jueves, 31 de diciembre de 2020

CUANDO CREES QUE TODO HA TERMINADO


 

PRIMER PASO


 

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A no ser que estuviera uno dotado de una especial perspicacia, no había nada en el Maestro 
que pudiera considerarse fuera de lo ordinario. Si las circunstancias no eran para menos, el Maestro podía asustarse y deprimirse. Podía reír, llorar y encolerizarse. Disfrutaba con la buena comida, no le hacía ascos a un par de copas en incluso se sabía que era capaz de volver la cabeza al paso de una mujer bonita.

En cierta ocasión, un visitante se lamentaba que el Maestro no era un "hombre santo" a lo cual un discípulo replicó:

"Una cosa es que un hombre sea santo, y otra muy distinta que a ti te parezca santo".



Anthony de Mello 
Fotografía tomada del internet

PARAR EL PENSAMIENTO


 

LO QUE SEA QUE VALORES SE CONVIERTE EN TU SOL


 

miércoles, 30 de diciembre de 2020

PREVENCIONES


 

EL FINAL DE ALGÚN OTRO COMIENZO


 

AYURVEDA


Se dice que Lukman, uno de los hombres más sabios que se hayan conocido -es el fundador de la medicina yunani- abordaba las plantas, los arbustos y los árboles, se sentaba a su lado, los sentía y les preguntaba: ‘Para qué sirves? Para qué enfermedad eres útil?’ Se dice que descubrió millones de hierbas sólo sintiéndolas. La hierba le decía: ‘Sería bueno que me utilizaras para la tuberculosis. Yo puedo ayudar’. 

Parece un mito, una ficción, pero los científicos están desconcertados: si es ficción, cómo llegó Lukman a saber? Hoy en día la ciencia ha comprobado que todo lo que sabía era correcto. Entonces no existían los laboratorios que existen hoy; tampoco los sofisticados instrumentos. Si es ficción, surge un problema mayor: cómo lo sabía Lukman? Y no se trata de una dos o cien hierbas, sino de millones! Si hubiera estado experimentando con instrumentos rudimentarios, le hubiera toma por lo menos diez o veinte mil años descubrir todo eso. Esto parece ser más ficticio. La primera ficción parece más cercana a la realidad: que les preguntaba a las hierbas. 

El origen del ayurveda, la medicina india, se basa en el mismo secreto. Estos secretos fueron velados por las plantas mismas. 


FUENTE: OSHO: ‘El Hombre que Amaba las Gaviotas y Otros Relatos’, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2003, ISBN 958-04-7279-3, Pag. 161

LO ÚNICO QUE NECESITAS ES DETENERTE


 

LAGO PACÍFICO



 

martes, 29 de diciembre de 2020

¿EN QUE CONSISTE LA COMPASIÓN?


¿En eso consiste la compasión? 

Eckhart Tolle:
Sí. La compasión es la conciencia de un vínculo profundo entre usted y todas las criaturas. Pero hay dos aspectos en la compasión, dos lados en ese vínculo. Por una parte, puesto que usted todavía está aquí como un cuerpo físico, comparte la vulnerabilidad y mortalidad de su forma física con todos los demás hombres y con todo ser viviente. La próxima vez que diga "No tengo nada en común con esta persona" recuerde que tiene mucho en común: dentro de unos años -dos o setenta, no hay mucha diferencia- ambos se habrán convertido en cadáveres que se pudren, luego en montones de polvo, luego en nada. Esta es una comprensión que lo ayuda a ser sobrio y humilde y deja poco campo al orgullo. ¿Es este un pensamiento negativo? No, es un hecho. ¿Por qué cerrar los ojos ante él? En ese sentido, hay total igualdad entre usted y todas las demás criaturas. 

Una de las prácticas espirituales más poderosas es meditar profundamente en la mortalidad de las formas físicas, incluida la propia. A esto se le llama morir antes de morir. Entre en ello profundamente. Su forma física se está disolviendo, no existe más. Después viene un momento en que todas las formas de la mente o pensamientos también mueren. Sin embargo usted está aún ahí, la presencia divina que es usted. Radiante, completamente despierta. Nada que fuera real murió nunca, sólo los nombres, las formas y las ilusiones. 

La comprensión de esta dimensión inmortal, su verdadera naturaleza, es el otro lado de la compasión. En un nivel de percepción profundo, usted reconoce ahora no sólo su propia inmortalidad sino a través de la suya la de todas las demás criaturas también. En el nivel de la forma, usted comparte la mortalidad y la precariedad de la existencia. En el nivel del Ser, usted comparte la vida radiante, eterna. Estos son los dos aspectos de la compasión. En la compasión, los sentimientos aparentemente opuestos de tristeza y alegría se mezclan en uno y se transmutan en una profunda paz interior. Esa es la paz de Dios. Es uno de los sentimientos más nobles de los que el ser humano es capaz, y tiene un gran poder curativo y transformador. Pero la verdadera compasión, como la he descrito, todavía es escasa. Sentir profunda empatía con el sufrimiento de otro ser ciertamente requiere un alto grado de conciencia, pero representa sólo una cara de la compasión. No es completa. La verdadera compasión va más allá de la empatía o simpatía. No ocurre hasta que la tristeza se mezcla con la alegría, la alegría del Ser más allá de las formas, la alegría de la vida eterna.



