domingo, 30 de noviembre de 2014

LA LECHE ENVEJECE Y AUMENTA LA MORTALIDAD


(*) Por Jorge Dotto

Desde que nace el ser humano se alimenta con leche y según las recomendaciones de las sociedades de pediatría a nivel mundial es bueno hacerlo hasta el año de edad. Si no se puede seguir amamantando por temas laborales o personales, tampoco la mujer debe sentirse culpable. La mayoría no puede hacerlo, es muy entendible y no es grave. ¿Sabías que tomar leche en exceso aumenta la mortalidad? Yo tampoco y a mí también me sorprendió este dato.

¿Consumís leche todos los días? ¿Pensás que si tomas más cantidad de leche es mejor para tu salud? Cuidado, recientemente se publicó un estudio científico que demuestra que la leche aumenta el riesgo de fracturas y la mortalidad en general. 

Desde que somos chicos siempre nos han dicho que es buenísimo, muy saludable tomar leche y consumir productos lácteos como el queso y el yogurt. En la mayoría de los hogares, es muy frecuente que las familias consuman en el desayuno y a la tarde café, mate, o té, y generalmente se acompaña con leche. 

Como uno es el primer alimento que conoce y consume, no pareciera ser un planteo válido sospechar si la leche es realmente sana. O sea, la mayoría no pondría en duda este hábito de la vida cotidiana, y hasta un "pilar" central de las recomendaciones nutricionales, siempre formando parte de la característica "pirámide de la dieta". 

Desde que las mujeres son jóvenes se les recomienda un alto consumo de lácteos para fortalecer el desarrollo de sus huesos y también cuando están en la etapa de la menopausia ayudaría a prevenir las fracturas causadas por la osteoporosis, ya que la leche contiene especialmente calcio y vitamina D. Este concepto que se comunicó y recomendó por décadas ahora es puesto en duda por un grupo de investigadores suecos pertenecientes a las Universidades de Uppsala y el Instituto Karolinska, entidad que entrega el Premio Nobel de Medicina. 

El estudio que se publicó el 28 de octubre de 2014 en la prestigiosa revista British Medical Journal analizó a más de 106.000 personas (61.433 mujeres y 45.339 hombres) en Suecia, las cuales respondieron un formulario que incluía 96 alimentos y bebidas. El promedio de seguimiento del grupo de mujeres fue 20.1 años, y el de los hombres 11.2 años.

Durante los 20 años de seguimiento murieron 15.541 mujeres y 17.252 tuvieron una fractura. Los resultados fueron sorprendentes. Cuando las mujeres tomaban mayor cantidad de leche (1 vaso equivale a 200 ml), no se demostró una disminución en el riesgo de fracturas. A su vez, las mujeres que tomaron 3 o más vasos de leche (promedio 680 ml) por día tenían mayor riesgo de mortalidad que las mujeres que tomaron menos de un vaso de leche por día (promedio de 60 ml), una dosis estándar si se toma sola o acompañando a otras bebidas como el café, té o mate cocido. 

En cuanto al grupo masculino, de acuerdo a los 11 años de seguimiento se identificaron 10.112 personas fallecidas y 5.066 sufrieron fracturas. Los hombres también tuvieron mayor riesgo de mortalidad y fracturas cuando tomaron leche en exceso, pero en menor proporción que las mujeres. 

Lo interesante a nivel genético molecular, es que se identificó la asociación de la ingesta de leche con la activación de 2 biomarcadores 8-iso-PGF2α y la interleucina 6 (gen IL6), que forman parte del estrés oxidativo y el proceso de la inflamación, respectivamente. La leche activaría un mecanismo celular llamado estrés oxidativo que si es muy severo puede causar la muerte celular, y por ende a mayor escala la muerte de tejido, y como vimos a largo plazo la muerte de una persona. Según este estudio no habría el mismo resultado negativo con la ingesta de productos lácteos como el queso y yogurt. 

A su vez, la leche contiene un tipo de azúcar llamado galactosa. Esta sustancia química se absorbe en el intestino, y luego en el hígado ("el laboratorio del cuerpo") se convierte en otro tipo de azúcar, glucosa, la cual es utilizada como energía por las células y tejidos. Según este estudio y algunas observaciones anteriores se ha demostrado que la galactosa estimularía el envejecimiento causando una menor expectativa de vida a través de la activación del estrés oxidativo. 

