viernes, 28 de febrero de 2014

FORMAS DE VIDA IMPUESTAS


AYUDAR EN VEZ DE CASTIGAR


Cuando alguien no sabe cómo manejar su propio sufrimiento, deja que se extienda a la gente de su alrededor. Cuando tú sufres, haces sufrir a la gente que te rodea. Es algo muy natural. Por eso hemos de aprender a manejar nuestro sufrimiento, para que no lo vayamos repartiendo por ahí.

Cuando eres el cabeza de familia, por ejemplo, sabes que el bienestar de los miembros de tu familia es muy importante. 

Como tienes compasión, no dejas que tu sufrimiento haga daño a los que te rodean. Practicas el aprender a manejar tu sufrimiento porque sabes que no es una cuestión individual, y que tu felicidad tampoco lo es.

Cuando alguien está enojado y no sabe cómo manejar su ira, 
se siente impotente, sufre. Y también hace sufrir a los que le 
rodean. Al principio sientes que la persona que te enoja se 
merece un castigo. Deseas castigarla porque te ha hecho sufrir.

Pero después de diez o quince minutos de meditar 
caminando y de observar de manera consciente, descubres que 
en vez de castigo lo que necesita es ayuda. Y ésa es una buena 
percepción.

Esa persona puede ser muy cercana a ti, quizá tu esposa o 
tu marido. Si tú no la ayudas, ¿quién va a hacerlo?

Como sabes abrazar tu ira, ahora te sientes mucho mejor, 
pero ves que la otra persona sigue sufriendo. Esta percepción te 
mueve a acercarte a ella de nuevo. Nadie más puede ayudarla, 
excepto tú. Ahora sientes un gran deseo de volver y ayudarla.

Es una actitud totalmente distinta a la que antes tenías, ya no 
deseas castigarla. Tú ira se ha transformado en compasión.

La práctica de ser consciente conduce a la concentración y a 
la percepción interior. La percepción es el fruto de la práctica, y 
puede ayudarnos a perdonar y a amar a los demás. Practicar 
durante quince minutos o media hora el ser consciente, el 
concentrarte y el observar las percepciones interiores puede 
liberarte de tu ira y convertirte en una persona afectuosa. Ésa 
es la fuerza del Dharma, el milagro del Dharma.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh

jueves, 27 de febrero de 2014

EL PRINCIPIO DEL PRINCIPIO


¿Podemos volver a lo desnudo y sin artificio? ¿Podemos volver atrás? Este es el principio del principio: lo desnudo y sin artificio, nuestro viejo y conocido dedo sangrante.

Volver a lo recto, a lo íntegro, a los mínimos de lo desnudo y sin artificio. Relajarnos en el momento presente, relajarnos en la ausencia de esperanza, relajarnos en la muerte, no resistirnos al hecho de que las cosas se acaban, de que las cosas pasan, de que no tienen sustancia duradera, de que todo está cambiando constantemente: éste es el mensaje básico.

Cuando hablamos de la desesperanza y de la muerte estamos hablando de enfrentar los hechos, de no escaparnos. Puede que sigamos teniendo adicciones de todo tipo, pero dejamos de creer que vayan a darnos la felicidad. Muchas veces hemos cedido a nuestra adicción a la gratificación inmediata; lo hemos hecho tantas veces que aferramos a la esperanza ha pasado de ser un placer a corto plazo a convertirse en un infierno a largo plazo.

Renunciar a la esperanza te anima a quedarte contigo mismo, a ser tu propio amigo, a no huir de ti mismo, a volver a lo simple y sin artificio, pase lo pase. El telón de fondo de toda esta cuestión es el miedo a la muerte: es lo que nos inquieta, lo que nos hace sentir pánico, lo que nos pone ansiosos. Pero si experimentamos completamente la desesperanza, renunciando a toda alternativa al momento presente, podemos tener una relación alegre con nuestras vidas, una relación honesta y directa, una relación que ya no ignore la realidad de la impermanencia y de la muerte.

