes, 28 de marzo de 2016

DESEO


Conviértete en un deseo tan intenso que el mismo fuego del deseo te queme completamente y no quede nada.

El deseo puede tener dos formas: puedes desear algo pero te mantienes lejos del deseo. Puedes desprenderte de él o cumplirlo, pero estas separado. Si no es complacido, te sentirás frustrado, pero cuando estas separado, el deseo es algo fortuito para ti.

Abheepsa significa cuando el deseo se ha convertido en tu propia alma. No puedes desprenderte de él, porque si lo haces, caes en su interior. Cuando se convierte en algo tan existencial que no hay separación entre el deseo y tú, entonces posee una belleza tremenda. Adquiere una nueva dimensión... se traslada a lo intemporal.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 335
Fotografía tomada de internet

EL PASO MÁS DIFÍCIL


Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

domingo, 27 de marzo de 2016

¿DÓNDE ESTÁ AHORA TU ANGELINA?


¿Quién es David y quién es Angelina? Me gustaría que me contestaras a estas preguntas. ¿Eres tú David? Si lo eres, ¿dónde está ahora tu Angelina? ¿Sigue contigo o te ha dejado? ¿Qué le has hecho? ¿Cómo la trataste? ¿La cuidaste bien? ¿Fuiste capaz de hacerla feliz? Hemos de hacernos estas preguntas. «¿Dónde está ahora mi Angelina? ¿Adónde se ha ido? ¿Qué le he hecho?». Estas son las preguntas importantes que nos ayudarán a observar a fondo la situación.

Lo cual es una meditación, una verdadera meditación. David podría ser tu pareja, o Angelina. Angelina podría ser un hombre o una mujer, y David también. Cuando Angelina entró en tu vida, al principio eras feliz de estar con ella, valorabas su presencia, creíste que con ella volverías a vivir, pero no pudiste mantener este conocimiento, te olvidaste de que Angelina era un regalo para ti. La hiciste sufrir tanto que te abandonó. Hubo una época en la que te rogó que practicaras los Cinco Ejercicios de Concienciación, pero debido a la fuerte energía habitual que hay en ti, nunca aceptase hacerlo. Te rogó que consumieras con moderación y que dejaras de fumar y beber. Te invitó a hablar con afecto, a escuchar profundamente y a relacionarte con personas buenas en vez de hacerlo con aquellos que regaban las semillas negativas que hay en ti. Pero nunca la escuchaste, seguiste con tu estilo de vida, empujado por tu energía habitual, por eso tuvo que dejarte.

Tu Angelina puede ser tu hija o tu hijo. Ella o él han entrado en tu vida. ¿Cómo los has tratado? ¿Eres capaz de vivir con tus hijos en armonía, paz y amor? ¿O estás teniendo dificultades con tu Angelina? Quizá tu Angelina se haya ido de casa. En la historia, David estuvo a punto de suicidarse al saber que Angelina se había ido, pero recordó las enseñanzas que había oído sobre la práctica de comunicarse por medio del incienso, y de repente su desesperanza se convirtió en esperanza. Creyó que si ofrecía el incienso de ser consciente y de la concentración, Angelina volvería. Tuvo una oportunidad para sentarse, pensar y reflexionar en su vida.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

EL AQUÍ INTOLERABLE


sábado, 26 de marzo de 2016

LOCURA


DONDE ESTÉ, ESTÉ PLENAMENTE ALLÍ


¿Puede darme más ejemplos de inconsciencia ordinaria?


Eckhart Tolle:
Vea si puede sorprenderse a sí mismo lamentándose, de palabra o de pensamiento, de una situación en la que se encuentra, de lo que los demás hacen o dicen, de lo que lo rodea, de su situación vital, o incluso del tiempo. Quejarse es siempre falta de aceptación de lo que es. Invariablemente lleva una carga negativa in­consciente. Cuando se queja, se convierte en una víctima. Cuando se explica, está en posesión de su poder. Así que cambie la situación actuando o hablando claro si es necesario o posible; salga de la situación o acéptela. Lo demás es locura. 

La inconsciencia ordinaria siempre está ligada en alguna forma con la negación del Ahora. El Ahora, por supuesto, también implica el aquí. ¿Se está resistiendo a su aquí y ahora? Algunas personas preferirían estar siempre en otro lugar. Su "aquí" nunca es satisfactorio. Por medio de la observación de sí mismo, descubra si es el caso en su vida. Dondequiera que esté, esté plenamente allí. Si encuentra su aquí y ahora intolerable y lo hace infeliz, tiene tres opciones: apártese de la situación, cámbiela o acéptela totalmente. Si quiere tomar la responsabilidad de su vida, debe escoger una de esas tres opciones y debe escoger ahora. Después acepte las consecuencias, sin excusas, sin negatividad, sin contaminación psíquica. Mantenga su espacio interior despejado. 