Del libro:
El Poder del Ahora
Eckhart Tolle
Imagen tomada del internet

SER NO ES UNA PRÁCTICA


 

DESPUÉS DE LA TORMENTA

 

lunes, 28 de diciembre de 2020

EL SABIO BABUR


El período entre 1526 y 1707 se conoce en la India como el período Mughal , el cual fue establecido por Zahiruddin Muhammad Babur en 1526. El poderoso emperador conquistó la India y se convirtió en uno de los más grandes emperadores del mundo, gobernando la parte más extensa del mundo que jamás un solo hombre haya gobernado. 

Un hombre muy sabio fue a verlo pero salió muy decepcionado porque Babur se dirigía a sus súbditos de la corte de manera profana, vulgar, ordinaria, riéndose a carcajadas. El sabio se decepcionó. Le dijo: ‘Yo pensé que eras un hombre culto y he oído decir que amas la sabiduría. Por eso he venido. He oído que en tu corte hay muchos hombres sabios, eruditos, estudiosos, religiosos, músicos, filósofos y, qué veo aquí? Simple vulgaridades. Es intolerable. No puedo permanecer un momento más en tu corte!’ 

Babur le dijo: ‘Espera un momento y después puedes irte. Mira ese rincón’. En el rincón había un arco. El sabio le preguntó: ‘Qué tiene que ver con la situación' Babur contestó: 

-No siempre puedo estar tenso. Si el arco siempre está tenso, y la flecha siempre está armada en él, arco puede romperse muy pronto. Perderá su elasticidad; dejará de ser flexible. Pero un arco tiene que ser flexible, pues sé entonces está vivo... mientras más flexible, más vivo. Éste es mi arco, yo soy como mi arco. Sí, a veces estoy tenso. El arco está tensionado y la flecha reposa en él. Pero sólo a veces. Después descanso y me relajo. 


FUENTE: OSHO: ‘El Hombre que Amaba las Gaviotas y Otros Relatos’, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2003, ISBN 958-04-7279-3, Pag. 152

DEFINIR QUIENES SOMOS TOMANDO COMO REFERENCIA NUESTRAS ACTIVIDADES PERSONALES


 

QUERER QUE LAS COSAS NO PASEN


 

domingo, 27 de diciembre de 2020

EL NIÑO DEJA DE LLORAR


Afirmaba aquel hombre que, en la práctica, era ateo. Si realmente pensaba por sí mismo y era honrado, tenía que admitir que no creía de veras las cosas que su religión le enseñaba. La existencia de Dios originaba tantos problemas como los que resolvía; la vida después de la muerte era un espejismo; las escrituras y la tradición habían causado tanto mal como bien. Todas estas cosas habían sido inventadas por el hombre para mitigar la soledad y la deses­peración que él observaba en la existencia humana. 

Lo mejor era dejarle en paz. No decirle nada. Tal vez estaba atravesando una crisis de crecimiento y evolución. 

Una vez le preguntó el discípulo a su Maestro: «¿Qué es Buda?». 

Y el Maestro le respondió: «La mente es Buda». 

Volvió otro día a hacerle la misma pregunta v la respuesta fue: 'No hay mente. No hay Buda'». Y el discípulo protestó: «Pero si el otro día me dijiste: 'La mente es Buda...'». 

Replicó el Maestro: «Eso lo dije para que el niño dejase de llorar. Pero, cuando el niño ha dejado de llorar, digo: 

No hay mente. No hay Buda ». 

Tal vez el niño había dejado de llorar y ya estaba preparado para la verdad. De modo que lo mejor era dejarle solo. 

* * * 

Pero cuando empezó a predicar su recién descubierto ateísmo a otras personas que no estaban preparadas para ello, hubo que frenarle: «Hubo una época, la era pre-científica, en que los hombres adoraban al sol. Vino después la era científica y los hombres se dieron cuenta de que el sol no era un dios; ni siquiera era una persona. Por fin, vino la era mística y Francisco de Asís llamaría 'hermano' al sol y hablaría con él». 

«Tu fe era la de un chiquillo aterrorizado. Y ahora que te has convertido en un hombre audaz, la has perdido. Ojalá llegues algún día a ser un místico' y vuelvas a encontrar tu fe». 

* * * 

La fe no se pierde jamás por buscar sin miedo la verdad. Sólo las creencias que expresan la fe se ven nubladas durante algún tiempo; pero, llegado el momento, se purifican.


Del libro:
Anthony de Mello 
El Canto del Pájaro
Fotografía tomada del internet

LA FE NO SE PIERDE JAMÁS

 


PRACTICANDO TU SUFRIMIENTO


 

sábado, 26 de diciembre de 2020

EL BAILE ENTRE LA MENTE Y LA REALIDAD


P: Es cierto que nuestras creencias cambian al pasar el tiempo. Incluso a veces 
en un día podemos tener dos opiniones distintas acerca de la realidad y de cómo funciona todo. Pero entonces, ¿existe algo objetivo? ¿Existe una verdad final, o todo es subjetivo? ¿Cómo es la realidad fuera de nuestras mentes y creencias?

¿Creamos nuestro mundo con creencias y la mente?

R: Existen varias perspectivas sobre el tema de lo objetivamente real, y todas tienen algo de verdad en ellas. Una perspectiva es que lo único real es aquello que no va y viene, es decir lo eterno. Según esta definición, nada de lo que tiene una forma o nombre es real. Lo único real es el misterio de lo que se halla mas allá de un nombre y una forma, aquello que es la fuente de todo. Esta es una perspectiva absoluta, puede ser muy ponderosa en disolver los vínculos mundanos. Atraviesa todas las apariencias, llegando a la infinita Presencia, que está en el centro de toda existencia.