Extracto del libro:
Cuando Todo Se Derrumba
Pema Chödron

miércoles, 26 de febrero de 2014

AMANDO AL OPRESOR


DESCUBRE LA VERDADERA NATURALEZA DE TU IRA


En el momento que te enojas, tiendes a creer que tu desdicha la ha creado otra persona, y la culpas de tu sufrimiento.

Pero al observarlo más a fondo, quizá descubras que el principal causante de tu sufrimiento es la semilla de la ira que hay en ti. Muchas otras personas, al afrontar la misma situación, no se enojarán como tú. Oyen las mismas palabras, ven la misma situación y, sin embargo, son capaces de mantenerse tranquilas y no se dejan llevar por las emociones.

¿Por qué te enojas tú con tanta facilidad? Quizá te ocurre 
porque la semilla de la ira que hay en ti es demasiado fuerte. Y 
como no has practicado los métodos para cuidar de tu ira, en el 
pasado la semilla de la ira se ha regado con demasiada 
frecuencia.

Todos tenemos una semilla de la ira en el fondo de nuestra 
conciencia. Pero en algunos de nosotros, esa semilla es más 
grande que otras semillas, como las del amor o la compasión. 

La semilla de la ira puede ser más grande porque en el pasado 
no hemos practicado. Cuando empezamos a cultivar la energía 
de ser conscientes, la primera percepción que tenemos es que la 
principal causa de nuestro sufrimiento, de nuestra desdicha, no 
es otra persona, sino la semilla de la ira que hay en nosotros, y 
dejamos entonces de culpar a los demás de nuestro sufrimiento.

Comprendemos que esa persona es sólo una causa 
secundaria.
Cuando tienes esta clase de percepción te sientes mucho 
mejor. Pero la otra persona puede seguir viviendo en un infierno 
porque no sabe cómo practicar. Una vez te has ocupado de tu 
ira, ves que esa persona aún está sufriendo, así que ahora 
puedes centrar tu atención en ella.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh

martes, 25 de febrero de 2014

CONCEPTOS PREVIOS AL TEMA DE LA CONFIANZA


Para que haya una real relación intima Jorge Bucay menciona tres elementos fundamentales el amor, la atracción y la confianza, veamos que menciona sobre esta última parte.

La tercera pata de la mesa es la confianza y hablar de ella requiere la comprensión de algunos conceptos previos.

Hace muchos años, cuando pensaba por primera vez en estas cosas para la presentación del tema en las 
charlas de docencia terapéuticas, diseñé un esquema que a pesar de no representar fielmente la realidad 
absoluta (como todos los esquemas), nos permitirá espero, comprender algunas de nuestras relaciones con los 
demás.

Digo que es justamente el manejo de la información que poseemos sobre lo interno y lo externo lo que 
clasifica los vínculos en tres grandes grupos:

Las relaciones cotidianas.
Las relaciones íntimas.
Las relaciones francas.

En las relaciones del primer grupo, que son la mayor parte de mis relaciones, yo soy el que decido si soy 
sincero, si miento o si oculto. Es mi decisión, y no las reglas obligadas por el vínculo, la que decide mi acción.
¿Pero cómo?. ¿Es lícito mentir?. Veinte años después sigo pensando lo que escribí en Cartas para Claudia: 
el hecho de que yo sepa que puedo mentir es lo que hace valioso que sea sincero.

En las relaciones íntimas, en cambio, no hay lugar para la mentira. Puedo decir la verdad o puedo ocultarla, 
pero por definición estas relaciones no admiten la falsedad.
¿Pero cual es la diferencia entre mentir y ocultar?
Ocultar, en el sentido de no decir, es parte de mi libertad y de mi vida privada. Y tener una relación íntima con 
alguien no quiere decir terminar con mi libertad ni con mi derecho a la privacidad. Intimar con alguien no 
significa que yo no pueda reservar un rinconcito para mi solo.