Si usted emprende algún tipo de acción -cambiar su situación o salir de ella- suelte la negatividad primero, si es posible. La acción que surge de la comprensión de lo que se requiere es más efectiva que la que surge de la negatividad.

Cualquier acción es a menudo mejor que la no acción, especialmente si ha estado detenido en una situación de infelicidad durante mucho tiempo. Si comete un error, al menos aprende algo, en cuyo caso ya no es un error. Si permanece atascado no aprende nada. ¿Le impide el miedo emprender una acción? Reconozca el miedo, obsérvelo, ponga su atención en él, esté completamente presente con él. Hacer esto corta el vínculo entre el miedo y su pensamiento. No permita que el miedo surja en su mente. Use El poder del Ahora. El miedo no puede prevalecer contra él. 

Si realmente no hay nada que pueda hacer para cambiar su aquí y ahora, y no puede alejarse de la situación, entonces acéptelo totalmente soltando cualquier resistencia interior. El yo falso e infeliz que adora sentirse desgraciado, resentido o compadecerse de sí mismo no puede sobrevivir entonces. A eso se le llama rendición. La rendición no es debilidad. Hay gran fortaleza en ella. Sólo una persona rendida tiene poder espiritual, Por medio de la rendición, usted será libre interiormente de la situación. Puede que descubra entonces que la situación cambia sin ningún esfuerzo de su parte. En cualquier caso, usted es libre.

¿O hay algo que usted "debería" estar haciendo pero que no hace? Levántese y hágalo ahora. O como alternativa, acepte completamente su inactividad, su pereza o su pasividad en este momento, si esa es su elección. Entre en ella completamente, goce de ella. Sea todo lo perezoso e inactivo que pueda. Si se aplica a ello completa y conscientemente, pronto saldrá de ello. O quizá no. En cualquier caso, no hay conflicto interior, ni resistencia, ni negatividad. 

Del libro:
El Poder del Ahora
Eckhart Tolle

ENCUENTROS


Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

viernes, 25 de marzo de 2016

FÁCIL-DIFÍCIL


Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

jueves, 24 de marzo de 2016

LA MEMORIA


Los geólogos andaban persiguiendo los restos de una pequeña mina de cobre que se había llamado Cortadera, que había sido y ya no era, y que no estaba en el mapa ni en ninguno de los lugares donde ellos la buscaban.

En el pueblo de Cerrillos, alguien les dijo:

—Eso, nadie sabe. El viejo Honorio, quién sabe si sabe.

Don Honorio, vencido por el vino y los achaques, los recibió echado en el catre. Les costó convencerlo. Al cabo de unas cuantas horas y tragos y cigarrillos y dinero, que sí, que no, que ya veremos, aceptó acompañarlos al día siguiente.

Agobiado emprendió la marcha don Honorio, a tropezones, y a duras penas trepó las primeras lomas y atravesó el río seco. Pero a medida que iba recorriendo huellas, viajando a lo largo de la quebrada y a lo largo del tiempo, se le fue afirmando el paso. Poquito a poco, el cuerpo doblado se le enderezó.

—¡Por ahí! ¡Por ahí! —señalaba el rumbo y se le alborotaba la voz cuando iba reconociendo sus lugares perdidos.

Se había echado a andar en silencio, a la cola de todos, pero al cabo de un día entero de caminata, don Honorio era el más conversador, y bajó al valle a la cabeza de los jóvenes exhaustos.

Durmió de cara a las estrellas, fue el primero en despertar. Estaba apurado por llegar a la mina, y no se desvió ni se distrajo.

—Ese es el trillo de la excavadora —señaló. Y, sin la menor vacilación, ubicó las bocas de los socavones y los lugares donde habían estado las mejores vetas, la chatarra que había sido máquina, las ruinas de barro que habían sido casas, los secarrales que habían sido vertientes de agua. Ante cada sitio, ante cada cosa, don Honorio contaba una historia, y cada historia estaba llena de gente y de risa.

Cuando emprendieron el regreso, ya don Honorio estaba siendo bastante menor que sus nietos.

Tomado de:
Cuentos de Galeano en la Jornada
Eduardo Galeano
Fotografía de internet

PARCIALIDAD VS TOTALIDAD


miércoles, 23 de marzo de 2016

TOTALIDAD


Aquello que forma parte de lo total es hermoso. Lo parcial es feo, lo total es hermoso. Así que aquello que seas, se total en ello, y el simple hecho de ser total transformará la misma cualidad que lo compone.

