Si te mueves espontáneamente, cada momento en sí mismo decide cómo será.
Este momento no va a decidir por el siguiente, así que permaneces con finales abiertos. El siguiente momento decidirá su propio ser; no tienes plan, patrón, expectativa.
El hoy es suficiente; no planifiques para mañana, ni siquiera para el próximo momento. El hoy termina, y entonces llega el mañana, fresco e inocente, y se abre sin un manipulador. Se abre por su propia voluntad, y sin el pasado. Eso es gracia.
Observa una flor abriéndose por la mañana. Sigue observando... eso es gracia. No existe esfuerzo... simplemente se mueve según la naturaleza. O contempla a un gato al despertar... sin esfuerzo, con una tremenda gracia a su alrededor. La totalidad de la naturaleza está llena de gracia, pero el hombre ha perdido la capacidad de ser grácil, debido a las divisiones que hay en su interior.
Así que muévete y deja que el momento decida, no intentes dirigirlo. Eso es lo que yo llamo dejarse llevar... y todo acontece debido a ello. ¡Dale una oportunidad!
OSHO
Día a Día (día 14)