Si yo tengo una relación íntima con mi esposa, entonces es parte de lo pactado que no le miento ni me 
miente. Supongamos que me encuentro con mi hermano y tengo una charla con el y por alguna razón decido 
que no quiero contarle a Perla lo que hable con Cacho porque presumo, digamos, que a el no le gustaría. Es 
obvio que es mi derecho no decirle lo que hablé con mi hermano si no quiero, porque pertenece a mi vida y en 
todo caso a la de mi hermano. Pero cuando llego a mi casa, inocentemente mi esposa me dice: “¿De donde 
venís?”. Tenemos un pacto de no mentirnos, no puedo contestarle: “Del banco”, porque eso sería falso.
Entonces le digo: “De estar con mi hermano”, deseando que no siga preguntando. Pero en el ejemplo ella me 
dice: “Ah... ¿y que dice tu hermano?. No puedo decirle: “Nada”, porque sería mentirle. No puedo decirle: “No te 
puedo decir”, porque también sería mentira (de hecho, como poder, puedo). Entonces ¿qué hago?. No quiero 
contare y tampoco quiero mentirle. Con tengo una relación íntima con ella, un vínculo que permite ocultar pero 
no mentir, entonces le digo, simplemente: “No quiero contarte”. Lo hablado con Cacho pertenece a mi vida 
personal, y he decidido ocultar de que hablamos, pero no estoy dispuesto a mentir.

¿No sería mas fácil una mentirita sin importancia en lugar de tantas historia? ¿Algo como “el me pidió que no 
lo contara” o “estuvimos hablando de negocios”?. Claro que sería mas fácil. Pero aunque parezca menor, esa 
sola mentira derrumbaría toda la estructura de nuestra intimidad. Si vas a tomarte el derecho de decidir cuándo 
es mejor una pequeña mentira, entonces nunca podré saber cuándo me estás diciendo la verdad.
En este nivel vincular yo no puedo saber si me estás diciendo toda la verdad, pero tengo la certeza de que 
todo lo que me estás diciendo es verdad.

Respecto del último estrato, la franqueza, reservo este espacio para aquellos vínculos excepcionales, uno o 
dos en la vida, que uno establece con su amigo o su amiga del alma. Un vínculo donde ni siquiera hay lugar 
para ocultar.

Extracto del libro:
El Camino del Encuentro
Jorge Bucay

lunes, 24 de febrero de 2014

LOS 6 GRADOS DEL DESARROLLO DE LA CONCIENCIA


Alejandro Jodorowsky: Hoy lunes, día de la luna, recepción, te describiré los 6 grados del desarrollo de la Conciencia.

1.-PERSISTENCIA. No cambio, no me transformo, lucho por ser lo que creo que soy. Me repito en hábitos hipnóticos. Me encierro en creencias.

2.-MUTACIÓNMe transformo. Ceso de definirme. Mis defensas se hacen puentes. Se abre mi percepción sin que yo sepa cómo, me sucede.

3.-TRANSMUTACIÓNTransformo y mejoro mi mundo. Me hago causa de lo que me sucede. Gracias a un trabajo continuo comienzo a ser conciente.

4.-ADORACIÓN. Encuentro a otros seres de mi nivel. Formamos un grupo siempre cambiante y creativo. El yo se hace nosotros. Felicidad.

5.-REGRESOTodo vuelve a ser lo mismo que en PERSISTENCIA, pero sin angustia. Ahora lo que era mi ego egoísta es un yo generoso. Paz.

6.-METAMORFÓSISMe uno al espacio infinito, al tiempo eterno, a lo divino. Enriquezco a la humanidad.Estoy al servicio del Todo.Plenitud.

Tomado del sitio web
Plan Sin Fin

ATRACCIÓN


Del amor hemos hablado y seguiremos hablando, pero quiero ocuparme aquí de las otras dos patas de esta mesa (confianza y atracción).

Para que haya una verdadera relación íntima, el otro me tiene que atraer.

No importa si es un varón, una mujer, un amigo, un hermano... el otro tiene que ser atractivo para mi. Me tiene que gustar lo que veo, lo que escucho, lo que es el otro es. No todo, pero me tiene que gustar.

Si en verdad el otro no me gusta, si no hay nada que me atraiga, podremos tener una relación cordial, podremos trabajar juntos, podremos cruzarnos y hacer cosas de a dos, pero no vamos a poder intimar.