Esta es la alquimia de la transformación interior. Acepta el momento y muevete con él. Si te mueves de verdad, no habrá resaca. Si entras de verdad en la ira, acabas con ella, porque cuando entras totalmente queda eliminada. Y entonces estas fuera de ella, completamente fuera, sin haber sido corrompido.

Observa a un niño aún no corrompido por la sociedad. Cuando está enfadado, lo está de verdad; explota. Es un niño pequeño, pero se vuelve poderoso... como si fuera a destruir todo el mundo. Se pone rojo, rojo, como si estuviera encendido. Observa lo hermoso que es... tan vivo. Y al siguiente instante se pone a jugar y a reír... la ira ha desaparecido. Ni siquiera puedes creer que un momento antes estuviera enfadado. Ni siquiera puedes sospecharlo. ¿Estaba enfadado,' Con lo cariñoso que es, tan parecido a una flor... ¡y un momento antes estaba en llamas!

Así es como hay que vivir la vida. Eres, tan totalmente, que ningún momento te deja nunca resaca. Siempre estas fresco y joven y el pasado no representa ninguna carga.

Es lo que llamo una vida espiritual. Una vida espiritual no es una vida de disciplina. Sino una vida de espontaneidad. Desde luego, la espontaneidad tiene su propia disciplina interior, pero llamarla disciplina no es bueno.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 334
Fotografía tomada de internet

CAÍDAS



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

martes, 22 de marzo de 2016

EL CAMINO DEL MEDIO

 

Ser flexible es un arte, una excelencia o una virtud compuesta de, al menos, tres principios: la excepción a la regla, el camino del medio y el pluralismo.


SEGUNDO PRINCIPIO: EL CAMINO DEL MEDIO.

Cuando estaba en bachillerato, el profesor de geometría descriptiva era el ogro del colegio. Cada examen era una tortura porque el 95 por ciento de los alumnos suspendían. 

Un día, uno de mis compañeros de curso decidió hacerle frente y decirle que su evaluación no era fiable, ya que si fallaban tantos alumnos, podía estar pasando una de las siguientes cosas: que el nivel de exigencia era extremo o que las explicaciones que daba el profesor eran insuficientes. De hecho, creo que cualquier persona que haya ejercido la docencia con un criterio razonable sabe que, si nadie aprueba un examen, hay que revisar los procedimientos didácticos utilizados. Pero el profesor en cuestión tenía otra teoría: «Lo único que demuestran los malos resultados obtenidos es que éste es un curso de imbéciles.» El hombre vivía en el mundo de los autoritarios y jamás aceptó revisar su estilo pedagógico. En realidad, si alguien opinaba algo en contra de sus criterios de inmediato se sentía ofendido y comenzaba a sancionar indiscriminadamente a los disidentes. Nunca comprendí por qué el colegio dejaba ejercer a semejante personaje.

¿Cómo habría actuado una persona flexible en su lugar?

Pues la solución habría sido muy sencilla: calibrar el nivel de exigencia y revisar el sistema de evaluación (después de todo, la tenebrosa idea de que «la letra con sangre entra» no es otra cosa que la manifestación de un sadismo pedagógico que sólo conduce al odio y a la deserción escolar). Entre la demanda irracional (metas educativas inalcanzables) y la complacencia irresponsable (metas educativas pobres), existe un término medio en el que las exigencias son moderadas y congruentes con las capacidades reales de los estudiantes. Entre la filosofía nerd (según Wikipedia, este término designa a un estereotipo de persona abocada por completo al estudio y la labor científica, informática e intelectual) y la dejadez, hay una forma comprometida de estudio en la que la salud mental sale bien parada. Una mente flexible habría sido humilde y habría pensado más en el bienestar de los estudiantes que en ganar la partida de manera arrogante.

Vale la pena señalar una vez más que la flexibilidad no es un «estado de la mente» sino un proceso dinámico de observación y autoevaluación permanente. Lo que intenta la mente flexible es establecer una carretera por donde transitar con moderación sin asfixiarse ni darse contra las paredes. La búsqueda del camino del medio se visualiza en prácticamente todas las personas que han dejado sus huellas en las distintas tradiciones filosóficas y espirituales: «camino del medio» (Buda),23 «armonía» (Confucio),24 «equilibro dinámico» (Lao-Tse),25 «prudentia» (Tomás de Aquino)26 o «phronesis» (Aristóteles).27

¡Pero incluso el camino del medio tiene excepciones!

