viernes, 30 de septiembre de 2016

LA BELLEZA DE LA NO MENTE






LA BELLEZA DE LA NO MENTE


CHOEI-YUN, LA CORTESANA


Un moño alto, unas cocas en forma de ala de fénix que recogían su cabello de azabache, unas mejillas de porcelana, unos pies delicados. Choei-Yun tenía quince años, y el talle tan fino que al menor soplo uno temía que se fuera volando.

En el Pabellón Azul era la más solicitada de las cortesanas. 

Una hora en su deliciosa compañía costaba tres monedas de oro. Su madre cuidaba de ello celosamente.

Pero es cierto que cantaba como el ruiseñor, sus dedos os rozaban como el rocío, y la mirada de sus ojos negros ya era una caricia. La gente acudía de lejos a la pequeña ciudad de Yu-Hang para admirarla. Servía el té, tocaba la cítara, e incluso jugaba al ajedrez con aquellos cuya bolsa era modesta.

Sólo los ricos mercaderes y algún mandarín que estuviera de paso la seguían a sus habitaciones privadas.

Entre sus admiradores había un apuesto joven pobre, un artista, que la miraba de lejos con fervor. Un día consiguió reunir bastante dinero para poder ofrecer a Choei-Yun un modesto regalo. Se adelantó en medio de los pretendientes.

Sus miradas se encontraron por un breve instante, y al momento una dulzura desconocida invadió sus corazones. Huo tenía un poema en la mano. Se lo dio a la muchacha. Ella lo tomó sin decir una palabra. Al día siguiente él estaba allí, pero ya no tenía suficiente dinero para ofrecerle un regalo, y no pudo acercarse. La terrible madrastra vigilaba. Un cuadro que vendió permitió finalmente a Huo comprar un regalo honorable. Fue autorizado a tomar el té en compañía de su amada. Hablaron poco, y siguiendo el ritual, pues todos les observaban.

Pero, al inclinarse con una sonrisa para darle a entender que la conversación había llegado a su fin, Choei-Yun deslizó un billete en la mano del joven. Con el corazón latiéndole fuertemente, Huo lo leyó en cuanto no hubo nadie que le viera.

En el billete estaba escrito:
Otoño de lluvia y de viento.
Melancolía.
De pronto aparece mi amigo
y mi corazón se cura.

Y unas líneas más abajo descifró un segundo poema, que le conmovió hasta las lágrimas:
Los barqueros llaman a los viajeros.
Algunos cruzan, yo no.
Algunos cruzan ... , yo no.

Todo estaba dicho. El amor, la esperanza, la promesa.

Dos días más tarde, consiguió hacer llegar a Choei-Yun su respuesta:

Invierno helado,
Caminos nevados.
Si sois mi tierna amiga,
cogidos de la mano haremos el camino.

***

Cuando se presentó en el Pabellón Azul, Huo fue abordado por una sirvienta:

-Seguidme -le dijo.

Atravesaron la multitud. Choei-Yun le esperaba, instalada en su lugar habitual:

-Concedo una conversación privada a este joven -explicó-por un regalo secreto que me hizo.

Los hombres que la rodeaban se inclinaron. La muchacha rogó a Huo que se sentara a su lado:

-¿Queréis pasar la noche conmigo -le preguntó- para hablar y conocernos mejor?

-¡Ay! -respondió Huo- he agotado mis escasos recursos, no soy más que un pobre letrado. La intimidad de vuestro cuerpo es para mí un sueño maravilloso, e inaccesible.

Entonces se callaron, sentados tristemente uno al lado del otro. Pronto intervino la madrastra. Hizo una seña a Choei-Yun; un rico mercader la reclamaba. Los dos jóvenes se separaron. Huo, abrumado, decidió no volver nunca más al Pabellón Azul. Dirigió a su amada este último poema:

Mientras comamos el arroz
de este mundo,
estaremos separados.
En nuestra tumba, finalmente,
dormiremos juntos",

Una semana más tarde Huo abandonaba la ciudad. Y los meses pasaron en el reloj de arena del tiempo.

