miércoles, 5 de agosto de 2015

PIENSA BIEN QUÉ QUIERES


Cada cosa en su tiempo. Argumentos para poner la edad en su sitio.

1. PIENSA BIEN QUÉ QUIERES

Si eres una persona que se ha enamorado de alguien que por su edad podría ser tu hijo, piensa bien qué es lo quieres: ¿aventura o estabilidad afectiva? Sabes que con los años la diferencia cronológica se hará más marcada y necesitarás una pareja comprometida y que te ame de verdad. Piénsalo: ¿estás en condiciones de no sentir celos, miedo al abandono o al rechazo a medida que pasen los años? Insisto: si tu meta es divertirte, ¡pues hazlo!, pero si lo que quieres es establecer una relación con futuro, repasa bien los hechos. ¿Podrás manejar la diferencia en intereses, gustos y demás? No pienses en lo que sientes ahora, porque el enamoramiento te hará ver todo de color de rosa. Adelántate un poco e imagínate dentro de veinte años. Haz el ejercicio muchas veces antes de tomar una decisión. ¿Por qué con la «cabeza fría»?: porque el corazón puede llevarte a cualquier parte y con quien sea. Mientras no te inventes un cuento de hadas, habrá opciones.

Extracto del libro: 
Manual Para No Morir de Amor 
Walter Riso
Fotografía de internet

A MI LADO


martes, 4 de agosto de 2015

CORRER


Si puedes correr largas distancias, es una meditación perfecta. Trotar, correr, estupendo; nadar:.. cualquier cosa en la que puedas involucrarte por completo, y perderte. 

Solo permanece la actividad, tú no... el ego no puede funcionar. Cuando corres, en realidad solo está la acción de correr, no el corredor. Y eso es la meditación.

Si solo está el baile y no el bailarín... meditación. Si estas pintando y solo existe la pintura y no el pintor, entonces es meditación. Cualquier actividad que sea total y en la que no exista una división entre quien la hace y lo que se hace se convierte en meditación.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 295
Fotografía tomada de internet

LA TERAPIA


lunes, 3 de agosto de 2015

ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA


Hubo en la carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para arreglar sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar. ¿La causa? Hacía demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando.

El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si el fuera perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo.

Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble.

Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el serrucho:

Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano.

Cuando el personal de un equipo de trabajo suele buscar defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, florecen los mejores logros . Es fácil encontrar defectos —cualquier necio puede hacerlo—, pero encontrar cualidades es una labor para los espíritus superiores que son capaces de inspirar el éxito de los demás.

Extracto del libro:
La culpa es de la vaca 1a parte
Lopera y Bernal
Fotografía de Internet

MISTERIOS


domingo, 2 de agosto de 2015

BONDAD


En todo tipo de situaciones podemos averiguar la verdad simplemente estudiando todos nuestros rincones y escondrijos, cada agujero negro y cada punto brillante, sea lóbrego, tétrico, espeluznante, espléndido, espantoso, pavoroso, alegre, inspirador, pacífico o iracundo. Podemos mirarlo todo. Hacerlo nos da muchos ánimos, y el método que hemos de seguir es el de la meditación. Cuando me topé con el budismo me sentí muy aliviada al comprobar que éste no consistía sólo en enseñanzas, sino que también ofrecía una técnica que podía usar para explorar y verificar esas enseñanzas. Desde el primer día me dijeron que, como Bodhidharma, tenía que encontrar la verdad por mí misma.

Sin embargo, sentarnos a meditar y mirar nuestras mentes honestamente tiende a convertirse en un proyecto más bien mórbido y deprimente. Podemos perder el sentido del humor y sentarnos con la torva determinación de llegar al fondo de todo nuestro horrible lío. Cuando la gente practica con esta actitud, después de cierto tiempo empiezan a sentirse tan culpables y alterados que entran en crisis y podrían decir a alguien de confianza: «¿Dónde está la alegría en medio de todo esto?»

Por eso, junto a la clara visión hay otro elemento importante que es la bondad. Parece que sin claridad y honestidad no progresamos, nos quedamos atascados en un círculo vicioso. Pero la honestidad sin bondad nos hace sentirnos lóbregos y oscuros, y muy pronto tenemos el aspecto de haber estado chupando limones. Nos quedamos tan atrapados en la introspección que perdemos toda la alegría y la gratitud que podríamos tener. La sensación de estar irritados por nosotros mismos y nuestras vidas, así como por la idiosincrasia y peculiaridades de los demás, se vuelve agobiante. Por eso debemos poner mucho énfasis en la bondad.


A veces la bondad se expresa como un despertar del corazón. A menudo se le llama gentileza; otras veces, cordialidad ilimitada. Pero bondad es básicamente la forma práctica y cotidiana de describir este importante ingrediente que equilibra todo el cuadro y nos ayuda a conectar con la felicidad incondicional. Como dice el profesor vietnamita Thich Nhat Hanh: «Sufrir no es suficiente».

Extracto del libro:
Cuando Todo Se Derrumba
Pema Chödron
Fotografía de Internet

¿QUIERES SER FELIZ?


sábado, 1 de agosto de 2015

FIJAR METAS ALTAS*


Un maestro quería enseñarles una lección especial a sus alumnos, y para ello les dio la oportunidad de escoger entre tres exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y uno de treinta. A los que escogieron el de treinta les puso una “C”, sin importar que hubieran contestado correctamente todas las preguntas. A los que escogieron el de cuarenta les puso una “B”, aun cuando más de la mitad de las respuestas estuviera mal. Y a los que escogieron el de cincuenta les puso una “A”, aunque se hubieran equivocado en casi todas.

Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó: Queridos alumnos: permítanme decirles que yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de apuntar a lo alto.

Cuando apuntamos a lo alto, estamos más cerca de nuestros sueños que si nos conformamos con pequeños objetivos.

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* Contribución de Maythem Saltos Haón, Club Rotarac Guayaquil Occidente, distrito 4400. Ecuador, 8 de septiembre de 2000.

Extracto del libro:
La culpa es de la vaca 1a parte
Lopera y Bernal
Fotografía de Internet

LA ETERNIDAD DE UN INSTANTE