Se demostró que una inyección subcutánea de 100 mg/kg de galactosa acelera el envejecimiento en ratones. Este valor es equivalente a 6-10 g en los seres humanos y corresponde a 1-2 vasos de leche. También el otro azúcar presente, lactosa, se ha asociado con un mayor riesgo de infarto cardíaco. 

Es importante aclarar que la leche materna es saludable para los bebes, y que la mayoría de las personas que toman leche no serían afectadas por su ingesta. Sólo las que tomarían en exceso, lo que equivale a 3 o más vasos de leche por día. 

Este estudio tiene algunas limitaciones, como no distinguir entre leche entera y descremada, y también sabemos que es complejo cuantificar porciones en la dieta, ambos factores que deberían analizarse en investigaciones posteriores. 

Pero, claramente se cuestiona el rol que cumple la leche en la dieta, por lo que deberíamos analizar profundamente este efecto y equipos de investigación a nivel mundial confirmar definitivamente si este producto de origen animal aumenta la mortalidad en los seres humanos. 

Referencias: Michaëlsson K et al. Milk intake and risk of mortality and fractures in women and men: cohort Studies. BMJ 2014; 349:g6015 (Published 28 October 2014).

(*) Jorge Dotto es médico genetista especializado en anatomía patológica (Yale University School of Medicine), patologia ginecologica y mamaria (Yale University School of Medicine) y patología molecular & genética (Harvard Medical School).

Tomado de la página de Yahoo México
https://mx.mujer.yahoo.com/leche-envejece-aumenta-mortalidad-160724447.html

ANTE LA LEY


Ante la Ley hay un guardián. Hasta ese guardián llega un campesino y le ruega que le permita entrar a la Ley. Pero el guardián responde que en ese momento no le puede franquear el acceso. El hombre reflexiona y luego pregunta si es que podrá entrar más tarde.

-Es posible -dice el guardián-, pero ahora, no.

Las puertas de la Ley están abiertas, como siempre, y el guardián se ha hecho a un lado, de modo que el hombre se inclina para atisbar el interior. Cuando el guardián lo advierte, ríe y dice:

-Si tanto te atrae, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda esto: yo soy poderoso. Y yo soy sólo el último de los guardianes. De sala en sala irás encontrando guardianes cada vez más poderosos. Ni siquiera yo puedo soportar la sola vista del tercero.

El campesino no había previsto semejantes dificultades. Después de todo, la Ley debería ser accesible a todos y en todo momento, piensa. Pero cuando mira con más detenimiento al guardián, con su largo abrigo de pieles, su gran nariz puntiaguda, la larga y negra barba de tártaro, se decide a esperar hasta que él le conceda el permiso para entrar. El guardián le da un banquillo y le permite sentarse al lado de la puerta. Allí permanece el hombre días y años. Muchas veces intenta entrar e importuna al guardián con sus ruegos. El guardián le formula, con frecuencia, pequeños interrogatorios. Le pregunta acerca de su terruño y de muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final le repite siempre que aún no lo puede dejar entrar. El hombre, que estaba bien provisto para el viaje, invierte todo –hasta lo más valioso- en sobornar al guardián. Este acepta todo, pero siempre repite lo mismo:

-Lo acepto para que no creas que has omitido algún esfuerzo.

Durante todos esos años, el hombre observa ininterrumpidamente al guardián. Olvida a todos los demás guardianes y aquél le parece ser el único obstáculo que se opone a su acceso a la Ley. Durante los primeros años maldice su suerte en voz alta, sin reparar en nada; cuando envejece, ya sólo murmura como para sí. Se vuelve pueril, y como en esos años que ha consagrado al estudio del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de pieles, también suplica a las pulgas que lo ayuden a persuadir al guardián.

Finalmente su vista se debilita y ya no sabe si en la realidad está oscureciendo a su alrededor o si lo engañan los ojos. Pero en aquellas penumbras descubre un resplandor inextinguible que emerge de las puertas de la Ley. Ya no le resta mucha vida. Antes de morir resume todas las experiencias de aquellos años en una pregunta, que nunca había formulado al guardián. Le hace una seña para que se aproxime, pues su cuerpo rígido ya no le permite incorporarse.

El guardián se ve obligado a inclinarse mucho, porque las diferencias de estatura se han acentuado señaladamente con el tiempo, en desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? –Pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos buscan la Ley –dice el hombre-. ¿Y cómo es que en todos los años que llevo aquí, nadie más que yo ha solicitado permiso para llegar a ella?