***

Un atardecer de invierno, la nieve caída en abundancia lo había revestido todo de silencio. En el Pabellón Azul había pocos clientes. Se presentó un extraño visitante que llevaba vestidos desconocidos en la región. En la mano derecha llevaba un anillo adornado con una serpiente dragón de ojos amarillos. El hombre era rico y obtuvo sin dificultad una entrevista con la perla de las cortesanas: Choei-Yun. Ésta empezó a tocar para él con la cítara una melodía melancólica, acompañándola con su voz melodiosa.

El visitante la miraba con bondad. De pronto levantó un dedo y lo puso sobre la frente de la joven al tiempo que decía dos veces estas palabras:

Lástima, lástima.

Y se marchó, tan misteriosamente como había llegado.

Por la noche, al acostarse, Choei-Yun vio en su espejo una mancha negra, que había aparecido en el lugar de la frente en que el extranjero la había tocado. Se lavó con energía, pero la mancha no se borró. Durante los días siguientes se extendió, al contrario, por toda la cara. Unas semanas más tarde, Choei-Yun, con la cara negra y agrietada como la de un demonio, había perdido su belleza. En lo sucesivo los clientes se negaron a pagar para verla u oírla cantar. Se convirtió en un objeto de horror. La madrastra la sumergió por completo en una tina, la insultó, la pegó. Todo fue inútil. Entonces condenaron a la desgraciada a realizar las tareas más bajas: pinche de cocina, fregona y víctima de las más humildes sirvientas, tenía que dormir aparte sobre un montón de basura.

***

Una mañana, Huo se enteró por boca de un viajero de la historia extraordinaria de una cortesana de la pequeña ciudad de Yu-Hang. Preguntó por su nombre. Cuando conoció el desamparo en que había caído su tierna amiga, vendió todos sus bienes, e incluso un campo que había recibido en herencia. Se presentó en el Pabellón Azul y propuso a la madrastra el rescate de su hija. La madrastra accedió a ello, contenta de desembarazarse de un monstruo.

Se fueron en silencio. Choei-Yun había ocultado su rostro bajo su manto. 

Vivían felices. Pero Choei-Yun no se consolaba del hecho de tener que ofrecer a su amado el espectáculo de su rostro de demonio:

-¡Oh, esposo mío, mi señor, mi cielo! -decía- ¡Cómo me gustaría presentarte un rostro más decoroso!

Huo la tranquilizaba, pero a veces sufría por tener que ocultar a su esposa, y todo el mundo murmuraba que semejante fealdad era el castigo de los dioses por alguna fechoría horrible. Todos los meses iba a la gran ciudad para vender los cuadros que pintaba. Un día encontró a un hombre extraño, que llevaba en el índice de la mano derecha un anillo en el que estaba grabada una serpiente dragón de ojos amarillos.

-¿Por qué pintáis mujeres sin rostro? -preguntó bondadosamente el extranjero.

Huo, que se sentía el corazón un poco oprimido, contó su historia.

-Soy médico -dijo el hombre-¿me permitiríais probar con vuestra esposa una receta de la que poseo el secreto?

Huo aceptó, con la condición de que Choei no descubriera su negra cara. El hombre fue a su casa. Se hizo traer un barreño lleno de agua, en la que trazó con su índice unos signos misteriosos.

-Que vuestra esposa se lave con esta agua -dijo-, y recuperará su rostro de antes.

Choei- Yun así lo hizo. Volvió a ser tan bella que la luz del sol palidecía ante el nácar de sus mejillas. Marido y mujer dieron efusivamente las gracias a su benefactor. Éste había desaparecido, y supieron que era un inmortal".

***

Sea cual sea el velo de las apariencias, el Zen va directamente al corazón de lo esencial.