Para poder intimar, además de la apertura, la confianza, la capacidad para exponerme, el vínculo afectivo, la afinidad, la capacidad de comunicación, la tolerancia mutua, las experiencias compartidas, los proyectos, el deseo de crecer y demás, como si fuera poco el otro, fundamentalmente, tiene que gustarme, tengo que poder ser atraído por el otro.

El gusto por el otro no es necesariamente físico. Puede gustarme su manera de decir las cosas su manera de hacer, su pensamiento su corazón. Pero, repito, la atracción tiene que estar.

Existen algunas parejas a las que les gustaría mucho intimar, pero se encuentran con quien si bien es cierto que se quieren muchísimo y que pueden confiar, algo ha pasado con la posibilidad de gustarse mutuamente: se ha perdido. Entonces llegan a un consultorio, hablan con una pareja amiga o con un sacerdote y dicen: “No se qué nos pasa, nada es igual, no tenemos ganas de vernos, no sé si nos queremos o no”, y a veces, lo único que pasa es que la atracción ha dejado de suceder hace tiempo.

Anímense a hacer un ejercicio.

Elijan a alguien con quien creen que tienen una relación íntima y hagan cada uno por separado una lista de todo lo que creen que hoy les atrae de esa persona. Atención, digo HOY. No lo que les atrajo allá y entonces, sino lo que les gusta de ese otro ahora. Después, siéntense un largo rato juntos y compartan sus listas.

Aprovechen a decírselo en palabras. Es tan lindo escuchar al otro decir: “Me gusta de vos...”.

De las tres patas, la de la atracción tiene una característica especial: es la única que no tiene memoria.

Yo no puedo sentirme atraído por lo que fuiste, sino por lo que sos.

Sin embargo yo recuerdo aquel día en que te conocí. Pienso en ese momento y se alegra el alma al rememorar. Es verdad, pero eso no es atracción, es nostalgia.

Puedo amarte por lo que fuiste, por lo que representaste en mi vida, por nuestra historia. De hecho, confio en vos por lo que ha pasado entre nosotros, por lo que has demostrado ser. Pero la atracción funciona en el presente porque es amnésica.

Extracto del libro:
El Camino del Encuentro
Jorge Bucay

domingo, 23 de febrero de 2014

LA RELIGIÓN EN LA HISTORIA


NI DETRÁS, NI DELANTE


CUERPO-DOLOR


Mientras no seas capaz de acceder al poder del ahora, cada dolor emocional que experimentes dejará tras de sí un residuo de sufrimiento que vive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado que ya estaba allí, alojándose en tu cuerpo y en tu mente. Y aquí se incluye, por supuesto, el dolor que sufriste de niño, causado por la inconsciencia del mundo en el que naciste.

Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente. Si lo consideras una entidad invisible por derecho propio, te acercas bastante a la verdad. Se trata del cuerpo-dolor emocional.

El cuerpo-dolor tiene dos estados posibles: latente o activo. Puede estar latente el 90 por 100 del tiempo, aunque en una persona muy infeliz puede llegar a estar activo el 100 por 100 del tiempo. Algunas personas viven casi totalmente a través de su cuerpo de dolor, mientras otras lo experimentan sólo en ciertas situaciones, como en las relaciones íntimas o en situaciones relacionadas con pérdidas o abandonos del pasado, dolores físicos o emocionales, etc.


Cualquier cosa puede activarlo, pero resuena especialmente con los dolores del pasado. Cuando está preparado para despertar de su estado latente, un pensamiento o un comentario inocente hecho por alguien cercano a ti puede ser suficiente para activarlo.





PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA (extracto)
Enseñanzas, Meditaciones y Ejercicios Esenciales
Eckhart Tolle

sábado, 22 de febrero de 2014

DISCIPLINAS PARA DOMAR TU EGO Y REALIZAR TU ALMA.