El guardián comprende que el hombre está a punto de expirar y le grita, para que sus oídos debilitados perciban las palabras.

-Nadie más podía entrar por aquí, porque esta entrada estaba destinada a ti solamente.

Ahora cerraré.

Tomado del libro:
Cuentos
Franz Kafka
Fotografía de Internet

sábado, 29 de noviembre de 2014

VAGABUNDEAR POR EL MUNDO DEL DESEO


No vagabundear por el mundo del deseo es otra forma de describir una soledad fresca y encajada. Vagabundear por el mundo del deseo implica buscar alternativas, buscar algo que nos reconforte: alimento, bebida, gente. La palabra deseo indica una cualidad de adicción: es nuestra forma de aferramos a algo porque queremos tenerlo todo bajo control. Esta cualidad surge de no haber crecido: seguimos queriendo ir a casa, abrir el frigorífico y encontrarlo lleno de nuestras delicias favoritas. Cuando las cosas se ponen difíciles queremos gritar: «¡Mamá!», pero avanzar en el camino implica irnos de casa y convertirnos en gente sin hogar. No vagabundear por el mundo del deseo está relacionado con la capacidad de relacionarnos con las cosas tal como son. La soledad no es un problema ni es algo que queremos resolver. Y lo mismo es verdad para cualquier otra experiencia que podamos tener.

Extracto del libro:
Cuando Todo Se Derrumba
Pema Chödron
Fotografía de Internet

LA NIÑA Y EL ACRÓBATA


Era una niña de ojos grandes como lunas, con la sonrisa suave del amanecer. Huérfana siempre desde que ella recordara, se había asociado a un acróbata con el que recorría, de aquí para allá, los pueblos hospitalarios de la India. Ambos se habían especializado en un número circense que consistía en que la niña trepaba por un largo palo que el hombre sostenía sobre sus hombros. La prueba no estaba ni mucho menos exenta de riesgos.

Por eso, el hombre le indicó a la niña:

--Amiguita, para evitar que pueda ocurrirnos un accidente, lo mejor será que, mientras hacemos nuestro número, yo me ocupe de lo que tú estás haciendo y tú de lo que estoy haciendo yo.

De ese modo no correremos peligro, pequeña.

Pero la niña, clavando sus ojos enormes y expresivos en los de su compañero, replicó:

--No, Babu, eso no es lo acertado. Yo me ocuparé de mí y tú te ocuparás de ti, y así, estando cada uno muy pendiente de lo que uno mismo hace, evitaremos cualquier accidente.

*El Maestro dice: Permanece vigilante de ti y libra tus propias batallas en lugar de intervenir en las de otros. Atento de ti mismo, así avanzarás seguro por la vía hacia la Liberación definitiva.

Extraído del libro:
101 CUENTOS CLÁSICOS DE LA INDIA
LA TRADICIÓN DE UN LEGADO ESPIRITUAL
Recopilación de Ramiro Calle
Fotográfía de Internet

viernes, 28 de noviembre de 2014

USTED ESTÁ EN EL DHAMMA


COMPARTIRLO TODO, INCLUSO ALGO DIFÍCIL


Si ninguno de los dos habéis tenido éxito en la práctica, el viernes será el momento para escucharos profundamente y hablaras con afecto. El que se ha enojado tiene derecho a decir lo que guarda en su corazón. Si es tu pareja la que se ha enfadado, limítate a escucharla, porque has hecho la promesa de escuchar sin reaccionar. Haces todo lo posible por practicar el escuchar compasivamente, no con el propósito de juzgar, criticar o analizar, sino sólo para ayudar a la otra persona a decir lo que piensa y para aliviar su sufrimiento.

Cuando compartes tu sufrimiento, tienes derecho a decir lo que guardas en el corazón, en realidad es tu deber hacerlo, porque la otra persona tiene derecho a saberlo todo, ya que os habéis hecho una promesa.
Dile todo cuanto guardes en el corazón con una única condición: Debes decírselo con serenidad y afecto. En el momento en que la irritación se manifieste, en el momento en que notes que vas a perder la calma, la serenidad, te ruego que te detengas diciendo: «Cariño, ahora no puedo continuar, ¿podemos vernos en otro momento? Necesito practicar más el andar y respirar conscientemente.

