martes, 30 de junio de 2015

LA COMPENETRACIÓN PSICOLÓGICA


He conocido relaciones donde la diferencia de edad se reduce psicológicamente debido a la actitud de los enamorados. La persona más joven es mentalmente madura y la que es mayor posee un espíritu juvenil y despierto. En el amor no solamente se juntan los cuerpos, también lo hacen las mentes, las creencias, las ganas de vivir y la ideología. Recuerdo una pareja en la que ella tenía treinta y cinco años y él sesenta y cuatro. Eran personas muy especiales a quienes tal diferencia apenas los afectaba. Entre otras cosas, los unía una gran pasión: el arte. Ambos vivían en una casa de campo, él era un escultor sin mucho dinero, y ella, que había sido su alumna, intentaba abrirse paso en el mundo de la pintura. Vivían entre hierros retorcidos, lienzos y pinceles, rodeados de árboles y unos cuantos animales.
En aquel lugar podía sentirse el amor por todos los rincones, una mezcla de afecto, deseo, inspiración, estética y vocación. Era mucho más que feromonas. A ella podrían haberle presentado al hombre más atractivo y joven de la Tierra, y nada habría ocurrido; su corazón estaba sellado y a buen recaudo.

Extracto del libro: 
Manual Para No Morir de Amor 
Walter Riso
Fotografía de internet

CONTAR TU VIDA


lunes, 29 de junio de 2015

UNICIDAD


Fuera, dentro, son falsas divisiones, igual que todas las divisiones.

Útiles, porque es difícil hablar sin palabras. Pero luego llegas a entender que solo hay uno. Carece de fuera y de dentro. Es uno y eres tú. 

Ese es el significado del Upanishad del Tattwamasi Sivetaketu: «Eso eres tú». Eso significa el exterior, y tú significa el interior; están unidos. Eso se convierte en ti, y tú te conviertes en eso... de repente no hay ninguna división. 

No hay división... la muerte es vida y la vida es muerte. Todas las divisiones existen porque la mente es incapaz de ver que lo contradictorio puede ser uno. Es por la lógica que la rige como la mente es incapaz de ver cómo una cosa puede ser ambas. La mente piensa en y/o; dice es esto o aquello. Y la vida es ambas, la existencia es ambas al mismo tiempo... tanto que decir que la existencia es ambas no es correcto. Es una tremenda unicidad.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 290
Fotografía tomada de internet

CONECTÁNDOSE


El Buda quiso que nos conectásemos con el Dhamma, pero la gente sólo hace contacto con las palabras, los libros y las escrituras. Eso es hacer contacto con aquello que es "acerca" del Dhamma, no con el Dhamma "real" como fue enseñado por nuestro Gran Maestro. ¿Cómo pueden decir las personas que están practicando adecuada y apropiadamente si no hacen eso? Están muy lejos de hacerlo.

Cuando usted escucha el Dhamma debe abrir su corazón y sosegarse en el centro. No trate de acumular lo que escucha ni de hacer un laborioso esfuerzo para retener lo que oye en la memoria. Sólo deje que el Dhamma fluya adentro de su corazón y se manifieste a sí mismo, y manténgase continuamente abierto a su fluir en el momento presente. Lo que está listo para ser retenido así lo será, y esto ocurrirá de acuerdo con su propia armonía, no ha través de un esfuerzo determinado de su parte.

Del mismo modo, cuando explique el Dhamma, no debe forzarse a usted mismo.

Debería suceder por sí mismo y debería fluir espontáneamente a partir del momento presente y de las circunstancias. La gente tiene diferentes niveles de capacidad receptiva, y cuando usted se encuentra allí, al mismo nivel, sólo sucede, el Dhamma fluye. El Buda tenía la habilidad de conocer los temperamentos de las personas y sus capacidades receptivas. Él usaba este mismo método de enseñanza espontánea. No era que él poseyese ningún poder sobrehumano especial para enseñar, sino que más bien era sensible a las necesidades espirituales de la gente que acudía a Él, y les enseñaba de acuerdo con ello.

¿Qué es el Dhamma? No hay nada que no lo sea.

Extracto del libro:
No Ajahn Chah
Reflexiones (Compilado y Editado por 
 Dhamma Garde)
Fotografía de Internet

DE PIE


viernes, 26 de junio de 2015

EL AMOR NO TIENE EDAD, PERO LOS ENAMORADOS SÍ


Feliz aquel que fue joven en su juventud;
feliz aquel que supo madurar a tiempo.