Otra perspectiva sugiere que todo es real, que ultimadamente solo hay una cosa aquí, y es muy real. Todo es parte de esta realidad, por tanto todo es real y todo está conectado. Esta percepción está más centrada en el corazón y puede ser muy poderosa en fomentar las cualidades de amor, compasión y aceptación inherentes en la naturaleza verdadera.

La tercera posibilidad es una especie de combinación de las dos primeras: admite que solo existe una cosa y por tanto todo es real, igualmente discrimina la cantidad de realidad de cualquier experiencia.

Algunas cosas tienen mucha realidad, y otras tienen muy poca. Por ejemplo, un pensamiento o creencia tiene algo de realidad, pero no mucha. Todos sus pensamientos caben en el espacio entre sus oídos, ¿qué tan grandes pueden ser? Esta tercera perspectiva es más práctica y funcional, evoca nuestra capacidad de discriminación y acción efectiva.

La famosa cita de Nisargadatta resume estas tres perspectivas "Cuando veo que soy nada, eso es sabiduría. Cuando veo que soy todo, eso es amor. Mi vida es un movimiento entre los dos." Las tres perspectivas son verdaderas, todas comprenden de modo completo la realidad.

Sin embargo, ninguna de ellas es la verdad total, lo cual es una limitación innata de las palabras e ideas.

Para contestar su pregunta, me gustaría sugerir que existen la realidad objetiva y la subjetiva, y que la vida es un baile entre ambas. La realidad fuera de la mente y las creencias, es potencial puro, vacio y sin límite. Esa es la mayor verdad, y aun así no es la verdad final, ya que la vida aparentemente no permanece tan pura como el potencial, pero le encanta moverse a través de la mente y creencias hasta tomar forma. La vida es puramente objetiva en su estado de descanso como espacio eterno e infinito; puede ser puramente subjetiva cuando se mueve al ámbito de los pensamientos que no corresponden a la realidad externa, como cuando soñamos despiertos con un amante perfecto. La mayoría de las veces, la realidad o experiencia es una mezcla de realidad objetiva y subjetiva.

Mientas más objetiva sea nuestra experiencia, más substancial, duradera y profunda será; y mientras más subjetiva, se convierte en más temporal e insubstancial. Ninguna es mejor o peor, pero en definitiva son distintas experiencias, y podemos discriminar que tan real o verdadera es cada una. Debido a que nuestra mente es la fuente de la realidad subjetiva, no es muy útil en discriminar la verdad de las cosas. Para la mente, todo parece igualmente real, por tanto no es muy útil al momento de distinguir entre la realidad objetiva y subjetiva. Afortunadamente, también tenemos un Corazón, que de modo natural puede distinguir qué tan real o verdadera es cada experiencia. La verdad o realidad abre el Corazón y silencia la mente. En contraste, algo que no sea muy verdadero contrae el Corazón y ocupa la mente.

Este baile entre la realidad objetiva y subjetiva es muy vivo y dinámico. Nuestra experiencia puede cambiar dramáticamente en solo un día o un momento, con cada idea que surge e incluso cuando hay poco o ningún pensamiento, y el aspecto de la realidad objetiva trasciende.

Así que en cuanto a experiencias, parecería no haber una experiencia final de verdad, sino una interminable obra en desarrollo sobre la verdad en sí. ¡Qué increíble baile crea la vida!

En cuanto a si creamos nuestra realidad en base a nuestros pensamientos y creencias subjetivas, sugeriría que co-creemos una realidad subjetiva junto a toda otra consciencia. Nuestros pensamientos y creencias tienen un efecto sobre como aparece la realidad, así es como funciona este baile de la vida: Todo afecta a todo lo demás. Así que incluso nuestros pensamientos, dentro de su experiencia subjetiva limitada, tienen un efecto sobre todo lo demás que ocurre. Sin embargo, aún existe una pregunta sobre cuánto efecto tienen. ¿Crean nuestros pensamientos la realidad completa que experimentamos? ¿O la realidad también es afectada por los pensamientos de los demás? ¿Es que el pensamiento humano es el único jugador de este juego? ¿Qué tal si hay varios niveles de Ser y todos participan en este baile? ¿Qué tal nuestros pensamientos y creencias colectivas? ¿Y los pensamientos y creencias que surgen en la mente de Dios? ¿Y si hubiese un número infinito de esfuerzos conscientes trabajando para ayudar a transformar la realidad objetiva en experiencias subjetivas?

Por tanto la respuesta puede ser que nuestras creencias afectan la realidad junto a todas las demás cosas que afectan la realidad. Podría ser que al final la creación de nuestra realidad es la suma total de todo lo que afecta el desarrollo de la vida, lo cual incluye nuestros pensamientos y creencias personales. Esto podría poner en perspectiva la importancia de nuestros pensamientos y creencias—puede que no importe tanto en la creación de la realidad. Puede jugar con el efecto de sus pensamientos sin tomarlos muy en serio. Resulta que la mayor parte de lo que sucede es el resultado de fuerzas mucho mayores que podríamos llamar destino o gracia.