Como ahora no estoy en mi mejor momento, no creo que pueda hacer bien la práctica de hablar con afecto». La otra persona estará de acuerdo en posponer la sesión para más tarde, quizá para el próximo viernes.

Si eres tú el que escucha, también debes practicar la respiración consciente. Haces esta práctica para vaciarte de cualquier idea o noción, para poder escuchar. Escucha con compasión y permanece ahí con todo tu ser para que la otra persona se sienta mejor. Tienes la semilla de la compasión en ti, y se manifestará cuando veas que tu pareja está sufriendo mucho. Por tanto, prometes ser el Bodhisatva, el Gran Ser que escucha profundamente. Este Bodhisatva de la Compasión debe ser una persona real y no sólo una idea.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

jueves, 27 de noviembre de 2014

¿QUÉ ES EL DHAMMA?


¿Cómo enseña el Dhamma el modo adecuado de vivir? Nos muestra cómo vivir. Tiene muchas maneras de mostrarlo —en las piedras, en los árboles o solamente frente a usted. Es una enseñanza, pero no con palabras.
Por lo tanto, serene la mente, el corazón, y aprenda a observar. Encontrará al Dhamma revelándose en su totalidad aquí y ahora.

¿En qué otro momento y lugar va a buscarlo?


Extracto del libro:
No Ajahn Chah
Reflexiones
Compilado y Editado por
Dhamma Garde
Fotografía de Internet

ME PASAS LA SAL

LA SIMPLE ENSEÑANZA


Sutra 20: La simple enseñanza.

Gobiérnate a ti mismo según la ley. Esta es la simple enseñanza de los que están despiertos.
(Budha).

El río ya se encuentra fluyendo hacia el océano; simplemente déjate fluir con él. Tampoco necesitas nadar; déjate flotar y llegarás al océano.

Extracto del libro:
Recopilaciones "Cuentos y Fábulas del Buda" 
Sri Deva Fénix
Fotografía de internet

miércoles, 26 de noviembre de 2014

EDUCAR ES SEMBRAR II


Porque educar es sembrar. Sembrar amor, sembrar consciencia, sembrar humanidad para que crezcan buenas personas, buenos ciudadanos y buenos profesionales. Quiero compartir contigo un texto precioso de Marguerite Yourcenar sobre la educación de los niños. Me parece extraordinario. Aquí queda, para que lo disfrutes y lo paladees:

“He reflexionado con frecuencia acerca de lo que podría ser la educación del niño. Pienso que se necesitarían estudios básicos, muy simples, en los que el niño aprendiera que vive, en el seno del universo, sobre un planeta cuyos recursos deberá cuidar más tarde, que depende del aire, del agua, de todos los seres vivientes, y que el menor error o la menor violencia, pueden destruirlo todo. Aprendería que los hombres se han matado entre sí en guerras que sólo han producido otras guerras, y que cada país acomoda su historia, falsamente, para halagar su orgullo. Se le enseñaría lo suficiente del pasado para que se sienta ligado a los hombres que lo han precedido, para que los admire cuando lo merezcan, sin hacer de ellos unos ídolos, como tampoco del presente o de un hipotético porvenir. Se intentaría familiarizarlo, a la vez con los libros y las cosas; sabría el nombre de las plantas, conocería a los animales, sin hacer esas odiosas vivisecciones impuestas a los niños y a los adolescentes con el pretexto del estudio de la biología; aprendería a dar los primeros auxilios a los heridos; su educación sexual comprendería su presencia en un parto, su educación mental la vista de enfermos graves y de muertos. Se le darían también simples nociones de moral, sin las cuales la vida en sociedad es imposible, instrucción que las escuelas elementales y medias ya no se atreven a dar (…). En materia de religión, no se le impondría ninguna práctica o ningún dogma, pero se le diría algo respecto de todas las grandes religiones del mundo, sobre todo de las de su país, para despertar su respeto y destruir por adelantado ciertos prejuicios odiosos. Se le enseñaría a amar el trabajo cuando el trabajo es útil, y a no dejarse engañar por la impostura publicitaria, comenzando por la que le pondera golosinas más o menos adulteradas, que le preparan futuras caries y diabetes. Hay ciertamente un medio de hablar a los niños de cosas en verdad importantes, y más pronto de lo que se hace.”