Esta misma tierra es el país del loto de la pureza y este mismo cuerpo, bello o desfavorecido, es el cuerpo de Buddha.
Sentencia zen

Extraído de:
La Grulla Cenicienta
Los más bellos cuentos zen
Henry Brunel
Fotografía del internet

AUTOCASTIGO


jueves, 29 de septiembre de 2016

EN LA QUIETUD DE SU PRESENCIA SURGE LA BELLEZA


Lo que usted acaba de describir es algo que experimento ocasionalmente durante breves momentos cuando estoy solo y rodeado por la naturaleza.

Eckhart Tolle:
Sí. Los maestros del Zen utilizan la palabra satori para describir un relámpago de comprensión, un momento de no-­mente y de presencia total. Aunque el satori no es una transformación duradera, siéntase agradecido cuando llegue, porque le da a probar la iluminación. De hecho usted puede haberlo experimentado muchas veces sin saber qué es y sin darse cuenta de su importancia. Se necesita presencia para ser consciente de la belleza, la majestad, la sacralidad de la naturaleza. ¿Alguna vez ha contemplado la infinitud del espacio en una noche clara, sobrecogido por su absoluta quietud y su vastedad inconcebible? ¿Alguna vez ha escuchado, escuchado verdaderamente, el sonido de una quebrada en el bosque? ¿O el canto de un mirlo en un tranquilo atardecer de verano? Para ser consciente de tales cosas, la mente debe estar quieta. Usted tiene que dejar por un momento su equipaje personal de problemas, de pasado y de futuro, así como todo su conocimiento; de lo contrario, usted verá sin ver, oirá sin oír. Se requiere su total presencia. 

Más allá de la belleza de las formas externas, hay algo más ahí: algo innombrable, algo inefable, una esencia profunda, interior, santa. Siempre y dondequiera que haya belleza, esta esencia interior resplandece de alguna manera. Sólo se le revela cuando usted está presente ¿Podría ser que esa esencia innombrable y su presencia fueran una y la misma cosa? ¿Podría estar allá sin su presencia? Profundice en ello. Descúbralo por su cuenta.

Cuando usted experimentó esos momentos de presencia, usted probablemente no se dio cuenta de que estuvo brevemente en un estado de no­-mente. Eso se debe a que la brecha entre ese estado y el flujo interno de pensamiento fue demasiado breve. Su satori puede haber durado sólo unos segundos antes de que la mente apareciera, pero estuvo ahí; si no, usted no habría experimentado la belleza. La mente no puede reconocer ni crear belleza. Sólo durante unos segundos, mientras usted estaba completamente presente, estuvo allá esa belleza o sacralidad. Debido a la brevedad de esa brecha y a la falta de vigilancia y atención de su parte, usted fue probablemente incapaz de notar la diferencia fundamental entre la percepción, la conciencia de belleza sin pensamiento y su interpretación como un pensamiento: la brecha en el tiempo fue tan corta que pareció que era un solo proceso. Sin embargo la verdad es que en el momento en que llegó el pensamiento, todo lo que usted tenía era un recuerdo de ello. 

Cuanto más amplia sea la brecha entre la percepción y el pensamiento, más profundidad tiene usted como ser humano, es decir más consciente es. 

Muchas personas son tan prisioneras de sus mentes que la belleza de la naturaleza no existe realmente para ellas. Puede que digan "qué flor tan bonita", pero eso es solamente una etiqueta mental mecánica. Porque no están quietos, presentes, no ven realmente la flor, no sienten su esencia, su santidad, lo mismo que no se conocen a sí mismos, no sienten su propia esencia, su santidad.

Como vivimos en una cultura tan dominada por la mente, la mayor parte del arte moderno, la arquitectura, la música y la literatura están privadas de belleza, de esencia interior, con muy pocas excepciones. La razón es que las personas que crean este arte no pueden -ni siquiera por un momento- liberase de sus mentes. Así que nunca están en contacto con ese lugar donde la verdadera creatividad y belleza surgen. La mente abandonada a sí misma crea monstruosidades, y no sólo en las galerías de arte. Miren nuestros paisajes urbanos y nuestros desiertos industriales. Ninguna civilización ha producido tanta fealdad.