Aristóteles enseñaba que algunas actuaciones son en sí mismas malas o dañinas y no admiten puntos intermedios.28

¿Cuál sería el término medio de un violador?, ¿violar sólo un poco? Hay vicios que sólo permiten su erradicación, ya que no es posible establecer virtud alguna en su ponderación.

¿Cómo ser menos asesino, menos torturador, menos esclavo?

23. Coomaraswamy, A. K. (2002). Buda y el evangelio del budismo. Barcelona: RBA.
24. Confucio (1998). Analectas. Madrid: Edaf.
25. Lao-Tse (1990). El libro del sendero y de la línea recta (TaoTe-King). Buenos Aires: Kier. 26. Santo Tomás de Aquino (2003). Antología filosófica. Madrid: Tecnos.
27. Ágnes, H. (1998). Aristóteles y el mundo antiguo. Barcelona: Península.
28. Aristóteles (1998). Ética nicomáquea. Ética eudemia. Madrid: Biblioteca Clásica Gredos.

Extracto del libro:
El arte de ser flexible
Walter Riso

CREENCIAS


Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

lunes, 21 de marzo de 2016

LA VACA EN LA ISLA VERDE


En el mundo hay una isla verde en la que vive sola una vaca.

Hasta que cae la noche, se alimenta de la rica vegetación que allí crece, de manera que se pone grande y gorda. Pero, durante la noche, se queda más flaca que un alambre a causa de su inquietud, pues se pregunta sin parar: «¿Qué voy a comer mañana?».

Cuando rompe el día, los campos verdean: las hojas verdes y los cereales alcanzan la altura de un hombre.

La vaca se echa encima con hambre canina; hasta la noche, se alimenta de aquella vegetación y la devora por completo.

De nuevo se pone corpulenta, gorda y fuerte.

Luego, llegada la noche, es víctima del pánico y presa de una febril inquietud, de suerte que, por miedo a no tener forraje, enflaquece pensando: «¿ Qué voy a tener mañana para comer?».

Así se comporta aquella vaca desde hace muchos años. 

Nunca se dice: «Durante todo este tiempo, me he alimentado de este prado y de este pasto; mi subsistencia no me ha faltado un sólo día; ¿a qué, pues, este temor y esta angustia que roe queman las entrañas?», Pues no, cuando cae la noche, la vaca gorda se vuelve flaca pensando: «¡Ay! ¡ya no tengo nada para comer!».

La vaca es el alma carnal, y el campo es el mundo en el que el alma carnal se carcome de miedo por el pan cotidiano, diciéndose: «Me pregunto qué voy a comer en el futuro: ¿dónde encontraré alimento mañana?».

Durante años has comido, nunca has estado privado de alimento: deja tranquilo el futuro, considera el pasado. 

Acuérdate de lo que has tenido ya; no pienses en lo que va a ocurrir, y no te aflijas.

(Rumí, Mathnawi, V, 2855 ss.)

Tomado del libro:
EVA DE VITRAY MEYEROVITCH 
75 CUENTOS SUFIES

PENSAMIENTOS



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

domingo, 20 de marzo de 2016

EL LEÓN Y EL CONEJITO BLANCO


Esta historia es ahora cosa del pasado. En aquella época vivía en la provincia de Heian-Lung Chian, en el noreste de la China, un conejito blanco, cuya madriguera estaba al lado del antro de un león. Ping-Pang era un conejillo encantador que adoraba retozar entre la hierba y el rocío; siempre estaba dispuesto a reír y a divertirse. Tenía esposa y siete hijos. Su vecino, Chong-Chang era todo lo contrario: un viejo león gruñón, arrogante y solitario. 

¡Siete hijos -exclamaba precisamente aquella mañana el viejo león-, y es la tercera camada del año! ¡Decididamente, mi pobre Ping-Pang, eres un irresponsable! 

-Pero, Señor -se defendía el conejito blanco-, nunca nos metemos en su territorio, y he advertido seriamente a mis hijos al respecto. 

-Sin duda, pero vuestra misma existencia ya es una molestia, un absudo. 

-Sin embargo ... 

-Yo soy bello y noble, una orgullosa melena corona mi testa, mi piel brilla al sol; mi mirada imperiosa y mis rugidos inspiran respeto ... , mientras que tú eres un animal ridículo e inútil. 

Prudentemente, Ping-Pang no respondió y continuó brincando al sol. Pero cuando ejecutó tres bellas cabriolas ante la cueva del león, éste fue presa bruscamente de un furor espantoso: 

-¡Ya es suficiente! -rugió- ¡No voy a soportar más tus modales insolentes! Te doy cuarenta y ocho horas para encontrar otra madriguera. ¡Si tu familia de piojosos no se ha largado en dos días, os aplastaré con mi pata a todos, hasta el último! 