ALEKSANDER PUSHKIN

En los ojos del joven, arde la llama;
en los del viejo, brilla la luz.

VÍCTOR HUGO

¿El amor no tiene edad? Quizá sea verdad: nos podemos enamorar a los cien años de un adolescente o de la maestra del colegio cuando apenas somos unos párvulos.

Parece que el amor no respeta cronologías: suelta sus redes y ahí quedamos atrapados, todos contra todos, sin importar la época. No obstante, si bien es cierto que el amor parece no tener edad, los enamorados sí la tienen. «Yo de cuarenta y tú de veinte », dice una canción romántica popular tratando de mostrar que no es tan fácil poner en equilibrio las diferencias cronológicas. O la inversa: «Yo de veinte y tú de cuarenta, cincuenta o sesenta...». Aunque el flechazo amoroso no respeta años ni condición social, la convivencia sí lo hace. Hay que poner el sentimiento amoroso en su sitio, no atribuirle la responsabilidad total y aceptar que cuando cruzamos longevidad y afecto, la cuestión es más compleja de lo que parece.

Una paciente de cincuenta y dos años, separada y con dos hijos mayores, se enamoró de un joven a quien doblaba la edad. No juzgo las intenciones del enamorado, pero el hecho de que ella fuera una persona muy adinerada creaba cierta susceptibilidad en las personas de su entorno y especialmente en su familia, que se oponía a la relación. Pese a la protesta enfática de los demás, ella dio rienda suelta a su «noviazgo » y lo hizo abierto y público, sin esconder nada. A diferencia de lo que hacen algunas mujeres famosas y adineradas, que mantienen relaciones amorosas con un hombre guapo y joven para disfrutarlo un tiempo (a sabiendas de que muy probablemente no durará toda la vida), mi paciente, que era una romántica empedernida, tomó un rumbo distinto: se enamoró y quiso formar una pareja estable. No buscaba tener una aventura, sino un marido con todas las de la ley. En una sesión me dijo: «Quiero casarme y no soy tan vieja para tener hijos»; sus expectativas eran serias y decididas.

Las del hombre eran un poco más cautelosas: «Por ahora no quiero tener hijos y el matrimonio me asusta un poco». Ella comenzó a ayudarlo económicamente, le pagó un máster en la universidad y le alquiló un apartamento, sin sentirse mal por ello. En cierta ocasión le pregunté cuánto creía que pesaba el dinero en su relación, a lo cual respondió, de manera categórica, que en el amor que ellos sentían no había intereses crea dos. Sin embargo, unos días después, el futuro consorte le hizo una propuesta algo incómoda: «Si realmente me quieres, compra una casa y ponla a mi nombre». Y como el amor a veces es quisquilloso, esta solicitud produjo en mi paciente una decepción radical. Consternada y abatida, primero dudó y luego decidió no verlo más, pese a sus sentimientos. Obviamente no se debe generalizar y pensar que todas las personas que se «enamoran» de alguien mayor y acaudalado sean malintencionadas o explotadoras, pero que a nadie le quepa duda: los «cazafortunas» abundan y rondan el patrimonio.

Si lo que buscas es una aventura, da lo mismo, pero si lo que quieres es una relación «seria», es mejor que empieces a enfriar un poco los ímpetus y que tus decisiones sean más razonadas y razonables. Recuerda que la brecha inicial de los años se ahonda a medida que transcurre el tiempo, y la diferencia que es llevadera al comienzo se hace más pesada a medida que los años van pasando. No digo que no se pueda, sino que es importante prepararse para ello. Por ejemplo, no es lo mismo una diferencia de veintidós años cuando se es relativamente joven (por ejemplo, dieciocho y cuarenta) que a una edad mayor (por ejemplo, cincuenta y setenta y dos). Aunque sean «numéricamente» los mismos «veintidós», las necesidades cambian, las metas se revisan, el impulso se sosiega y la visión del mundo va transformándose. Insisto: no pienso que sea imposible, pero no es fácil cuando uno se proyecta a medio o largo plazo.

Extracto del libro: 
Manual Para No Morir de Amor 
Walter Riso
Fotografía de internet