Besos, abrazos,
Álex

Tomado de la página de Álex Rovira
http://www.alexrovira.com/reflexiones/blog/articulo/educar-es-sembrar

ESTE POST TAMBIEN ES 100% NATURAL

EDUCAR ES SEMBRAR (¡te encantará!)


Germán tomaba todos los días el mismo autobús para ir a su trabajo. Una parada después de la suya, siempre subía una anciana y se sentaba al lado de una ventana. La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto iba tirando algo por la ventana. 

Como todos los días hacía lo mismo, Germán, muy intrigado, se acercó a ella y le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana. 

—Son semillas —le dijo la anciana. 
—Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros... ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino? 
—Seguro que sí. Aunque algunas semillas en efecto se pierdan, algunas más acabarán en la cuneta y, con el tiempo, germinarán. 
—Pero tardarán en crecer, necesitan agua... 
—replicó Germán.
—Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia! 

La anciana siguió con su tarea y Germán se fue a trabajar pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza. 

Unos meses después, yendo para su oficina, al mirar Germán por la ventana vio todo el camino lleno de flores. Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje. Se acordó de la anciana, pero hacía muchos días que no lo había vuelto a ver. Preguntó al conductor: —¿Y la anciana de las semillas? 

—Pues ya hace un mes que murió —contestó el chofer. 

Germán volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje. “Las flores han brotado, se dijo, pero ¿de qué le sirvió a la anciana su trabajo? No ha podido ver su obra”. 

De repente, oyó la risa de un pequeño. Era una niña que señalaba entusiasmada las flores. 

—¡Mira, papi, cuántas flores bellas! 

Dicen que Germán, desde aquel día, hace el viaje desde su casa al trabajo con una bolsa de semillas. 

¿No es sembrar flores lo que hacen los educadores? Ellos, los maestros, los profesionales de la enseñanza, no pueden ver cómo crecen las semillas plantadas, las esperanzas diseminadas en el corazón de los adolescentes que llenan sus clases. Pero algo hicieron para ello. 

Y como los padres son, o deberían ser, los grandes educadores, también ellos pensarán en el potente significado de esta historia. Porque educar es sembrar caminos.

Extracto del libro:
La culpa es de la vaca 2a parte
Lopera y Bernal
Fotografía de Internet

martes, 25 de noviembre de 2014

RECETA: TOME UNA AL DÍA


NOS ENCANTA COMPRAR PORQUERÍAS


PUREZA DE CORAZÓN


Se trataba de dos ermitaños que vivían en un islote cada uno de ellos. El ermitaño joven se había hecho muy célebre y gozaba de gran reputación, en tanto que el anciano era un desconocido. Un día, el anciano tomó una barca y se desplazó hasta el islote del afamado ermitaño. Le rindió honores y le pidió instrucción espiritual. El joven le entregó un mantra y le facilitó las instrucciones necesarias para la repetición del mismo. Agradecido, el anciano volvió a tomar la barca para dirigirse a su islote, mientras su compañero de búsqueda se sentía muy orgulloso por haber sido reclamado espiritualmente. 

El anciano se sentía muy feliz con el mantra.


Era una persona sencilla y de corazón puro. Toda su vida no había hecho otra cosa que ser un hombre de buenos sentimientos y ahora, ya en su ancianidad, quería hacer alguna práctica metódica.

Estaba el joven ermitaño leyendo las escrituras, cuando, a las pocas horas de marcharse, el anciano regresó. Estaba compungido, y dijo:

--Venerable asceta, resulta que he olvidado las palabras exactas del mantra. Siento ser un pobre ignorante. ¿Puedes indicármelo otra vez?

El joven miró al anciano con condescendencia y le repitió el mantra.

Lleno de orgullo, se dijo interiormente: “Poco podrá este pobre hombre avanzar por la senda hacia la Realidad si ni siquiera es capaz de retener un mantra”. Pero su sorpresa fue extraordinaria cuando de repente vio que el anciano partía hacia su islote caminando sobre las aguas.

*El Maestro dice: No hay mayor logro que la pureza de corazón. ¿Qué no puede obtenerse con un corazón limpio?

Extraído del libro:
101 CUENTOS CLÁSICOS DE LA INDIA
LA TRADICIÓN DE UN LEGADO ESPIRITUAL
Recopilación de Ramiro Calle
Fotográfía de Internet

lunes, 24 de noviembre de 2014

LOS NIÑOS SON INGENUOS


SIN DESVIARSE DE LA NORMA, EL PROGRESO ES IMPOSIBLE


OBSERVANDO LA IRA JUNTOS


Cuando la otra persona sabe que estás haciendo todo lo que puedes, que estás observando la causa de la ira que sientes, también siente deseos de practicar. 