-Pero Señor -argumentó Ping-Pang azorado-, ¿cómo quiere que descubramos en tan poco tiempo el terreno arenoso, bien expuesto al sol, que se necesita para excavar una nueva madriguera? Tenga piedad, Señor, mis crías todavía no tienen pelo, ni siquiera han abierto los ojos. Se lo suplico, Señor, denos un poco más de tiempo ... 

-¡Dos días, ni un segundo más! -rugió Chong- Chang. 

El conejito volvió a su casa pensativo. Estuvo meditando hasta la noche. Finalmente su humor amable reaparecio. 

-He resuelto nuestro problema -confió a su esposa-, no te preocupes por nada. 

Se acostó, tranquilizado, y en la madriguera todos durmieron en paz. Al día siguiente, cuando apareció el alba de dedos de rosa, Ping-Pang se dirigió a la cueva de su terrible vecino: 

-Oh grande y poderoso Chong-Chang -dijo haciendo una gran inclinación-, ayer estuve buscando un emplazamiento para instalar una nueva madriguera, de acuerdo con sus órdenes, noble Señor... 

El león dio un gruñido de aprobación. 

- ... y conocí, al otro lado de la montaña, un animal que declaró: «Yo soy el más fuerte, el más poderoso, el rey de este valle y de todas las tierras a la redonda». Y rugió de un modo terrible. Su aspecto espantoso me heló la sangre, ¡todavía tiemblo ahora! 

-¡Estúpido «culiblanco», miserable conejo de monte! ¿ Por qué no explicaste a ese animal pretencioso que soy YO el más fuerte, el más poderoso, el rey de todas las tierras a la redonda? 

-¡Se lo dije, Señor! Se rió y me respondió que le derribaría de un manotazo, que le aplastaría como a un vulgar mosquito. 

-¡ARRUUUU... GH! -explotó el viejo león- ¿Ese fanfarrón, ese bufón, pretende que me aplastará de un manotazo? Llévame hasta él, me lo comeré de un bocado ... 

-Es que... -vaciló Ping-Pang. 

-¡Tienes miedo! -dijo riéndose burlonamente Chong-Chang- ¡Pongámonos en camino inmediatamente! -aulló. 

-Bien, Señor -dijo el conejito humildemente. 

Mostraba un aspecto tan humilde, tan contrito y tan sumiso que cualquiera que no fuese el león habría desconfiado. 

El camino fue largo, pues Ping-Pang daba muchos rodeos, mientras su compañero se ahogaba en una vana cólera: 

-¡Cómo! -se decía a sí mismo- ¡Osar desafiarme, a MÍ, Chong-Chang, qué imprudencia! ¡Reduciré a voluntad a ese fatuo, a ese jactancioso, haré de él un esqueleto para las hienas, carroña para los buitres! 

Y el viejo león se enardecía a medida que la caminata se prolongaba. Caía la noche cuando Ping-Pang se detuvo: 

-Señor león -dijo esbozando una reverencia-, el que afirma que le aplastará de un manotazo está aquí, al fondo de este pozo. 

Chong-Chang se arrojó inmediatamente sobre el brocal y volvió hacia el fondo del pozo su rostro irritado. Entonces vio una bestia espantosa que mostraba unos horribles colmillos entre sus belfos entreabiertos. Chong- Chang tuvo como un escalofrío. Pero se dominó. Su cara se descompuso de cólera, una mueca de pesadilla le respondió, y cuanto más se sofocaba de rabia, más manifestaba un coraje parecido el otro animal. Chong-Chang explotaba, su adversario echaba espumarajos, y los rugidos de ambos se mezclaban en un solo grito abominable:

-¡ARRUUUUU...GH!
-¡ARRUUUUU...GH!

Cuando el eco de esos rugidos apenas empezaba a extinguirse, Chong-Chang oyó una risita divertida. A unos pocos pasos de distancia el conejito blanco, erguido sobre sus patas traseras, se burlaba abiertamente de él. Entonces el viejo león sintió bruscamente la fatiga de la caminata, el peso de los años, la melancolía de su soledad. Comprendió que se había enfurecido contra su propia imagen, su reflejo en el agua del pozo. Sintió vergüenza. Decidió no volver más a su guarida y terminar sus días al otro lado de la montaña.

Ping-Pang, alisándose el bigote, regresó tranquilamente a su casa.


***

-¿Qué es la Vía? -pregunta el discípulo.
-La percepción aguda de la evidencia de las cosas
-dice el maestro zen.

Extraído de:
La Grulla Cenicienta
Los más bellos cuentos zen
Henry Brunel