domingo, 4 de octubre de 2015

EL CAMINO VERDADERO


Sutra 46: El camino verdadero

Observa lo que es. Observa lo que no es. Sigues el camino verdadero.
(Budha).

Caminar por el camino de las interpretaciones y los decires es caminar por un camino falso, que te lleva adonde los otros quieren que llegues, no donde quieres ir tú.

Para seguir el camino correcto debes identificar la realidad tal cual es, no la que aparece tras cristales.

La realidad es lo que es, no lo que parece. Ese es el camino.

Extracto del libro:
Recopilaciones "Cuentos y Fábulas del Buda" 
Sri Deva Fénix
Fotografía de internet

NO APRENDER A VIVIR


sábado, 3 de octubre de 2015

LA RELATIVIDAD DE EINSTEIN


Cuando un hombre se sienta con una chica bonita durante una hora, parece que pase un minuto. Pero deja que se siente sobre una plancha caliente durante un minuto y le parecerá más de una hora. Eso es la relatividad.
Albert Einstein

Existe el tiempo que marca el reloj y el tiempo psicológico. 

Este último es subjetivo y está ligado a cada individuo; sería nuestra percepción del tiempo físico, y no es cuantificable.

Quienes empezaron a medir el tiempo fueron los egipcios y los babilonios, que observaban el firmamento para delimitar meses y estaciones. A pesar de que en la actualidad disponemos de dispositivos asombrosamente precisos para medir horas, minutos y segundos, el tiempo no es igual para todos, ya que nuestro cerebro es el verdadero responsable de regularlo.

El cerebro humano funciona de tal forma que almacena los sucesos nuevos y emocionantes, a la vez que filtra e ignora aquellos que considera comunes. Por ese motivo tenemos la sensación de que el tiempo marcha más deprisa o más lentamente dependiendo de lo que vivimos.

Según la revista Redes para la ciencia, la rutina hace que el tiempo pase más deprisa, mientras que cambiar de costumbres y caminos nos lleva a realizar nuevas conexiones neuronales y, por ello, a sentir que el tiempo transcurre más lentamente.

Ese es el motivo por el que durante nuestra niñez el tiempo parece más laxo, porque todo es nuevo y fresco, y estamos aprendiendo. Luego, según crecemos, todo parece pasar más deprisa, como si la arena de nuestro reloj se terminara.

El tiempo físico es el mismo para todos, pero cómo lo experimentamos depende totalmente de nosotros. Para alargar los días, las horas y los minutos, no hagas las cosas siempre de la misma manera; cambia tus rutinas y abre la puerta a la novedad y el asombro.
 
La eternidad reside en el momento presente.

Tomado del libro:
Einstein para despistados
85 soluciones atómicas para problemas 
relativamente graves
Allan Percy
Fotografía de Internet

LLENOS DE VACÍO


viernes, 2 de octubre de 2015

EL TELEVISOR


Mientras oraba antes de acostarse, un niño pidió con devoción:

“Señor, esta noche te pido algo especial: conviérteme en un televisor. Quisiera ocupar su lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de la familia a mi alrededor.

“Ser tomado en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo. Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona.

“Y tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque esté cansado del trabajo. Y que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo.

Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado.

“Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisor”.

Extracto del libro:
La culpa es de la vaca 1a parte
Lopera y Bernal
Fotografía de Internet

AÚN CUANDO SALEN MAL


jueves, 1 de octubre de 2015

LA PERCEPCIÓN INTERIOR DETIENE LA IRA


Quizá creas que tu hijo y tú sois dos entidades distintas, pero si lo observas con más profundidad, verás que seguís siendo una unidad. De ahí que solucionar una pelea, restablecer la paz entre los dos, sea como restablecer la paz en tu interior, en tu propio cuerpo. Tú y tu hijo tenéis la misma naturaleza, pertenecéis a la misma realidad.

Hace muchos años, cuando estaba en Londres, entré en una librería y vi un libro titulado My Mother, Myself. Qué título tan inteligente: «Mi madre, yo mismo». Podrías escribir otro libro titulado: Mi hija, yo mismo, o Mi hijo, yo mismo, o Mi padre, yo mismo, porque es cierto. Cuando te enojas con tu hijo, te estás enojando contigo mismo. Cuando castigas a tu hijo, te estás castigando a ti mismo. Cuando haces sufrir a tu padre, te estás haciendo sufrir a ti. Lo comprendemos cuando adquirimos la visión del no-yo, la visión de que el yo está hecho de elementos no-yo, como nuestro padre, nuestra madre, todos nuestros antepasados, así como el sol, el aire y la tierra.

Cuando experimentas esta visión, la realidad del no-yo, sabes que la felicidad y el sufrimiento no son una cuestión individual. Tu sufrimiento es el sufrimiento de tus seres amados. Su felicidad es tu felicidad. Cuando lo sabes, ya no te tienta la idea de castigar o culpar a alguien y actúas con mucha más sabiduría. Esta inteligencia, esta sabiduría, es fruto de tu contemplación, de tu profunda observación. Por eso cuando leas tu Sutra del Corazón, te ayudará a recordar la visión de que tu hijo o tu pareja son tú.

Leemos un sutra para sumergirnos en la verdad, en la visión del no-yo. El Sutra del Corazón que te animo a escribir es un sutra que procede de tu propia visión de que tú y la otra persona sois uno. El Sutra del Corazón trata de la sabiduría, y tu Sutra del Corazón también. Te recuerda la sabiduría de que tú no eres distinto de los demás, que no tienes un yo separado. Te recuerda la sabiduría de tu amor. Cuando estás enojado, cuando tienes la idea equivocada de que eres un yo separado, la lectura del Sutra del Corazón te ayudará a volver a ti mismo de nuevo. Cuando la visión del no-yo está ahí, el Buda también lo está, y tú te encuentras a salvo. No has de sufrir más.

Hemos de recordar constantemente que hay muchas formas de aliviar la ira que sentimos, pero la mejor, la más profunda, surge de la comprensión, de la visión del no-yo. El no-yo no es una filosofía abstracta, sino una realidad que experimentas al vivir conscientemente. La visión del no-yo restablecerá la paz y la armonía entre la otra persona y tú. Te mereces la paz, la felicidad, por eso habéis de sentaros y crear una estrategia para vivir juntos.

Has de descubrir además una manera de vivir que produzca armonía y paz. Tienes que firmar un tratado de paz contigo mismo, porque a menudo estás destrozado por la guerra y el conflicto que mantienes en tu interior. Estás en guerra porque te falta sabiduría, visión interior. Con la comprensión, podrás restablecer la paz y la armonía en ti y en las relaciones que mantengas con los demás. Sabrás actuar y reaccionar con inteligencia y ya no estarás en una zona bélica, en una zona de conflicto. Si en ti hay paz y armonía, la otra persona lo notará, y se restablecerán rápidamente la paz y la armonía entre ambos. Serás mucho más agradable, mucho más fácil de tratar, y esto ayudará muchísimo a la otra persona.

Para ayudar a tu hijo, haz, pues, las paces contigo mismo. Obsérvate profundamente. Si deseas ayudar a tu madre, restablece la paz que hay en ti, descubre la visión que te permitirá ayudarla. Ayudarte a ti mismo es la primera condición para ayudar a otro. Abandona la ilusión llamada yo. Esta es la esencia de la práctica que os liberará a ti y a la otra persona de la ira y del sufrimiento.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

OSCURIDAD