Mientras conduce o cocina, se preguntará a sí misma: « ¿Qué he hecho? ¿Qué he dicho para hacerle sufrir tanto?». Y tendrá así la oportunidad de hacer la práctica de observar profundamente. Sabe que en el pasado ha reaccionado de formas que te han hecho sufrir y empieza a cuestionarse su idea de que no es responsable de tu sufrimiento.

Si descubre que ha sido torpe al decirte o hacer algo, tiene que llamarte o enviarte un fax para comunicarte que lo siente.

Si los dos descubrís algo durante esa semana, no tenéis que esperar hasta el viernes. En tal caso el viernes por la, noche puede convertirse en un momento muy agradable para que los dos os sentéis juntos a la mesa y disfrutéis de una buena comida, o quizá de una taza de té acompañada con un pedazo de pastel. Podéis celebrar vuestro amor y vuestra relación.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

domingo, 23 de noviembre de 2014

PERROS NAVIDEÑOS


Tú que estas leyendo este espacio...posiblemente estés por hacer estadística, deja de ser consumista y adoptar perfiles sociales...los animales no son productos de consumo y no son "tus mascotas". Quieres adoptar realmente un ser vivo? Pensemos un poco, ambos no tienen los mismo hábitos?

EDUCACIÓN SEXUAL REPRESIVA


Mi hermano tiene 5 años mas que yo. Cuando yo tenía 14 – hace 37 -, el tenía una novia, y a veces, los viernes, mi hermano salía sin la novia. A mi me sorprendía, no entendía porque la novia lo dejaba. Entonces el me decía:

- ¿Y?.
- Y entonces le tengo mucho respeto
- ¿Y?
- Y entonces hay cosas que yo no voy a hacer con ella...

Entonces yo le decía:

- ¿Y ella lo sabe?.
- Si.
- ¿Y no se enoja?
- Bueno se enojó. Pero después habló con la madre...
- ¿Y?.
- Y entonces la madre le dijo que ella no tenía que enojarse, que al contrario, es demostraba que yo era un buen muchacho.

Esto, créanme, es verdad, literalmente pasó (y prefiero pensar que ya no pasa).

Entonces, las madres de aquellas novias de mi hermano o mías les enseñaban a sus hijas que los hombres teníamos ciertas “necesidades fisiológicas”.

Se entiende que esto no tiene ningún asidero en lo real, no hay un solo libro de medicina que hable de esto, pero algún varón piola un día lo inventó y calzó tan bien, que como las chicas no podían tener relaciones antes del matrimonio, avalaban que los chicos tuvieran sus aventuras por ahí.

Claro, las chicas preguntaban: “¿Y nosotras no tenemos necesidad fisiológica?”, porque sentían cosas. Y las madres, claro, les explicaban que no tenían. ¿Por qué no tenían?. Porque tenían... ¡el alivio de la menstruación!.

¡Que infames!, suena – y es – de terror, pero este argumento fue parte del concepto educativo hasta hace 20 años. Se decía que la menstruación era un alivio porque “depuraba la sangre”, y entonces con la sangre depurada de toxinas las mujeres no tenían “esos” deseos. Como el hombre no tenía esta depuración de la menstruación, entonces tenía que resolver su incontenible necesidad fisiológica, porque si no la resolvía... ¡le dolían los testículos!.

Y lo peor de todo es que el mundo entero creía esto, ¡inclusive los hombres!, que nos montábamos en la historia de que nos dolía, que nos apretaba, que hace mucho que no... Esto parece absurdo hoy, sin embargo, la impronta se mantiene. Esto es lo grave.

Nosotros que sabemos que no es así, seguimos funcionando como si así fuera, permitiéndoles algunas licencias a los hombres como si tuvieran la necesidad fisiológica y no permitiéndoselas a algunas mujeres como si tuvieran el alivio de la menstruación.

Y no es que el dolor testicular no exista, sino que era una historia planteada por los hombres.

Después de un round de caricias subidas de tono (franelas, como se decía entonces), el varón decía: “¡No me vas a dejar así!”.

¿Y ella?. ¿Por qué ella no decía “No me vas a dejar así”?. Como si ella no sintiera nada... ¿Qué pasaba con el “así” de ella?

