sábado, 31 de enero de 2015

¿ESTILO O PATOLOGÍA?


Cómo hacerle frente a la indiferencia de la pareja y no dejarte aplastar por el sufrimiento.

6. ¿ESTILO O PATOLOGÍA?

Una es la persona introvertida que intenta demostrar sus estados emocionales y no puede, que además sufre por ello y le gustaría salir del atolladero de la inhibición, y otra el típico indiferente consuetudinario, a quien no le importa para nada el prójimo, que ignora olímpicamente lo que siente y piensa su pareja y no hace nada para remediarlo.

El introvertido sale adelante con ayuda profesional, la estructura mental está bloqueada y hay que destrabarla para que su capacidad de amar fluya. El indiferente crónico (esquizoide), el egocéntrico narcisista o el psicópata desalmado, sólo por citar algunos, se hallan en una dimensión distinta, requieren muchos años de terapia y la mejoría es dudosa y a veces imposible. Ya ves que no es igual estar en unos brazos que en otros. Si le das la mano a una persona tímida o introvertida, es muy posible que mejore y su expresión de afecto deje de ser insuficiente; pero si le das la mano a un esquizoide, un narcisista o un psicópata, te arrastrarán a sus respectivos infiernos.

Extracto del libro: 
Manual Para No Morir de Amor 
Walter Riso
Fotografía de internet

ESCLAVOS DE LOS PENSAMIENTOS


NO TIENES QUE JUSTIFICAR TU DOLOR O ALEGRÍA ANTE NADIE


Cómo hacerle frente a la indiferencia de la pareja y no dejarte aplastar por el sufrimiento.

4. NO TIENES QUE JUSTIFICAR TU DOLOR O ALEGRÍA ANTE NADIE

Recuerdo el caso de un paciente que cuando llegaba a su casa preocupado por algún problema del trabajo, su mujer le espetaba: «¿Qué habrás hecho mal?». El hombre, haciendo de tripas corazón y dejando a un lado la rabia que sentía por la falta de solidaridad, trataba de mostrarle las «causas objetivas» de su malestar. Esta curiosa forma de «acreditación amorosa» tenía un mandato subyacente al que él se sometía pasivamente: «¡Pasa al estrado a ver cuánta razón tienes!». Pero la cosa no se quedaba ahí. Una vez el hombre explicaba su «caso», la esposa pasaba a rebatirle los puntos sosteniendo que no eran motivos «reales» o suficientemente «válidos». En realidad terminaba poniéndose siempre de parte del jefe o del tercero en disputa. La premisa de la mujer era muy difícil de congeniar: «Tu dolor no me duele y además me molesta en grado sumo». Un análisis más profundo mostró que no había admiración por parte de ella y que anhelaba tener un marido «más valiente». El desamor era evidente.

He conocido muchas personas que muestran una especie de intolerancia a la debilidad o la fragilidad humana en general y de la pareja en particular: «¡No lloriquees!». Es lo opuesto de la compasión budista o la piedad cristiana: se llama dureza.

En un ejemplo similar, una mujer era sistemáticamente criticada por su esposo (un psiquiatra en ejercicio) cada vez que la veía contenta y feliz, debido a que no hallaba «razones válidas» para «tanta felicidad». Si la veía muy alegre, solía decirle: «¿Estás drogada o maníaca?». Entonces, mi paciente caía en la trampa y trataba de «sustentarle» su alegría. Como es natural, el júbilo se desvanecía instantáneamente y con el tiempo llegó a dudar de su propia salud mental. El marido nunca aceptó acudir a mi consulta y finalmente se fue a vivir solo, lo que provocó en mi paciente una fuerte depresión que logró vencer con bastante esfuerzo. Las últimas veces la vi reírse a carcajadas, sin culpa y sin temor. He conocido gente amargada que es alérgica a la alegría ya cualquier otra manifestación de júbilo, una especie de trascendentalismo trasnochado, incompatible con el amor y altamente destructivo.

En los dos casos comentados, mis pacientes cometieron el error de tratar de demostrar a sus parejas que sus sentimientos de tristeza y felicidad eran legítimos. La premisa saludable es como sigue: una buena pareja será tu compinche en lo fundamental y nunca será indiferente ni a tu dolor ni a tu alegría. Más aún, se irá lanza en ristre contra quien ose atacarte y recibirá con los brazos abiertos a quien te haga sentir bien.

Extracto del libro: 
Manual Para No Morir de Amor 
Walter Riso
Fotografía de internet

OBRA DE ARTE MULTIDIMENSIONAL


viernes, 30 de enero de 2015

REGALOS QUE SE RECHAZAN


Había un profesor comprometido y estricto, pero muy reconocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Un cierto día, al terminar las clases, y mientras organizaba unos documentos encima de su escritorio, uno de sus alumnos se le acercó y en forma desafiante le dijo: 

—Profesor, lo que más me alegra de haber terminado las clases es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré dejar de ver su fastidiosa cara. 

El alumno estaba erguido y arrogante, esperando que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor miró de frente al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:
 

—Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, ¿lo recibes? 

El alumno quedó desconcertado por la inesperada pregunta y no pudo más que contestar: 

—Por supuesto que no —repuso en forma aprensiva y fría. 

—Bueno —prosiguió el profesor—, cuando alguien intenta ofenderme, o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo (en este caso una emoción de rabia y rencor) que yo puedo decidir aceptar o no aceptar. 

—No entiendo a qué se refiere —replicó el alumno confundido. 

—Muy sencillo —dijo el profesor—: tú me estás ofreciendo rabia y desprecio; y si yo me siento ofendido, o me pongo furioso, estaré aceptando tus emociones como un regalo. Y yo, mi amigo, en verdad prefiero obsequiarme mi propia serenidad. 

Enseguida añadió: 

—Muchacho, tu rabia pasará; pero no trates de dejarla conmigo como si fuera un regalo porque no me interesa guardarla. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

¿Somos dueños o esclavos de nuestros sentimientos? 

Cada día, en todo momento, tú puedes escoger qué clase de emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón; y lo que elijas lo tendrás, hasta que decidas cambiarlo.

Extracto del libro:
La culpa es de la vaca 2a parte
Lopera y Bernal
Fotografía de Internet

APRENDIENDO DE LAS CAÍDAS


jueves, 29 de enero de 2015

¿QUÉ MÉRITO TIENES?


SOBRE EL AMOR


¿CÓMO ESCUCHAR PARA QUE LA OTRA PERSONA SE SIENTE MEJOR?


Escuchar con profundidad, con compasión, no consiste en escuchar con el fin de analizar o incluso de descubrir lo que ha ocurrido en el pasado, sino que lo haces sobre todo para que la otra persona se sienta mejor, para darle una oportunidad de expresarse, de sentir que por fin alguien la comprende.

El hecho de escuchar profundamente nos ayuda a mantener viva la compasión mientras el otro habla, tal vez durante media hora o cuarenta y cinco minutos. Durante este tiempo, sólo tienes una idea en la mente, un deseo: escucharla para brindarle la oportunidad de expresarse y sufrir menos, éste es tu único objetivo. Otras cosas, como analizar y comprender el pasado, pueden ser una consecuencia de esta tarea, pero ante todo debes escuchar a la otra persona con compasión.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

miércoles, 28 de enero de 2015

SUPERACIÓN


Sutra 24: Superación.

Con amabilidad supera la ira. Con generosidad supera la mezquindad. Con la verdad supera la decepción. 
(Budha).

Transforma lo negativo en positivo. La sociedad te prepara para lo negativo, te reprime, te empuja por los caminos de la represión.
Una persona inteligente no le sirve a la sociedad, ya que lo que necesita son personas obedientes, no inteligentes. Vive tu vida inteligentemente.

Extracto del libro:
Recopilaciones "Cuentos y Fábulas del Buda" 
Sri Deva Fénix
Fotografía de internet

LA LUCIDEZ NOS VACUNA


EL ORGASMO SIMULTÁNEO


Pero esto no es lo peor (estar al pendiente de la cantidad de orgasmos logrados). Tenemos un mito que es tan lirico como el chimichurri o el dulce de leche. El mito del orgasmo simultáneo.

Si admitimos que el orgasmo es dejar de controlar, si lo mejor que me puede estar pasando en la cama con el otro es que yo esté gozando tanto como para perder el control, y eso es el orgasmo, cuéntenme cómo hicimos para descolgar la absurda idea del orgasmo simultáneo, la idea de que para que una relación sea buena, ventajosa y apropiada, ¡tenemos que terminar juntos!

Si el orgasmo es descontrol, ¿de donde se saca la idea de que debemos terminar a la vez?. Y además ¿cómo construyo la coincidencia?.

Esta es una idea absurda y caprichosa, no tiene ningún sentido. Es como si mi esposa y yo decidiéramos un día ir a comer milanesas a un restaurante y por capricho se nos ocurriera que tenemos que comer el último bocado juntos. ¿Se entiende?. Entonces nos traen las milanesas y las empezamos a comer mirando la milanesa del otro, a ver cuán rápido o cuán lentamente come para, a su vez apurarnos un poco para comer a la par... Imagínense el diálogo

- Estás comiendo un poco rápido.
- No, sos vos el que masticás demasiado.
- No, no, no... sos vos.
- Porque tu milanesa es mas chica.
- No, la tuya era mas grande.
- Esperá un poco, no te apures.
- Esperá que ahora me falta.
- Esperá que tomo agua....
- Dale, ahora si.
- ¿Estás lista?
- ¡A la una... a las dos... y a las tres!.

Y ¡pumba! Finalmente comemos el último bocado de milanesa, nos miramos y decimos: ¡¡¡Que bárbaro!!!. Y salimos a la calle orgullosos para decirle a la gente que comimos el último bocado de milanesas juntos...

¡A quién le interesa!. Y además, ¡¿qué importancia puede tener!?.

Es peor que ridículo, porque no es gracioso.

Porque no es comer el último pedazo de milanesa juntos, es perder el control, es intentar controlar lo que, si sucede adecuadamente, es incontrolable.

La historia de los gemidos de la habitación de al lado en los hoteles baratos es significativa: 

- Dale
- Apurate.
- No pará un poqui... No, seguí.
- Pará...
- Daleeee.
- No me apu....
- ¿Tas?
- No, no, no
- Si, si...
- Ahora vos.
- Ahora yo.
- ¿Y?.
- No, no , pará un cachito...
- Ay...
- ¿Que pasó?
- Se me escapó. ¡¡Que pelotudo!!.

¿Cuál es el fundamento de toda esta pavada?.

Yo no tengo ninguna duda de que la sexualidad tiene que ver con el placer compartido, tengan la plena certeza de que es así.

Pero de ahí a creer que el placer compartido tiene que darse exactamente en el mismo instante geográfico, geométrico y planimétrico es una estupidez.

No vale la pena cancelar el placer del encuentro pensando en la coincidencia de llegar juntos al orgasmo.

Lo que importa es que entendamos para que estamos ahí. Y seguro que no estamos ahí para tener un orgasmo en el mismo momento, ni siquiera para tener un orgasmo.

Puede ser que suceda, que estemos comiendo milanesas con mi esposa y los dos coincidamos en el último bocado, nos miremos y digamos: “Uy, mirá comimos juntos el último bocado, que lindo”. Pero de ahí a tratar de que suceda...

(Y para darle un poco de humor al asunto, diría que si bien terminar juntos no tiene ninguna importancia, conviene que sea en el mismo día. Es mas, conviene estar juntos cuando suceda, y esto también es verdad).

Tratar de controlar el descontrol del orgasmo es evitar el orgasmo.

Aquí sería importante hacer una salvedad. Postergar mi placer para obtener mas placer, demorarme porque me da placer hacerlo, es una cosa, pero creer que ésta es mi obligación para que vos tengas tu orgasmo, es otra cosa, es quedarse anclado en el control. Y entonces sucede que cuando me podía descontrolar, ya no puedo hacerlo porque pasó el momento.

Extracto del libro:
El Camino del Encuentro
Jorge Bucay
Fotografía  tomada de internet

martes, 27 de enero de 2015

SI TODO ES INTERPRETACIÓN....


¿CÓMO SUPERAR SITUACIONES DE INSATISFACCIÓN?


SI TU SITUACIÓN GENERAL ES INSATISFACTORIA O desagradable, separa este instante y ríndete a lo que es. Ésta es la linterna que te permite ver en la niebla. Entonces tu estado de conciencia deja de estar controlado por las condiciones externas. Ya no partes desde un estado de reacción y resistencia. Después observa las características específicas de la situación. Pregúntate: «¿Hay algo que pueda hacer para cambiar la situación, mejorarla o apartarme de ella?» Si es así, emprende la acción apropiada.

No te centres en las cien cosas que vas a tener que hacer o que tal vez tengas que hacer en el futuro, sino en la única cosa que puedes hacer ahora. Eso no significa que no debas planificar. Podría muy bien ocurrir que lo que tengas que hacer ahora mismo sea planificar. Pero asegúrate de no empezar a crear «películas mentales» que te proyecten continuamente hacia el futuro, perdiendo de ese modo el ahora. Cualquier acción que emprendas puede no dar fruto inmediatamente. Hasta que lo haga, no te resistas a lo que es.

SI NO PUEDES HACER NADA y tampoco consigues salir de la situación, úsala para entrar más profundamente en la rendición, más profundamente en el ahora, más profundamente en el Ser.

Cuando entras en esta dimensión intemporal del presente, a menudo el cambio se presenta de maneras extrañas, sin necesidad de hacer gran cosa por tu parte. La vida se muestra servicial y cooperativa. Si había factores internos, como el miedo, la culpa o la inercia, que te impedían actuar, se disolverán a la luz de tu presencia consciente.

No confundas la rendición con una actitud de «ya nada me puede molestar» o «las cosas ya no me importan».

Si la miras de cerca, verás que tal postura está teñida de negatividad en forma de resentimiento oculto, de modo que no es rendición, sino resistencia enmascarada.

A medida que te vayas rindiendo, dirige tu atención hacia dentro para comprobar si te queda algún rastro de resistencia. Mantente muy alerta cuando lo hagas; de otro modo, una bolsa de resistencia puede seguir escondida en algún rincón oscuro en forma de un pensamiento o emoción no reconocidos.

PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA (extracto)
Enseñanzas, Meditaciones y Ejercicios Esenciales
Eckhart Tolle

¿NO LO HACES PORQUE LO CONSIDERAS MALO?


lunes, 26 de enero de 2015

SÓLO UNA RAZÓN


EL SER ES LO QUE VALE


7.- El ser es lo que vale

El hombre se afana en descubrir a Dios, pero no se afana en descubrirse a sí mismo. ¿Cómo es ese hombre que busca a Dios?.

Si no te conoces a ti mismo no podrás conocer a nadie. Tú te moverás como un autómata. Si provienes de una familia que se deprimía, tú seguirás deprimiéndote. Si tu familia ha sido agresiva, tú tomarás la agresividad como lo más corriente.

En otras culturas, cuando un hombre decide morir, elige al hijo mayor para que sea el que tenga el privilegio de tirar de la cuerda para ahorcarse, y los amigos y parientes celebran ese ahorcamiento con un banquete. Pues esto es una clase de programación como otra cualquiera. No son mejores a las que nosotros tenemos. Si las cosas que consideras «malas» no las haces porque te programaron para no hacerlo, ¿Qué mérito tienes?.

El sentido de culpabilidad y el miedo que te han metido en el cuerpo, son la causa de que evites hacer las cosas que consideras «malas». Actúas como un robot programado. Si no te paras, bien despierto, cada vez que vayas a decidir una cosa, a sopesar la realidad y las consecuencias que puedan sobrevenir de lo que vas a hacer, ¿Cómo vas a ser responsable de lo que decidas?.

De la otra manera, aun cuando no seas culpable de una programación que te han impuesto sin tu consentimiento, si eres ahora culpable de decidir por hábito sin preocuparte de las consecuencias. Tienes la obligación de despertar, y una vez despierto y consciente, ya eres libre para decidir lo que quieras.

Conócete bien a ti mismo y de dónde proceden tus motivaciones antes de juzgar «malo» o «bueno» a nada ni a nadie. ¡Dios nos libre de los que se creen santos! Decía Santa Teresa: «Ese señor, si no fuese tan “santo”, sería más fácil convencerle de que anda equivocado».

Los que mataron a Jesús, si nos creemos que eran malos, es que no hemos entendido para nada el Evangelio. Los fariseos eran los «buenos» oficiales, y los publicanos eran considerados bandidos, porque cobraban los impuestos a los pobres y se sometían a los ricos. Se les consideraba — con razón — los exprimidores de los pobres, pues los ricos nunca pagaban. El recaudador eran un hombre protegido por el Gobierno, y por eso se le llamaba «publicano». Pues bien, Jesús trataba con ellos, y de entre estos publicanos, Jesús sacó un amigo, uno de sus apóstoles.

Dicen que Gandhi hablaba primero y después practicaba, y que Jesús practicaba antes de hablar, y por eso nadie podía prever lo que iba a hacer. Si hoy viviese con nosotros sería — a lo mejor — hasta capaz de ir a comer con Reagan (¡que ya es!), escandalizándonos a todos los que creemos tenerlo todo claro.

Jesús desmontó y rompió todos los esquemas y cuestionó las palabras sagradas de la Biblia. Cuestionó su interpretación y la manipulación que se hizo de ellas. A Jesús no le interesaba que le reconociesen como Mesías — el Mesías que ellos esperaban —, sino que lo que quería era ser El mismo fiel a la verdad.

En la presencia de Jesús todo ser queda develado, no hay medias tintas, porque Jesús es la plena autenticidad. «Si no odias a tu padre y a tu madre...» no eres tú mismo y no podrás seguirle. Odiar a la figura del «padre» y la de «madre», no a la persona, es lo que está diciendo Jesús. Si aún vives de lo que tus padres grabaron en tu mente, y no eres capaz de emanciparte, es como si tus padres y su cultura respondieran por ti. Más vale la consciencia que la adoración, porque la consciencia es, en sí, adoración, despertar a la verdad de Dios. «Más vale el hombre que el sábado», dijo Jesús, cargándose la programación más perseguida por la religión judía. Y por eso mataron a Jesús, por «blasfemo». ¡Cuántas veces habremos crucificado a Jesús con nuestras «buenas intenciones»!. Krisnamurtí dice: «Todo conocimiento corrompe.

Todo pensamiento y concepto corrompe». Somos esclavos de ellos». 

«Perdónales, Padre, que no saben lo que hacen». No crucificaban a Jesús, sino sus conceptos. Al decir «hombre», ¿A quién me refiero?. Si nos referimos a la palabra hombre, sin concepto, es un nombre genérico, un hombre libre de toda añadidura, como cuando digo árbol. Estoy nombrando a un hombre sin historia, sin cultura, sin sexo, que se puede aplicar tanto desde al hombre cavernario como al de ahora; al niño y al viejo; a la mujer y al varón; al chino como al africano. Cuando hablamos del hombre general, pues, hemos de desnudarlo de todo concepto. Ningún concepto puede definir a Dios. Santo Tomás dice que hay tres maneras de conocer a Dios: en la Creación, en la actividad (la vida) y en la oración, pero que la manera más real es conocerlo como El Gran Desconocido.

Extracto del libro:
La Iluminación es la Espiritualidad
Anthony de Mello
Fotografía de internet

domingo, 25 de enero de 2015

NO TE ENTRETENGAS


TÚ ERES EL QUE MIRA

Tú eres el que mira

Por ejemplo, ves a alguien andar por la carretera. Recuerdas la cara pero no recuerdas su nombre. Si fueses la memoria deberías acordarte también del nombre. Pero dices: «Reconozco esa cara pero no recuerdo el nombre.» Entonces, empiezas a buscar en tu memoria, entras en tu memoria, miras por este lado y por aquel otro y, de repente, aparece el nombre y dices: «Sí, ése es el nombre.» La memoria es tu registro. Tú eres el que mira en el registro, no eres la memoria misma.

Tomado del blog
Osho Despierta

¿TU PAREJA TE AMA COMO QUIERES QUE TE AME?


Cómo hacerle frente a la indiferencia de la pareja y no dejarte aplastar por el sufrimiento.

3. ¿TU PAREJA TE AMA COMO QUIERES QUE TE AME?

Una vez tengas tus necesidades claras y definidas, las que no quieres ni deberías negociar, pregúntate si la persona que amas las satisface lo suficiente. Esta contraposición es fundamental para que logres un equilibrio interior y te sientas en paz contigo mismo.

Una joven adolescente le recriminaba a su novio en plena sesión en mi consulta: «¡No es suficiente! ¿Entiendes? ¡No me basta tu amor, no tengo suficiente! ¡Es poco, insulso, distante! ¡Me siento insatisfecha y abandonada aunque estés a mi lado! ¿Por qué no te vas y me dejas del todo? ¡Si no sabes amar, búscate alguna que te enseñe!».

El joven sólo atinaba a parpadear mientras la escuchaba anonadado. Trató de consolarla, pero ella estaba demasiado furiosa y agresiva. Finalmente, se animó a preguntar: «Pero entonces, ¿cómo quieres que te ame?». Lo que desató una nueva tempestad, porque ella esperaba (como la mayoría) que la persona que amamos sepa amarnos o llene nuestras expectativas espontáneamente y no tenga que recibir un curso de primeros auxilios afectivos.

Asumir el papel de pedagogo para enseñarle a la pareja cómo amarnos no deja 
de ser frustrante. Además: ¿cómo hacerlo? Podrías tomar su mano, pasarla por tu piel y decirle: «Mira así, es así como quiero que me acaricies». También podrías entregarle una lista donde figuren claramente las fechas del aniversario, los cumpleaños y demás, para que no se olvide de tener un detalle esos días. O podrías ilustrarle con ejemplos en PowerPoint sobre las mejores maneras de decir «Te quiero» y de abrazar al prójimo sin estrangularlo y sin que parezca que le estas dando el pésame. Pero sería ridículo, además de artificial, demasiados «podrías» para quien desea ser amado plenamente.

Por lo tanto, si tu pareja actúa como un zombi y hace gala de un «amor mecanizado y frío», lo primordial no está resuelto. No digo que sea imposible humanizar a la pareja, lo que sostengo es que dicha tarea es desalentadora y poco gratificante para un enamorado.

El día que debas decirle a tu pareja que su amor ni se ve ni se siente, empiezas la cuenta regresiva. Sería como explicarle a un maltratador que los golpes duelen y que por eso no debería pegarte.

Extracto del libro: 
Manual Para No Morir de Amor 
Walter Riso
Fotografía de internet

sábado, 24 de enero de 2015

CONCIENCIA SUCIA



EL ORGASMO NO ES LO MÁS IMPORTANTE


El orgasmo masculino no es sólo una excreción de líquido seminal con algunos espermatozoides, un poco de jugo prostático y una sensación de alivio transitorio. 

Un orgasmo es una respuesta que tiene que ver con lo biológico, pero también con lo psíquico, lo psicológico y lo espiritual .

Un orgasmo es una respuesta física de todo el cuerpo frente a una expresión de placer tan intensa que provoca una transitoria perdida de control.

El orgasmo es una expresión del cuerpo tan descontrolado que en estudios encefalográficos realizados en personas que estaban manteniendo una relación sexual se ve que durante el orgasmo hay espinas irritativas de crisis seudo convulsiones que semejan una pequeña crisis epilépticas transitoria (esto es aparece, se desarrolla y termina).

Repito: no hay orgasmo sin pérdida de control.


Entonces, cuando pensamos en relaciones sexuales donde todo está controladito, donde un señor y una señora terminan, el eyaculando y ella sintiéndose satisfecha, donde todo está muy aséptico y muy bien demarcado, sabemos que allí puede haber placer, pero ¿orgasmo?. Orgasmo no.

El orgasmo necesariamente se cursa con descontrol. No hay ninguna posibilidad de que alguien tenga un orgasmo si todo está absolutamente bajo control.

Por alguna razón que yo en verdad desconozco, el Río de la Plata tiene el privilegio de tener un extraño culto al orgasmo. Los argentinos, sobre todo, y nuestros hermanos uruguayos también, tenemos una historia peculiar que va aún mas allá.

Primero porque vivimos nuestra sexualidad como si de lo que se tratara fuera únicamente de conseguir el orgasmo.

¿Cuánto dura un orgasmo?. ¿Diez segundos, quince, veinte, treinta con mucha suerte?.
Pensar que lo único que vale la pena de la relación son los últimos treinta segundos, la verdad es que una miseria. Pensar que toda la historia sexual es solamente para esos quince segundos es ser un miserable...
No puede ser así, y de verdad no lo es.
Si bien es cierto que – dicen los técnicos – una relación sexual tiene una duración promedio de 21 minutos, en ese tiempo pueden y deberían pasar muchas cosas.

La sexualidad tiene que ver con todas esas cosas, y si bien una de ellas es el orgasmo, no es la única y posiblemente ni siquiera sea la mas importante.

Habrá que aprender a recalificar el orgasmo y quitarle ese contexto tan cargado de mérito.

Porque los argentinos no sólo tenemos instalado el culto al orgasmo, sino que además hacemos de la cantidad de orgasmos la evaluación de la cantidad de placer obtenido.
Porque acá la cosa no es solamente si tuviste orgasmo. ¡Es cuántos!. Se supone que cuanto mas... ¡mejor!.
Entonces, en la mesa del café, los hombres nos reunimos y hablamos sobre sexo...

- No... porque yo, anoche... – dándose aires - ¡Tres!
- Yo me acuerdo la otra tarde... – dice el otro - ¡Cinco!
- Si es por eso, en un picnic... – dice el tercero – me eché ¡Catorce!.
- Que tarados que son – dice el muchacho que sabe -, la historia no es uno, se trata de cuántos le sacás a ella... Porque mi mujer conmigo, por ejemplo, menos de tres... nunca.
- ¡No! – dice el otro – si es por eso la mía, cuando yo uno ¡ella seis!
Y entonces, todos le preguntan al que guarda silencio.
- ¿Y la tuya pepe?
- No, no, no , la mía ... ¡es multiorgásmica!
¡Biónica! - piensa uno –
Y llega a casa fastidiado y acusándose: ¿¡Y yo que hago casado con un pedazo de bofe!?. Multiorgásmica!!!.
¡Que lo parió, soy un tarado!. ¿cómo no me avisaron antes para que yo supiera elegir una de esas?. ¿Qué hay que hacer para conseguirlo?

¡Multiorgásmica!. Suena fantástico. Y empieza a aparecer artículos en las revistas para mujeres (editadas por hombres) sobre “Como llegar a ser en la cama lo que todo hombre desea”, el tantra del sexo en el matrimonio, los misterios del punto G y la dieta de la mujer insaciable.

Cuando pensamos la sexualidad desde el orgasmo todo es muy complicado. Primero que nada, porque de verdad no tiene esa importancia. Y segundo, porque se deriva en un tema puesto al servicio de una competencia entre los hombres que no tiene nada que ver con las mujeres con quienes estos hombres vienen de estar.

Cuando un hombre le pregunta a una mujer “cuántos”, no es por ella, es para contarlo en el café, es para registrarlo ahí, no tiene que ver con lo que está pasando sexualmente entre ellos.

Y cuando pregunta si terminaste o no terminaste, es porque hay una amenaza para el, que ha sido entrenado pensando que para ser un macho viril, probado y exacerbado, tiene, primero que haber tenido su correspondiente eyaculación y luego dejarla a ella “dada vuelta” (como todo amante que se precie). Y este es el culto a la inseguridad masculina y no al verdadero encuentro con la mujer. Ningún hombre va a estar fácilmente dispuesto a admitir que esto es así, por mucho que lo diga yo.

Y cuando algunos hombres que no volverán a leer mis libros se sientan agredidos por mis ideas, van a decir.
“¿Qué sabe ese gordo idiota? ¡Seguro que es puto!”
Está todo bien, y yo entiendo.
Lo que digo es amenazante para nuestro ego narcisista.
Voy a ayudar a desmerecer al autor para tranquilizar a la barra.
Lo digo públicamente para que los hombres que me leen no se fastidien, yo mismo he evolucionado en mi rendimiento sexual. Con el tiempo he pasado del famoso “Dos sin llegar a sacarla” de mi adolescencia, al actual. “Tres sin llegar a ponerla...”
Así que no se preocupen, no importa nada, ese soy yo.

En la historia de estar tan pendiente de la cantidad de orgasmos propios o del otro, uno se pierde lo que está pasando.

Extracto del libro:
El Camino del Encuentro
Jorge Bucay
Fotografía  tomada de internet