Del libro:
El Poder del Ahora
Eckhart Tolle
Imagen tomada del internet

BUEN HUMOR Y REALISMO


miércoles, 28 de septiembre de 2016

MAPA DEL DIABLO


En Cuba, el Diablo supo ser amigo de los negros cimarrones. Los esclavos que se fugaban tenían al amo metido en el cuerpo. Al son de los tambores, el Diablo les sacaba al amo de adentro, haciéndoles vomitar todas las hostias y toda el agua bendita que a lo largo de sus vidas habían tragado.

En Colombia, los fuegos negros echan todavía humos de azufre en las plantaciones de la costa del Pacífico. Allí el Diablo regala machetes a los peones: machetes que cortan la caña solitos, sin ninguna mano, y dan dinero que sólo sirve para ser gastado en parrandas con los amigos.

En Bolivia, el Diablo acompaña a los mineros del altiplano. A cambio de cigarros y aguardiente, los guía hacia las mejores vetas, a lo largo de las tripas de las montañas.

En Argentina, la gente del norte se endiabla cuando llega el tiempo del carnaval. El miércoles de cenizas, al final de los bailecitos y las borracherías, la gente entierra al Diablo. Llorando lo entierra.

En Brasil, en los suburbios de las grandes ciudades, suenan tambores en las fiestas del pobrerío. Los tambores llaman a un invitado especial, sujeto de mal vivir, respondón y jodón, glotón y ladrón: el tipo ése que fue ángel rebelde arrojado a los infiernos y después decidió quedarse a vivir aquí en el mundo, que es igualito al infierno pero más gustoso.

Tomado de:
Cuentos de Galeano en la Jornada
Eduardo Galeano
Fotografía de internet

ENFERMEDAD PSICOLÓGICA Y SOCIAL


martes, 27 de septiembre de 2016

¿REÍR O LLORAR?


¿Reír o llorar?: Heráclito «versus» Demócrito 

La vida puede ser vista como un teatro donde interpretamos distintos papeles. Podemos actuar en una tragedia o en una comedia. La forma de afrontar la existencia te ubica en un género o en otro: reír o llorar, optimismo o pesimismo, satisfacción o melancolía, ilusión o desesperanza, burla o seriedad, informalidad o gravedad. La mayoría de nosotros fluctuamos entre un polo y otro, aunque es posible establecer una preferencia. Para aclarar este punto, consideremos un ejemplo que nos llega de la historia de la filosofía.

Un número considerable de pensadores han señalado a dos filósofos de la Antigüedad como representantes fidedignos de los extremos citados: Heráclito (desgarrado y quejica) y Demócrito (risueño y burlón).56 En su Ensayo I, Montaigne57 se refiere a ellos de la siguiente manera: 

«Demócrito y Heráclito fueron dos filósofos, el primero de los cuales, estimando vana y ridícula la condición humana, no salía en público sino con semblante burlón y sonriente. Heráclito, sintiendo piedad y compasión de esa misma condición nuestra, tenía el semblante apenado continuamente y los ojos llenos de lágrimas.» (p. 371)

Heráclito representaba el lado trágico y melancólico de la vida. Demócrito era optimista y animado (algunos dicen que juerguista), dispuesto a reír y a bromear. Heráclito era un ermitaño que evitaba a la gente, a la que criticaba y subestimaba. Lo apodaban el «oscuro» porque sus escritos a veces eran ininteligibles y parecían inspirados por un oráculo. Demócrito destacaba por su hablar festivo y amigable y por su estruendosa carcajada, que era famosa y también criticada entre los filósofos serios de la época.58 Ambos nacieron en familias acaudaladas, crecieron en la abundancia y renunciaron a la riqueza que les correspondía para buscar un destino personal; sin embargo, diferían en su modo de ser. Uno vivía en el desconsuelo y el otro, en el goce. En uno destacaban los ojos acuosos de la desesperación existencial y en el otro, el gesto agradable de la sonrisa. No pretendo, por supuesto, quitarle méritos al genio de Heráclito pero, como Séneca, pienso que es mejor seguir a Demócrito si se quiere una buena calidad de vida. Mejor el buen humor, mejor reír que llorar. 