Esta historia espantosa condiciona nuestra creencia hasta tal punto que seguimos diferenciando la sexualidad entre hombres y mujeres, diciéndoles a nuestras hijas que las mujeres tienen mas que perder.

Escucho estas frases y me parece increíble que la educación represiva de hace mas de 50 años siga causando estragos.

La educación ha cambiado, es cierto, estas cosas no se escuchan en verdad, los jóvenes mismos son mas sanos, sin lugar a dudas. Y sin embargo, hace falta admitir con humildad que nuestra ignorancia pasada influye todavía en nuestras vidas.

Extracto del libro:
El Camino del Encuentro
Jorge Bucay
Fotografía
 
 tomada de internet

sábado, 22 de noviembre de 2014

MIENTRAS MÁS IDIOTAS SALGAN, MÁS FÁCIL DE VENDERLES ALGO ES


LA VIDA Y LA MUERTE (NASRUDÍN)


Nasrudín subió a un árbol para aserrar una rama. Alguien que pasaba al ver cómo lo estaba haciendo le avisó: “¡Cuidado! Está mal sentado, en la punta de la rama... Se irá para abajo con ella”.

-¿Piensa que soy un necio que deba creerlo?, ¿o es usted un vidente que pueda presidir mi futuro?, Preguntó el Mulá.

Sin embargo poco después la rama cedió y Nasrudín terminó en el suelo. Entonces corrió tras el otro hombre hasta alcanzarlo: “Su predicción se ha cumplido” , Ahora dígame: ¿Cómo moriré?

Por más que el hombre insistió no pudo disuadir a Nasrudín de que no era un vidente. Por fin, ya exasperado le gritó: “por mí podrías morirte ahora mismo”.

Apenas oyó estas palabras, el Mulá cayó al piso y se quedó inmóvil. Cuando lo encontraron sus vecinos lo depositaron en un féretro. Mientras marchaban hacia el cementerio, empezaron a discutir acerca de cuál era el camino más corto. Nasrudín perdió la paciencia y, asomando la cabeza fuera del ataúd, dijo: “Cuando estaba vivo solía tomar por la izquierda; es el camino más rápido”

Tomado del libro:
Las ocurrencias del increíble 
  Mulá Nasrudín
Idries Shah
Fotografía de internet

viernes, 21 de noviembre de 2014

HABLAR


Si no tienes ganas de hablar no lo hagas... no digas ni una sola palabra que no surja de manera espontánea. No te preocupes si la gente considera que te estas volviendo loco. Acéptalo. Si cree que te has vuelto tonto, ¡acéptalo y disfruta de tu atontamiento! 

El verdadero problema radica en las personas que no paran de hablar y no saben de qué hablan o por qué. Siguen hablando porque no pueden parar. Pero si cobras un poco de conciencia sobre todas las tonterías y el problema que continúa en la mente, en cuanto eres consciente de que no hay, nada que decir, que todo parece una trivialidad, entonces titubeas. Al principio da la impresión de que estas perdiendo la capacidad de comunicarte... no es así. De hecho, la gente no habla para comunicarse, sino para evitar la comunicación. No tardaras en ser capaz de comunicarte de verdad. Espera y no forces nada. 

Que no te preocupe el silencio. Nos ocurre porque toda la sociedad existe para hablar, por el lenguaje, y las personas que son muy articuladas en el habla alcanzan un puesto de poder: son líderes, eruditos, políticos, escritores. Uno no tarda en sentir miedo de estar perdiendo el dominio del lenguaje, pero no te preocupes. El silencio es estar asido a Dios, y una vez que sabes qué es el silencio, ya tienes algo de qué hablar. 

En cuanto te hayas adentrado en el silencio, entonces tus palabras tendrán sentido por primera vez. Dejan de ser palabras vacías, están llenas con algo del más allá. Poseen un aura de poesía, una danza... llevan con ellas tu gracia interior.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 257
Fotografía tomada de internet

FUERA DE LA LEY


Sutra 19: Fuera de la ley.

No vivas en la distracción y los falsos sueños del mundo, fuera de la ley. 
(Budha).

Vive en el mundo, pero no a través de la mente. No permitas que el pasado o el futuro se interpongan entre tú y la realidad.

Extracto del libro:
Recopilaciones "Cuentos y Fábulas del Buda" 
Sri Deva Fénix
Fotografía de internet