No conviertas un dolor en sufrimiento: déjalo venir, déjalo pasar, no te aferres a él… Sé lo que eres en el presente, deja atrás el pasado, no cargues culpas. Elimina toda ansiedad por el futuro. Prepárate a trabajar por tu evolución hasta el último instante de tu vida… No le rindas cuentas a nadie: sé tu propio juez. Aprende a criticarte a ti mismo y también a felicitarte. Cada noche, antes de dormir, repasa tu día y juzga tus acciones con objetividad… Si quieres triunfar, aprende a fracasar. No te definas por lo que posees… Nunca conviertas una actividad u otro ser en el motivo de tu existencia: entrégate a tu propia vida, no delegues tu poder.
Cuando hables con alguien no lo interrumpas hasta que haya expresado su idea. Mientras lo escuchas no lo contradigas o apruebes mentalmente: óyelo sin tener opiniones. Cuando se calle, tú, libremente, considera lo que ha dicho y reacciona como tu conciencia te lo dicte. No te comprometas con ideas en las que no crees, ni siquiera por necesidad de obtener un trabajo… No des consejos sin advertir antes: “Según lo que yo creo y hasta donde yo sé, arriesgando equivocarme”. Nunca afirmes algo sin decir al final “Hasta cierto punto, en tal fecha y en tal sitio”… Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar. Nunca hables de ti como si fueras un ente limitado, siempre que actúes piensa que no existes individualmente, que lo que haces se hace impulsado por fuerzas colectivas… Sólo aceptando que nada es tuyo serás dueño de todo. Conviértete en una total ofrenda… Cesa de hablar mal de los otros o del mundo: cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien di sólo sus cualidades. Si no le encuentras cualidades, calla… Haz lo más frecuente posible actos positivos para el otro y el mundo en forma gratuita y anónima… Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu Maestro… Acepta sin envidia los valores del otro… No hables haciendo resonar tu voz en la cabeza o en la nariz o en tu garganta, hazla resonar en tu pecho: usa la voz del corazón… No toques el cuerpo del otro para tomarle algo o para rebajarlo: tócalo para acompañarlo… No mires con disimulo, mira siempre directo… Da, pero no obligues a recibir… No hagas sentir culpable a nadie y acepta que eres cómplice de todo lo que te sucede… No olvides a tus muertos queridos, pero dales un sitio limitado que les impidan invadir toda tu vida. En el lugar donde habitas consagra un pequeño sitio a lo sagrado… Que nunca en tu cocina haya suciedad o desorden… Cuando rindas un servicio no te quejes ni hagas resaltar tus esfuerzos: si decides ayudar o trabajar para otro, hazlo con placer sin esperar agradecimientos… Si prometes, cumple… Si dudas entre hacer o no hacer, arriésgate a hacer, aceptando la posibilidad de fracasar…No definas a alguien ni por su raza, ni por su sexo, ni por su profesión, ni por sus ideas, simplemente no lo definas… No imites ni copies, absorbe y transforma… Deja de pedir y comienza a agradecer… No trates de ser todo para alguien: concédele la libertad de buscar en otros lo que tú no puedes darle. Otórgate a ti mismo ese derecho… Cuando te hagan una pregunta no te obligues a dar una respuesta: puedes callar, hacer un gesto, o reemplazar la respuesta por otra pregunta… Para obtener algo, desea de verdad obtenerlo… Trata al otro como quisieras que te trataran a ti… Si no quieres cometer errores, nunca lograrás la perfección… Si no tienes la fe y la quieres obtener, imítala… Cuando alguien esté triunfante delante de un público no vayas a su territorio para contradecirlo con el objeto de robarle ese público. Crea tu propio sitio y tu propio público… En casa ajena come con moderación.

A donde te han invitado, llega siempre con un regalo… Vive de un dinero ganado por ti mismo con placer… No te adornes con ideas ajenas. No te fotografíes junto a personajes famosos. No te jactes de aventuras amorosas… Abandona tus hábitos físicos, sexuales, emocionales y mentales, busca constantemente el cambio… No te vanaglories con simpatía de tus debilidades… Nunca veas a alguien sólo para llenar tu tiempo… En las conversaciones trata de no hablar de ti y ni de acontecimientos temporarios, habla de temas… Por lo menos una vez al día siéntate inmóvil, deteniendo tus palabras, tus emociones y deseos: observa tu acontecer interior como si estuvieras sentado en una orilla viendo pasar un río… No impidas que tus hijos vayan más lejos que tú, acepta el camino que ellos elijan. Nunca les critiques a sus seres amados. Déjalos crecer como y hacia donde ellos quieran… No te disfraces con personalidades falsas para que te admiren… Actúa por el placer de actuar y no por lo que esta acción puede hacerte ganar… Obtiene para repartir… Si alguien te dice que has cometido una falta y tiene razón, no le discutas y reconoce de inmediato esa falla… Nunca des un regalo preocupándote después de lo que el que lo recibió hizo de él… Si hablas con personas de las que desconfías, no respires por la boca. Tenla cerrada e inhala sólo,por la nariz. No le respondas “No es verdad”, dile mejor “Yo creo otra cosa”.