El culto al sufrimiento es una enfermedad psicológica y social llamada «masoquismo». Aunque la depresión en ocasiones nos puede llevar a niveles de creatividad inesperados, siempre estará acompañada de un profundo sentimiento de tristeza y de minusvalía, aunque el narcisismo y la vanidad intenten a veces ocultarlo. 

Un fragmento de Demócrito en el que se exalta el entusiasmo: «No puede haber un buen poeta sin un enardecimiento de su espíritu y sin cierto soplo como de locura.» 

Un fragmento de Heráclito en el que se resalta la impotencia y el vacío existencial: «Es difícil luchar contra el ánimo de uno, pues aquello que se desea le cuesta a uno el alma.» 

Conozco infinidad de heráclitos que se desplazan por la vida llevando una carga de amargura y pesimismo, obviamente sin la genialidad de aquél, y también bastantes demócritos que, aunque no son sabios, tratan de ponerle al mal tiempo buena cara ¿Qué es mejor? Sin duda, la luminosidad del humor, la carcajada que aunque sea improcedente a veces, nunca es ofensiva. Si tuviéramos que definir un término medio entre la angustia esencial de algunas mentes atormentadas y la manía alborotada de los que se han salido de madre, éste sería el buen humor. Heráclito era un extremo; Demócrito transitaba alegremente el camino del medio. 

Para ser flexible

La falsa paradoja «idiota feliz o sabio infeliz» queda resuelta. Hay una tercera —y mejor— opción: sabio feliz (aunque sea redundante, porque no existe sabiduría sin alegría).

La existencia siempre nos deja un espacio para ubicarnos más cerca de un lado que del otro. Las mentes flexibles se levantan con un pie en el buen humor y otro en el realismo. Ven lo triste sin contagiarse necesariamente, reflexionan sin ínfulas y ejercen la psicología sin adoptar la pose del típico pensador ensimismado.

• Ser flexible es asumir la actitud de los demócritos, la ironía sana y mordaz, congratularse con el sinsentido y la incertidumbre y aceptar el absurdo como una manifestación simpática del universo.

Si te preocupa mucho salirte de las convenciones sociales y quieres imitar a los heráclitos, te recuerdo que puedes ser profundo sin ser sombrío, inteligente sin ser amargado. No existe una sabiduría lúgubre, porque nadie aprende a vivir con el peso de la negatividad a cuestas. Las mentes rígidas confunden saber vivir y la «vida buena» con saber sufrir. Y eso es otra cosa. Se llama «autocastigo».

56. Osorio, A. E. (2001). Introducción a la filosofía 
presocrática. Colombia: Editorial Universidad de 
Caldas.
57. De Montaigne, M. (2001). Ensayos I. Madrid: Cátedra.
58. De Crescenzo, L. (1995). Historia de la filosofía griega. 
Barcelona: Seix Barral.


Extracto del libro:
El arte de ser flexible
Walter Riso
Fotografía tomada de internet

SOBRE LA MUERTE



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi
Fotografía extraída de internet

lunes, 26 de septiembre de 2016

DAR PRIORIDAD A LA FELICIDAD


INICIO DEL CAPÍTULO 11
Recuperar la Tierra Pura

Dar prioridad a la felicidad

De vez en cuando hemos de tomar una decisión y a veces resulta muy difícil. Nos vemos obligados a hacer una elección dolorosa. Pero si sabemos lo que para nosotros es más importante, lo que más deseamos en la vida, la decisión será más fácil de tomar y no tendremos que sufrir tanto.

Cuando una persona desea ser monje, por ejemplo, no es una decisión fácil. Si no estás cien por cien seguro de desear serlo, no lo hagas, porque has de desearlo más que nada en el mundo. Cuando sientes que la vida monástica es lo que más deseas, las otras cosas se vuelven menos importantes y te resulta mucho más fácil decidirte.