Extracto del libro:
Eso es eso
aka Nirmala
Fotografía tomada de internet

SABIDURÍA Y AMOR


 

TODO ES REAL (SEGUNDA PERSPECTIVA DE LA REALIDAD)


 

MUCHA REALIDAD Y POCA REALIDAD (TERCER PERSPECTIVA DE LA REALIDAD)


 

viernes, 25 de diciembre de 2020

SALIR DE LA TRAMPA DE LA NEGATIVIDAD


«Cuanto más avances, más tropiezos encontrarán tus pies», nos dice 
Helena Petrova Blavatsky. «El camino que sigue adelante está iluminado por una sola lumbre, por la lumbre del valor que arde en el corazón. Cuanto más valor tenga uno, más obtendrá. Cuanto más tema, más se debilitará esa lumbre.»

El secreto consiste en ver el «fracaso» como lo que es. En ver que no es un fracaso en absoluto, sino una oportunidad.

Me gusta lo que dice al respecto Joseph Sugarman:

«Pocas personas están dispuestas a dar una segunda oportunidad al fracaso. Cuando han fracasado una vez, allí termina todo. Es frecuente que las personas no sean capaces de digerir la amargura del fracaso. Si estás dispuesto a rehacerte, entendiendo el fracaso como una bendición disfrazada, tendrás la posibilidad de poner a tu servicio una de las fuerzas más importantes para el éxito.

»Todo problema lleva oculta una oportunidad tan poderosa que, literalmente, empequeñece el problema. Los ejemplos más notables de éxito corresponden a personas que supieron reconocer un problema convirtiéndolo en una oportunidad.»

A esto es a lo que yo llamo utilizar de verdad el Don de la Sabiduría, abriéndote al discernimiento y permitiéndote a ti mismo ver la diferencia entre las apariencias y la realidad, advirtiendo que lo que parece negativo es, en realidad, positivo.

A través de la Sabiduría verdadera entendemos un aspecto extraordinario de la vida en su forma física: que todo lo físico es una ilusión.

Esta afirmación se repite en Conversaciones con Dios; y, si es cierta, tenemos que saber el modo de afrontarla.

Dios dice que somos como ilusionistas a los que se nos han olvidado nuestros propios trucos. Vivimos en un mundo como el de Alicia en el País de las Maravillas, donde estamos dispuestos a jurar que lo que es así no es así, y lo que no es así es así. No obstante, el hecho mismo de estar viviendo una ilusión es lo que vuelve nuestras vidas tan interesantes y tan llenas de posibilidades Dios es Felicidad inagotables. Pues sólo en una fantasía podemos tener cualquier cosa que queramos, y hacer cualquier cosa que nos apetezca, y crear cualquier cosa que deseemos.

Lewis Carroll escribió:

«—Es inútil —dijo Alicia—; por más que se intente, uno no se puede creer cosas imposibles.

»—Me parece a mí que no lo has ensayado mucho —dijo la Reina—.Vaya, si yo me creo seis cosas imposibles todos los días antes de desayunar!»

El secreto de todo esto consiste, naturalmente, en saber vivir con la Ilusión, en vez de vivir dentro de ella. O bien, como dice la Biblia, «estar en este mundo, pero no ser de este mundo». Hay una manera de conseguirlo, y en el libro de la serie Conversaciones con Dios titulado Comunión con Dios se nos muestra esta manera en el Proceso Triádico de Creación de la Realidad. En Comunión con Dios se dice:

En su camino de superación, el Maestro y el discípulo saben que las ilusiones son ilusiones, deciden por qué están ellos allí y crean conscientemente lo que vivirán a continuación por medio de las ilusiones.

Al afrontar cualquier vivencia, hay una fórmula, un proceso, mediante el cual tú puedes avanzar hacia la Maestría. Sólo declara lo siguiente:

1. Nada en este mundo es real.

2. El significado de todo es el significado que yo le doy.

3. Yo soy quien yo digo que soy, y mi vivencia es la que yo digo que es.

Es la manera de trabajar con las ilusiones de la vida.

El primer paso del Proceso Triádico es el más difícil para muchas personas.



Del libro:
Dios es felicidad
Convierte tu vida en una experiencia extraordinaria
Neale Donald Walsh
Foto tomada de internet

AHORRAR ENERGÍAS DENTRO DE LA PRISA


 

CUANTO MÁS AVANCES, MAS TROPIEZSOS ENCONTRARÁN TUS PIES


 

jueves, 24 de diciembre de 2020

LA COMUNICACIÓN PROPORCIONA SEGURIDAD


Si queremos seguridad, tenemos que construirla. Pero ¿cómo se crea la seguridad? Para erradicar el miedo, no sirven ni las fortalezas, ni las bombas, ni los aviones. Es muy probable que todos esos intentos no hagan más que intensificarlo. Estados Unidos posee el ejército más poderoso y las armas más sofisticadas del mundo, pero no por ello se siente más seguro. Lo cierto es que los estadounidenses se sienten muy vulnerables y asustados. ¿Dónde encontrar, pues, algún refugio verdadero que nos haga sentir realmente seguros? Tenemos que aprender a construir la seguridad con cada inhalación y con cada exhalación. Tenemos que aprender a construir la seguridad con cada uno de nuestros pasos, con nuestra manera de actuar y de reaccionar, con nuestras palabras y con nuestros esfuerzos para entablar una buena comunicación. 

No podrás sentirte seguro si no te comunicas bien con la gente con la que vives y a la que ves regularmente. No podrás sentirte seguro si la gente que te rodea no te mira de manera amable y compasiva. Tu manera de hablar, de sentarte y de caminar muestra a la otra persona que vienes en son de paz y puede sentirse segura en tu presencia. Así es como se genera la confianza. La paz y la compasión que experimentas contribuirán a que la otra persona se sienta segura y permitirán que se relacione contigo con compasión y comprensión, y tú también, por tu parte, te sentirás más seguro. La seguridad no es una cuestión estrictamente individual. Por ello la mejor garantía de nuestra seguridad consiste en ayudar a que los demás también se sientan seguros. 

Nuestro país no se sentirá seguro si no hace nada que contribuya a que los demás países se sientan seguros con nosotros. Si Estados Unidos aspira a una mayor seguridad, debe ocuparse también de la seguridad de las otras naciones. Si Gran Bretaña quiere seguridad, tiene que pensar en la seguridad de otros pueblos. Cualquiera puede ser víctima de la violencia y el terrorismo. Ningún país se halla, en este sentido, a salvo. La policía, el ejército y hasta las armas de destrucción masiva son incapaces de garantizar nuestra seguridad. Quizás lo primero que deberíamos hacer es decir: «Soy consciente, querido amigo, de que quieres vivir seguro. Yo también quiero vivir seguro. ¿Por qué no trabajamos juntos para conseguirlo?». Esto es algo muy sencillo, pero no lo llevamos a cabo. 

La comunicación es la práctica. Por más que vivamos en una época en la que existen medios de comunicación muy sofisticados (como el correo electrónico, los teléfonos móviles, los mensajes de texto, Twitter, Facebook, etcétera), es muy difícil que naciones, grupos e individuos se comuniquen entre sí. Y como no parece que sepamos utilizar las palabras para hablar, acabamos empleando, en su lugar, las bombas. Y cuando llegamos al punto en que la comunicación verbal resulta imposible y apelamos a las armas, sucumbimos a la desesperanza. 

Tenemos que aprender a comunicarnos. Si podemos mostrar a un grupo con el que estamos en conflicto que no tienen nada que temer de nosotros, alentaremos la confianza. En los países asiáticos, por ejemplo, la gente suele saludarse inclinándose y juntando las palmas de las manos como si de una flor de loto se tratara. En Occidente, cuando dos personas se encuentran, estrechan sus manos, una tradición que, según tengo entendido, se originó en la época medieval, cuando la gente tenía miedo. Ese era el modo en que mostraban, cada vez que se encontraban, que se hallaban inermes. 

Lo mismo seguimos haciendo en el presente. Con nuestras acciones, podemos decir: «¿Ves, querido amigo, que estoy desarmado? Compruébalo por ti mismo. No temas nada de mí». Este es el tipo de práctica que puede desarrollar la confianza. Con confianza y comunicación, el diálogo se torna posible. 

Son muchos los millones de dólares gastados desde que comenzó la llamada “guerra contra el terror”, pero la violencia, el odio y el miedo no han hecho sino avanzar. No hemos tenido éxito en nuestro intento de eliminar el miedo, el odio y el resentimiento, ya sea en su expresión externa, como es el caso del terrorismo, o lo que es más importante en la mente de las personas. Ha llegado el momento de que contemplemos y encontremos una forma más adecuada de aportar paz al mundo y a nosotros mismos. Solo la práctica de la escucha profunda y la comunicación amable puede contribuir a eliminar las percepciones erróneas que se hallan en el origen del miedo, el odio y la violencia. 

Esas percepciones no pueden ser eliminadas a punta de pistola. 



Extracto del libro:
Miedo
Thich Nhat Hanh
Fotografía tomada de internet

FALSAS PRÁCTICAS ESPIIRITUALES


 

CONCEPTOS GENERADORES DE SUFRIMIENTO Y VIOLENCIA


 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

DESEO O NECESIDAD


 

RENDIR LA MENTA A SU FUENTE


 

NO BUSQUES FELICIDAD


Yo conocí a un anciano que siempre se estaba quejando, siempre de mal humor. Todo le parecía mal; era un crítico nato. Pero los críticos sufren y él también; sufría porque a veces hacía demasiado frío o llovía demasiado o no llovía en absoluto todas las temporadas, a lo largo de todo el año, sufría. Una mente negativa, una actitud negativa, y siempre buscando ser feliz, haciendo un esfuerzo por estar contento y satisfecho. Pero nunca he visto un hombre tan descontento como él; era la personificación misma del sufrimiento y el descontento. En sus ojos había más que descontento. En su rostro se veían arrugas de tensión y descontento; todas las quejas de toda la vida se reflejaban en ese rostro. 

Pero un día de repente cambió. Tenía sesenta años y al día siguiente era su cumpleaños. Las personas que llegaron a felicitarlo no podían creer lo que veían: había cambiado de repente, de la noche a la mañana. Alguien me lo dijo, entonces yo también fui hasta su casa a preguntar, pues era una revolución! La revolución rusa, la revolución china no eran nada comparadas con esta revolución. A lo largo de sesenta años este hombre se había entrenado a sí mismo para estar descontento. Pero ahora, de repente... ¿Había ocurrido un milagro? Yo no podía creer que ni siquiera Jesús podía haber obrado un milagro tan grande, no era posible, no hay nada parecido en la Biblia... Jesús curaba a los ciegos, curaba a los sordos y a los mudos, hasta resucitaba a los muertos; pero no hay nada que diga que Jesús curaba a la gente de su descontento. No es posible. 

Le pregunté al anciano, que parecía radiante de felicidad: ¿Qué le ha ocurrido? Me respondió: ¡Basta ya! A lo largo de sesenta años intenté ser feliz y no lo logré; así que anoche me decidí: 'olvídalo, no te preocupes por ser feliz, simplemente vive la vida'. Y aquí estoy, feliz. 

Él buscó la felicidad durante sesenta años. Si buscas, vas a estar cada vez más frustrado. Estás actuando como una flecha, moviéndote en línea recta, y Dios no cree en los atajos. Llegarás a la meta, pero la felicidad no estará allí. 

Cuando te olvidas de la felicidad, de repente eres feliz. Cuando te olvidas de la satisfacción, de repente ahí está. Siempre ha estado cerca de ti, pero tú no estabas presente. Estabas pensando que había que alcanzar una meta, lograr la felicidad. Tú te concentrabas en el futuro mientras la felicidad flotaba en tu entorno como la fragancia de una flor. Para ser feliz no tienes que hacer nada. Ya has hecho demasiado para ser infeliz. Si quieres ser desgraciado, haz demasiado. Si quieres ser feliz, permite que las cosas ocurran solas. 


FUENTE: OSHO: ‘El Hombre que Amaba las Gaviotas y Otros Relatos’, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2003, ISBN 958-04-7279-3, Pag. 148

martes, 22 de diciembre de 2020

SIN SABER NADA


 

LIBERTAD DE IDEAS Y CREENCIAS


 

LA FLECHA ENVENENADA


En cierta ocasión se acercó un monje a Buda y le dijo: «¿Sobreviven a la muerte las almas de los justos?». 

Como era propio de él, Buda no respondió. Pero el monje insistía. Y todos los días volvía a hacerle la misma pregunta; y un día tras otro recibía el silencio como respuesta. Hasta que no pudo soportarlo y amenazó con abandonar el monasterio si no le era respondida aquella pregunta de vital importancia para él; porque ¿a santo de qué iba él a sacrificarlo todo para vivir en el monasterio, si las almas de los justos no iban a sobrevivir a la muerte? 

Entonces Buda, compadecido, rompió su silencio y le dijo: «Eres como un hombre que fue alcanzado por una flecha envenenada y al poco tiempo estaba agonizando. Sus parientes se apresuraron a llevar a un médico junto a él, pero el hombre se negó a que le extrajeran la flecha o se le aplicara cualquier otro remedio mientras no le dieran respuesta a tres importantes preguntas: Primero, el hombre que le disparó ¿era blanco o negro? Segundo, ¿era un hombre alto o bajo? Y tercero, ¿era un bracmán o un paria? Si no le respondían a estas tres preguntas, el hombre se negaba a recibir todo tipo de asistencia». 

El monje se quedó en el monasterio. 

Es mucho más placentero hablar del camino que recorrerlo; o discutir acerca de las propiedades de una medicina que tomarla. 



Del libro:
Anthony de Mello 
El Canto del Pájaro
Fotografía tomada del internet

lunes, 21 de diciembre de 2020

MANTENER LA CALMA




FLORECER EL CEREZO


 

ALEJADOS DE LA NATURALEZA


 

CUENTO ZEN "CONCENTRACIÓN"


Después de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como arquero.

El joven demostró una notable técnica cuando le dió al ojo de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con el segundo tiro. "Ahí está", le dijo el viejo, "¡a ver si puedes igualar eso!".

Inmutable, el maestro no desenfundo su arco, pero invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un frágil y tembloroso tronco.

Parado con calma en el medio del inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y directo. "Ahora es tu turno", dijo mientras se paraba graciosamente en tierra firme.

Contemplando con terror el abismo aparentemente sin fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer el tiro. "Tienes mucha habilidad con el arco", dijo el maestro, "pero tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro".



Tomado de:
Sabiduría de los Maestros Orientales
“Cuentos, Frases y Pensamientos
Janc Reiki Ho Ryu
Fotografía tomada de internet

domingo, 20 de diciembre de 2020

CAMBIOS DE PIEL


 

PERSONAS POSESIVAS


 

CUENTO ZEN "SEXTO SENTIDO"


Tajima No Kami paseaba por su jardín una hermosa tarde de primavera. Parecía completamente absorto en la contemplación de los cerezos al sol. A algunos pasos detrás de él, un joven servidor le seguía llevando su sable. Una idea atravesó el espíritu del joven:

"A pesar de toda la habilidad de mi Maestro en el manejo del sable, en este momento sería fácil atacarle por detrás, ahora que parece tan fascinado con las flores del cerezo".

En ese preciso instante, Tajima No Kami se volvió y comenzó a buscar algo alrededor de sí, como si quisiera descubrir a alguien que se hubiera escondido. Inquieto, se puso a escudriñar todos los rincones del jardín. Al no encontrar a nadie, se retiró a su habitación muy preocupado. El servidor acabó por preguntarle si se encontraba bien y si deseaba algo. Tajima respondió:

Estoy profundamente turbado por un incidente extraño que no puedo explicarme. Gracias a mi larga práctica de las artes marciales, puedo presentir cualquier pensamiento agresivo contra mí. Justamente cuando estaba en el jardín me ha sucedido esto. Pero aparte de ti no había nadie, ni siquiera un perro. Estoy descontento conmigo mismo, ya que no puedo justificar mi percepción.

El joven servidor, después de saber esto, se acercó al Maestro y le confesó la idea que había tenido, cuando se encontraba detrás de él. Humildemente le pidió perdón.

Tajima No Kami se sintió aliviado y satisfecho, y volvió al jardín.




Tomado de:
Sabiduría de los Maestros Orientales
“Cuentos, Frases y Pensamientos
Janc Reiki Ho Ryu
Fotografía tomada de internet

sábado, 19 de diciembre de 2020

SIMPLICIDADES


 

CAUSAS


 

PRÁCTICA ESPIRITUAL


MUCHAS PERSONAS CON las que me encuentro son sinceras en su 
deseo de alcanzar la verdad del ser. Me preguntan: «Qué tengo que hacer? ¿Cómo lo hago?». Paradójicamente, este deseo de verdadera libertad sólo puede realizarse si no «haces» nada para realizarlo.

Existen prácticas en las que repites mantras, haces visualiza-dones, postraciones, o algún tipo de servicio desinteresado. Todas ellas están destinadas a aquietar la mente y evitar que se obsesione con lo que es necesario para revelar la verdadera plenitud. Las prácticas son excelentes para poner a punto las capacidades mentales tanto de enfocarse como de rendirse. Reconozcamos que nuestras prácticas espirituales nos han servido, que son regalos de los maestros que nos han precedido. Pero reconozcamos también que la verdad de quienes somos está aquí ahora, y que todas las prácticas han sido maneras de buscar lo que ya está aquí, de tratar de limpiar el camino de vuelta a nuestros corazones.

El problema es que, en definitiva, cualquier intento de ir a alguna parte implica que no estás allí. De hecho, cualquier actividad que emprendas para alcanzar ese objetivo impide el reconocimiento más profundo de que siempre ha estado plenamente realizado.

En este momento puedes darte cuenta de lo que no necesita ser practicado para existir. Esta es la verdad más fácil, simple y evidente. Lo que la ha convertido en un secreto a lo largo de los tiempos es su absoluta simplicidad y su disponibilidad inmediata.

Esta simplicidad es difícil, porque desde la infancia se nos enseña que para conseguir algo tenemos que aprender los pasos que nos llevan a ello y practicarlos. Esto funciona maravillosamente con una serie de cosas. La mente es una herramienta de aprendizaje exquisita. Pero la autorrealización, así como la inspiración y la creatividad más profundas, viene directamente de la fuente de la mente. La realización no viene de ningún hacer; viene de rendir la mente a su fuente.

Si las prácticas espirituales sirven al propósito de detener la mente, son grandes aliados. Pero si ahondan la creencia de que eres alguien concreto, que practica algo particular, para conseguir algo que aún no está aquí, entonces son una obstrucción. Te mantienen dando vueltas alrededor de ti mismo, en lugar de permitirte profundizar en ti mismo.

Meditar significa cosas muy distintas según las muy diferentes personas.

Puede significar enfocarse en la respiración, o concentrarse en una imagen, u otra serie de cosas. Pero la práctica meditativa perpetuada por la mayoría de la gente del mundo es ésta: «Soy este cuerpo, soy estos pensamientos, soy estas emociones». Puede haber lapsos durante los cuales se practique algún tipo de meditación formal, pero después se vuelve a la práctica principal: «Esto soy yo, soy este cuerpo, éstas son mis necesidades, esto es lo que tengo que tener, esto es lo que aún no tengo», y así sucesivamente.

¡Esta es la meditación! Y es una meditación de sufrimiento. Como está tan extendida, se pasa por alto. No se piensa en ella como en una práctica, sino como en una realidad.

Hay momentos en los que la meditación habitual se detiene, momentos en los que te sientes absorbido en el abrazo del amor, en el sonido de una música preciosa, o en los colores del amanecer. Hay momentos en los que no hay un «tú» practicando; sólo hay seidad. Y en esta simple seidad hay paz, comprensión, claridad y naturalidad, gracia sin esfuerzo y facilidad de ser. Pero creemos con mucha fuerza en nuestra meditación del yo, de modo que estos momentos suelen ser pasajeros y enseguida retomamos la práctica habitual: «Soy este cuerpo, esto es quien soy Tú eres ese cuerpo; eso es quien eres. Esta es mi cultura, ésa es tu cultura. Estas son mis creencias; esas son tus creencias. Tú eres mi enemigo; tú eres mi amigo. Tú quieres algo de mí; yo quiero algo de ti...».

Nunca desaconsejaré a nadie que se tome descansos de esta práctica habitual de sufrimiento, tanto si los descansos se basan en las denominadas prácticas espirituales como si lo hacen en la danza, escuchar música, estar en la naturaleza o tumbarse en una hamaca. La verdad de quien eres, no obstante, es más simple que cualquier cosa que puedas practicar. El sufrimiento personal, por otra parte, es muy complejo, y para que continúe tiene que seguir practicado. Si estás sufriendo, te propongo, como simple investigación, que mires si estás practicando tu sufrimiento.

Como estamos tan condicionados y tendemos a definir quienes somos tomando como referencia nuestras actividades personales, pasamos por la vida sin darnos cuenta del vasto terreno de quietud que es la simplicidad de ser. Cuando hablo del «corazón», estoy hablando de este mismo ser.

Cuando hablo del núcleo de cada fenómeno, me estoy refiriendo al ser.

Cuando hablo de lo que se encuentra en la autoindagación, también me estoy refiriendo al ser, tanto si se trata de autoindagación emocional — afrontar el miedo, la ira o la desesperación—, como de autoindagación mental —inquirir en el proceso de pensamiento que gira en torno al yo—.

Indagar profundamente en cualquier cosa es descubrir esta vasta y simple presencia de ser tú mismo, tal como eres.

Ser no es una práctica. Una práctica conlleva alguna técnica, una manera correcta de hacer las cosas y una manera equivocada, una creencia de que se va a llegar a alguna parte y una recompensa o logro. En la verdad de la quietud absoluta, nada de esto es aplicable.

Hasta encontrarme con mi profesor había probado muchos tipos de meditación. Había experimentado momentos de belleza, de trascendencia, de verdadero conocimiento, y, sin embargo, el anhelo subyacente que acompañaba a mis pensamientos, el «¿cómo conseguirlo?, ¿cómo conservarlo?», seguía operando. Cuando conocí a Papaji, me dijo que parara. Me extendió una invitación que me siento feliz de transmitirte. En este momento, detente donde estés. Detén todo esfuerzo por conseguir cualquier cosa que pienses que te dará satisfacción, cualquier cosa que pienses que te dará tu verdad. Lo único que se necesita es un momento de verdadera detención.

Este instante es esquivo para la mayoría de la gente, porque, a medida que se aproximan él, suele surgir un gran miedo: «Si me detengo, si realmente me detengo, me deslizaré y perderé el terreno que he ganado con tantos esfuerzos y prácticas. Aunque aún no me siento plenamente satisfecho, estoy más satisfecho que antes. Tengo una vida mejor, mi mente está más calmada, mis circunstancias son mejores..., y podría perderlo todo». 

Para mí, oír este «párate» fue extraordinario. Estaba segura de que me iba a dar algún conocimiento secreto, y así sucedió. Pero no es secreto, porque es muy evidente. No es algo esotérico. Estaba segura de que susurraría alguna fórmula mágica en mi oído, y así sucedió. Dijo: «Párate». Fue tan simple que me caí al suelo. Mis pensamientos se pararon, y en ese detenerse hubo más realización de la que pudiera haber imaginado nunca. Lo que imaginamos que es la realización tiene que ver con menos dolor, menos conflicto, más placer, más paz, más reconocimiento, más amor. Pero la verdadera realización no puede ser imaginada, sólo puede ser vivida.

Me dijo que me deshiciera de todas las estrategias, de todas las técnicas, de todas las herramientas, y que simplemente estuviera allí para recibir lo que me estaba ofreciendo. Pronto me di cuenta: «Realmente lo dice en sentido literal. No me está enseñando un nuevo mantra, o una nueva práctica, o un nuevo conjunto de creencias, una liturgia, un catecismo o una cosmología. No me está contando "lo que todo ello significa", "qué pasará" y "por qué va a ocurrir"». Me estaba pidiendo que liberase mi mente de todo eso. No es que eso estuviera equivocado. Simplemente la mezcolanza de conceptos espirituales que yo había acumulado no era rival de la realidad incondicionada.

Todas las escrituras sagradas, los textos y prácticas vienen de la verdad y apuntan el camino de vuelta hacia la verdad, pero tiene que haber un momento en el que vuelvas a saltar sobre ti mismo. Y ese salto sólo ocurre ahora, cuando estás desnudo de todo excepto de ti, cuando eres inocente de lo aprendido respecto a quién eres.

Otra pregunta que a menudo me suelen plantear es: «¿Cómo permanezco en este estado de estar "parado"?». Pero «parado» no es un estado. Ni el silencio ni la quietud son estados. Esta es una distinción muy importante.

Puedes llevar tu mente a un estado de relativa calma, y puedes hacer que tu cuerpo se relaje, pero la quietud a la que me refiero está, por su propia naturaleza, siempre quieta. Siempre está parada. Todo movimiento mental, todo hacer, aparece, existe y vuelve a desaparecer en la quietud sin estado.

Un estado tiene un comienzo, un desarrollo y un final. Hay estados felices y estados tristes, estado alterados y estados mundanos, estados elevados y estados de subsistencia, pero la presencia sin estado del ser es quietud.

Conciencia es quietud. Quien ya eres es esa quietud.

Tu mente puede estar activada con pensamientos —pensamientos sobre actividades y pensamientos sobre intentar detenerse—, pero todo eso está ocurriendo en la condición de «no estado» [ausencia de estado] del ser, que es la quietud misma.

Si puedes apartar de tu mente que esa quietud inmutable es algo que puede ser hecho o practicado, algo en lo que puedes conseguir el éxito o fracaso, entonces la quietud, la presencia de ser, puede revelársete finalmente como tu propio yo.

Reconoce que los impulsos para quedarte quieto vienen de la actividad mental que surge en la quietud. Esta quietud no es algo muerto ni está en blanco. Es conciencia. Es la conciencia misma, y tú eres esa conciencia.

Los pensamientos tengo que quedarme quieto, estoy intentando aquietarme, ¿por qué no puedo aquietarme? están siendo observados y experimentados por la quietud misma.

Piensas que eres un pensamiento, y entonces, como crees ser un pensamiento, piensas que puedes perder la quietud. A continuación piensas otro pensamiento sobre cómo recuperar lo perdido, y después otro pensamiento sobre si has tenido éxito o has fracasado en esa recuperación, y después otro pensamiento sobre lo genial o lo horrible que eres por haber tenido éxito o por haber fracasado. Durante todo ese tiempo la simple quietud es consciente de todo el juego: experimenta el juego, experimenta el sufrimiento del juego, y sin embargo, en último término, el juego no la toca. Lo único que te separa de reconocer la verdad de tu ser como quietud eterna es dejarte llevar por algún pensamiento que diga que tú no eres eso.



Extracto del libro:
El Diamante en tu bolsillo: Descubre tu verdadero resplandor
Gangaji
Imágenes tomadas de internet