EL PLACER DE PENSAR -122-
Tomado de Plano Sin Fin

LOS DOS NIVELES DEL DOLOR


Algunas enseñanzas espirituales afirman que, en último término, todo dolor es ilusorio. Eso es cierto, pero la cuestión es: ¿es esta afirmación verdadera para ti? El mero hecho de creerla no hace que sea verdad.

¿Quieres seguir experimentando dolor el resto de tu vida y continuar diciendo que es una ilusión? ¿Te liberas así del dolor? Lo que nos importa aquí es cómo plasmar esa verdad, cómo hacerla real en tu propia experiencia.

El dolor es inevitable mientras sigas identificándote con tu mente, es decir, mientras sigas siendo espiritualmente inconsciente. Me refiero básicamente al dolor emocional, que también es la principal causa del dolor físico y de las enfermedades físicas. El resentimiento, el odio, la autocompasión, la culpabilidad, la ira, la depresión, los celos, e incluso la menor irritación..., todos ellos son formas de dolor. Y cada placer o cumbre emocional contiene dentro de sí la semilla del dolor: su opuesto inseparable, que se manifestará con el tiempo.

Cualquiera que haya tomado drogas para sentirse «mejor» sabe que después de la subida viene la bajada, que el placer se convierte en algún tipo de dolor. Muchas personas saben también que las relaciones íntimas pasan rápidamente de ser una fuente de placer a convertirse en una fuente de dolor. Vistas desde una perspectiva superior, las polaridades positiva y negativa son las dos caras de la misma moneda, y ambas forman parte del dolor subyacente, inseparable del estado de conciencia del ego en el que te identificas con la mente.

Tu dolor tiene dos niveles: el dolor que creas ahora y el dolor del pasado que aún vive en tu cuerpo y en tu mente.


PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA (extracto)
Enseñanzas, Meditaciones y Ejercicios Esenciales
Eckhart Tolle

viernes, 21 de febrero de 2014

INTENSIDAD DEL DOLOR


La mayor parte del dolor humano es innecesario. Lo crearás tú mismo mientras la mente no observada dirija tu vida. El dolor que produces en el ahora siempre surge de una falta de aceptación, de una resistencia inconsciente a lo que es.

Como pensamiento, la resistencia es un juicio de algún tipo. Como emoción, es algún tipo de negatividad. La intensidad del dolor depende del grado de resistencia al momento presente y ésta, a su vez, depende de lo fuerte que sea tu identificación con la mente. La mente siempre trata de negar el ahora y de escapar de él.

En otras palabras: cuanto más te identificas con tu mente, más sufres. O puedes decirlo de este otro modo: cuanto más capaz seas de valorar y aceptar el ahora, más libre estarás del dolor y del sufrimiento, más libre de la mente egotista.


PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA (extracto)
Enseñanzas, Meditaciones y Ejercicios Esenciales
Eckhart Tolle

jueves, 20 de febrero de 2014

DEJA QUE LA RESPIRACIÓN TE LLEVE AL CUERPO


Si en algún momento te resulta difícil contactar con el cuerpo interno, suele ser más fácil empezar centrándose en la respiración. La respiración consciente, que es una intensa meditación por derecho propio, te pondrá gradualmente en contacto con el cuerpo.

SIGUE LA RESPIRACIÓN CON TU ATENCIÓN, el aire que entra y sale del cuerpo. Inspira y siente el abdomen expandirse y contraerse ligeramente con cada inspiración y espiración.