He escrito tres volúmenes sobre la historia del budismo en Vietnam. Los tres han recibido una gran acogida por parte de los lectores. Todavía me queda por escribir el cuarto, que es muy importante, ya que trata de la historia del budismo en Vietnam desde el año 1964 hasta la actualidad. Escribir este libro es un proyecto muy estimulante e interesante. Yo he vivido esa época y la conozco de primera mano. Si no escribo esta obra, puede que no haya nadie más que haya vivido ese periodo o que lo haya experimentado directamente, y esto sería una injusticia para la historia. Escribir este libro también podría ayudar a la gente a conocer más a fondo el desarrollo y la práctica del budismo.

Dentro de mí hay un historiador. Cuando desempeño este papel me siento muy feliz, me gusta hacer descubrimientos, revelar cosas que la gente ignoraba, y ofrecer a la generación más joven una dirección para seguir, ya que pueden aprender mucho de los errores y los aciertos de las generaciones pasadas. O sea que deseo mucho escribir este cuarto volumen, pero no he podido hacerlo porque hay muchas otras cosas más urgentes que llevar a cabo, como ayudar a aliviar el sufrimiento de la gente que está a mi lado, frente a mí y rodeándome. No puedo permitirme el lujo de ser un erudito ni un historiador, aunque sé que este libro es muy importante. Tengo todos los documentos necesarios para escribirlo, pero necesitaría un año para acabarlo, lo cual significa que no podría dirigir retiros, ni dar charlas sobre el Dharma, ni atender consultas, etcétera.

Todos tenemos muchas cosas que hacer en nuestra vida cotidiana, pero has de decidir lo que es más importante para ti. Licenciarte en la universidad puede tomarte seis o incluso ocho años, y es mucho tiempo. Quizá creas que es importante para tu felicidad y tal vez sea así, pero puede haber otros elementos más importantes para tu bienestar y tu felicidad. Como, por ejemplo, dedicarte a mejorar la relación con tu padre, tu madre o tu pareja. ¿Te queda tiempo para hacerlo? ¿Tienes suficiente tiempo para dedicarte a esta tarea? Es muy importante mejorar la relación que mantienes con tus seres queridos. Estás dispuesto a dedicar seis años a obtener un diploma, pero ¿tienes la sabiduría de dedicar la misma cantidad de tiempo a mejorar tu relación o afrontar tu ira? Este tiempo os ofrecerá a ti y a la otra persona la felicidad y la estabilidad que necesitáis para restablecer la comunicación.


Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

PROBLEMAS



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi
Fotografía extraída de internet

viernes, 23 de septiembre de 2016

SÉ MEDITATIVO


Maestro 
Meditación 
Buda 
Camino espiritual

El verdadero problema no es consultar al maestro sino cómo ser más meditativo, porque la parte física del maestro no es la par­te relevante. Si eres más meditativo, puedes consultar al maestro en todo momento. No es necesaria la presencia física; sólo se hace nece­saria cuando no eres meditativo. Como te iden­tificas con tu cuerpo, en tu mente, el maestro está identificado con su cuerpo. Como crees que eres un cuerpo, también supones que el maestro es un cuerpo. El maestro no es un cuerpo, y cuando digo esto, que el maestro no es un cuerpo, quiero decir que no está limitado en el tiempo ni en el espacio.

No se trata de estar en su presencia. Dondequiera que estés, si eres meditativo, estarás en su presencia. Incluso cuando el maestro está muerto, se lo puede consultar. A Buda aún se lo consulta hoy en día, y hay respuestas. No es que Buda esté sentado en algún lado respon­diendo a tus preguntas, sino que, cuando es­tás en estado de profunda meditación, tú eres el Buda. Surge tu naturaleza Buda y es ella la que te responde, con lo cual ya Buda no está confinado en ninguna parte. Esto quiere decir que, para quien es ciego, no se encontrará por ninguna parte; pero, para alguien que ve, está en todas partes.

Puedes estar en contacto con tu maestro en cualquier lugar en que te encuentres. El camino no con­siste en ir hacia el maestro sino en dirigirse hacia adentro. Cuanto más profundo incursiones en ti mismo, más profundo accederás al maestro.


Referencia:
El dios de todos (Osho)
Un camino espiritual para descubrir a Dios
Fotografía tomada de internet

LOS CUENTOS ZEN


FRAGMENTOS DE ZEN

En el bosque de estos cuentos chinos, japoneses e indios, con esas historias de asnos, grullas cenicientas, zorros, monos, medusas, campesinos, dragones, reyes, dioses, monjes, hermosas muchachas desgraciadas, serpientes, alondras, topos, tortugas, cuervos o nobles samuráis, he aquí un claro de silencio. Un alto para recobrar aliento, hacer escala, respirar la felicidad, si la felicidad es de la infancia.

¿Os acordáis de aquellos momentos estirados, que se creían perdidos, que se creían de aburrimiento?

El eco apagado de nuestra infancia y el segundo tema que se entrelaza, la llamada del Absoluto, la llamada del Infinito.

Porque más allá de toda forma, mejor que el poder y la riqueza, más asombroso que el cielo azul, las playas rubias de las islas afortunadas, más embriagador incluso que los amores humanos en su incandescencia, está el canto del silencio, el canto del vacío. «Ese vacío resplandeciente como el cielo de verano, que devora las cosas y junto al cual todo lo demás no es sino un desfile de sombras»12, escribe Marguerite Yourcenar. El vacío, el silencio donde se despierta la melodía de Dios, ese Absoluto al que nada pasa y nada sobrepasa, al que nos llevan y nos devuelven LOS CUENTOS ZEN.


Extraído de:
La Grulla Cenicienta
Los más bellos cuentos zen
Henry Brunel
Fotografía del internet

IMÁGENES DEL AMOR


miércoles, 21 de septiembre de 2016

30 RAZONES PARA HACER REMEDIOS CASEROS CON SÁBILA

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Más de 6.000 años han pasado desde que los egipcios se referían a la planta de interior común aloe vera o sábila, como la “planta de la inmortalidad”, debido a su gran cantidad de usos para todo, desde el acné hasta la calvicie, insomnio, trastornos digestivos, la sepsis y el cáncer.



30 razones para hacer remedios caseros con sábila

Plantas de sábila producen una variedad de sustancias con propiedades antibacterianas, anti-hongos, anti-virales y propiedades antioxidantes; ganándose un lugar en el mausoleo de las súper hierbas junto a sus compañeras la equinácea, el ajo, la cúrcuma y el jengibre. Si tienes la intención de tomar sábila de manera oral, siempre elige un producto orgánico o hacer crecerlo por tu cuenta.

La planta de sábila ofrece altas cantidades de vitaminas y minerales. El consumo regular de jugo de aloe vera o sábila, proporciona los ocho aminoácidos esenciales que no son producidos por el cuerpo, además de una amplia gama de enzimas.

Los siguientes son 30 remedios que puedes aliviar con la sábila o aloe vera. Verás que después de esto querrás tener tus propias plantas de aloe en casa.

Usos externos de la sábila 

Propiedades curativas legendarias para reparar problemas de la piel como el eczema y psoriasis, el acné y la rosácea. 

Aplica a los cortes, forúnculos, aftas y llagas, y otras infecciones de la piel para aprovechar sus propiedades curativas antibacteriales. 
Frota en la piel la parte interior de una hoja cortada a la mitad para una ducha exfoliante biodegradable. 

Exfolia la piel seca mezclando dos cucharadas de gel de aloe vera y dos de azúcar morena orgánica con de dos cucharaditas de jugo de limón. 

Para una exfoliación más vigorosa en todo el cuerpo, mezcla una taza de cada uno de gel de aloe y aceite de coco con dos tazas de sal marina y dos cucharadas de miel de abejas pura. 

Mezcla partes iguales del gel de la sábila con jugo de limón para disminuir las pecas, manchas oscuras y dar brillo a la piel. 

Aplicar gel de aloe vera directamente sobre la piel para eliminar las verrugas, reducir las líneas de edad, eliminar las cicatrices y estrías. 

Hidrata la piel con gel de aloe y aceite de coco en proporciones iguales. 

Alivia el picor de alergias y erupciones; calmar quemaduras, hiedra venenosa y ampollas. 

Cura herpes labial y genital; alivia los pies e infecciones por pie de atleta. 

Exfoliar los pies, las rodillas y los codos con una mezcla de 1/2 taza harina de avena y 1/2 taza de harina de maíz orgánico, cuatro cucharadas de gel de aloe vera y 1/2 taza de aceite de coco. 

Haz una mezcla de la cocina para tratar las quemaduras menores mezclando 1/4 taza de gel de aloe vera y 1/4 taza de caléndula líquida sin alcohol con unas gotas de aceite de vitamina E. Guarda en un frasco hermético en el armario. 

Estimula el crecimiento del cabello mediante la aplicación de aloe en gel para el cuero cabelludo después del lavado. Dejar actuar durante 30 minutos y enjuagar. 

Aplaca el pelo muy rizado enjuagando después del champú con jugo de aloe. 
Remplaza la crema de afeitar por el uso de gel de aloe vera; calma el afeitado. 




Usos internos de la sábila 
  1. Bebe jugo de sábila para aliviar la indigestión, acidez estomacal, reflujo ácido, hinchazón, flatulencia, úlceras pépticas y el estreñimiento. 
  2. Aplicar externamente y consumir jugo de aloe para aliviar las hemorroides. 
  3. Calma el Síndrome de Intestino Irritable, colitis y otras enfermedades del colon. 
  4. Elimina las infecciones del tracto urinario y problemas de próstata bebiendo jugo de aloe vera. 
  5. Utiliza como un lubricante personal; es de pH equilibrado. 
  6. Haz duchas para irritaciones vaginales e infecciones por hongos con sábila. 
  7. El aloe reduce la inflamación en todo el cuerpo, especialmente en las articulaciones y los músculos, y restaura el tejido a su estado original. 
  8. Estabiliza el azúcar en la sangre; reduce los triglicéridos. Te invitamos a ver nuestro artículo: Cómo usar aloe vera para tratar la diabetes. 
  9. Alivia la neuropatía diabética y periférica. 
  10. Haz gárgaras con sábila para promover encías saludables y la boca. 
  11. Añade hojas de aloe al agua caliente y hierve, la inhalación del vapor alivia la congestión del pecho, asma y problemas de sinusitis. También te sugerimos nuestro artículo:Eucalipto en la ducha para tratar la sinusitis.
  12. El aloe actúa para proteger el sistema inmunológico del cuerpo, destruye las bacterias y ralentiza el proceso de envejecimiento. 
  13. Ayuda a activar las células blancas de la sangre y promueve el crecimiento de las células sanas, no cancerosas en pacientes con cáncer. 
  14. Oxigena la sangre y promueve la salud del sistema circulatorio y el fortalecimiento del corazón. 
  15. El jugo de aloe es un excelente desintoxicante general para todo el sistema que ayuda a establecer un pH alcalino saludable.


por Tay Cuellar 
Tomado de la página vida lucida.
http://www.lavidalucida.com/como-tratar-el-reflujo-acido-con-bicarbonato-de-sodio.html

    EL COLECCIONISTA DE INSULTOS


    En los días que corren es conveniente cederle un espacio a esta alegoría budista que transcribe Paulo Coelho y que hará pensar a muchos.

    Cerca de Tokio vivía un gran samuray, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario. Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla. Conociendo la reputación del viejo samuray, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

    Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío. Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo. Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros. Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

    Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

    —¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

    El viejo samuray repuso:

    —Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

    —Por supuesto, a quien intentó entregarlo —respondió uno de los discípulos.

    —Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos —añadió el maestro—. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

    Nadie nos agrede o nos hace sentir mal: somos los que decidimos cómo sentirnos. No culpemos a nadie por nuestros sentimientos: somos los únicos responsables de ellos. Eso es lo que se llama asertividad.

    Extracto del libro:
    La culpa es de la vaca 1a parte
    Lopera y Bernal
    Fotografía de Internet