Si te resulta fácil visualizar, cierra los ojos y obsérvate rodeado de luz o inmerso en una sustancia luminosa, en un mar de conciencia.


A continuación inspira esa luz. Siente que la sustancia resplandeciente llena todo tu cuerpo y lo hace luminoso.

A partir de ahí, gradualmente, céntrate más en la sensación. No te apegues a ninguna imagen visual. Ahora estás en tu cuerpo. Has accedido al poder del ahora.


PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA (extracto)
Enseñanzas, Meditaciones y Ejercicios Esenciales
Eckhart Tolle

miércoles, 19 de febrero de 2014

SOSTENIENDO A TU BEBÉ


Sosteniendo atentamente a su bebé, la madre descubre rápidamente la causa de su sufrimiento, y entonces le es muy fácil corregir la situación. Si el bebé tiene fiebre, le dará una medicina para que desaparezca. Si tiene hambre, lo alimentará con leche calentita. Si el pañal está demasiado apretado, se lo aflojará.

Como practicantes, hemos de hacer exactamente esto.

Sostendremos al bebé de nuestra ira con tanta atención que nos sentiremos mejor. Después haremos la práctica de respirar y caminar de manera consciente, como si estuviéramos cantando una nana al bebé de nuestra ira. Y entonces la energía de la plena conciencia penetrará en la energía de la ira, exactamente de la misma forma que la energía de la madre penetra en la del bebé. No hay ninguna diferencia. Si sabes hacer la práctica de la respiración consciente, de sonreír y de meditar caminando, seguro que te sentirás mejor al cabo de cinco, diez o quince minutos.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh

martes, 18 de febrero de 2014

INTENSIDAD DEL DOLOR Y LA RESISTENCIA DE TU MENTE


CUIDA DE TU BEBÉ, LA IRA


Has de ser como una madre que está atenta por si su bebé llora. Si una madre está trabajando en la cocina y oye que su bebé llora, deja lo que está haciendo y va a tranquilizarlo. 

Quizá estuviera cocinando una sopa muy rica; la sopa es 
importante, pero lo es mucho menos que el sufrimiento de su 
bebé. Ella deja de cocinar la sopa y se dirige a la habitación de 
su hijo. Cuando entra en ésta es como si hubiera llegado el sol 
porque la madre está llena de calidez, interés y ternura. Lo 
primero que hace es coger en brazos al bebé y abrazarlo 
tiernamente. Cuando la madre lo abraza, su energía penetra en 
él y lo tranquiliza. Eso es exactamente lo que tienes que 
aprender a hacer cuando la ira empiece a surgir. Debes dejar 
cualquier cosa que estés haciendo, porque la tarea más 
importante es volver a ti mismo y ocuparte de tu bebé, tu ira.

Nada es más urgente que cuidar muy bien de tu bebé. 

¿Te acuerdas que cuando eras pequeño y tenías fiebre 
aunque te dieran una aspirina o alguna otra medicina no te 
sentías mejor hasta que tu madre venía y te ponía la mano 
sobre la ardorosa frente? ¡Qué agradable era! Su mano era 
como la de una diosa. Cuando te tocaba con ella, entraba en tu 
cuerpo una oleada de frescor, amor y compasión. La mano de tu 
madre es tu propia mano. Su mano sigue viviendo en la tuya si 
tú sabes cómo inspirar y espirar, y ser consciente. De ser así, 
cuando te toques la frente con tu propia mano, sentirás que la 
mano de tu madre sigue ahí, tocando tu frente. Gozarás de la 
misma energía de amor y ternura.

La madre sostiene atentamente a su bebé, concentrándose 
totalmente en él.

El bebé se siente mucho mejor porque su madre lo sostiene 
con ternura, es como una flor abrazada por el sol. Ella sostiene 
a su hijo no sólo para abrazarlo, sino para averiguar qué le 
ocurre. Como es una verdadera madre y tiene mucho talento, 
descubre enseguida qué le pasa a su hijo. Es una especialista en 
bebés.

Como practicantes, hemos de ser especialistas en la ira.

Hemos de ocuparmos de ella, practicar hasta que entendamos 
las raíces de nuestra ira y cómo funciona.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh