miércoles, 6 de julio de 2016

LOCURA COLECTIVA



Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

martes, 5 de julio de 2016

EL PLUMAJE NEGRO DEL CUERVO


Existe la «chova de las torres»: plumaje negro, nuca gris, ojos gris perla, viva, pequeña, grazna sin respiro: «Tia ... cha- ca, chaca, cha, ca, cha ... ». El «grajo»: plumaje negro irisado, pico grisáceo, delgado y fino, con unos graciosos calzones en la rabadilla, y este canto en sordina: «Kaa ... , ah ... , ah». La «corneja negra»: completamente negra, e incluso su gran pico es negro; su graznido ronco y prolongado, «Kroá, kroá ... kra-aaa», simboliza a toda la gente corvatina. El «gran cuervo», finalmente, de sesenta y dos centímetros de promedio de la punta del pico hasta la punta de la cola, de plumaje iridiscente y un grito breve. «Cro ... rrrok». Sea cual sea su personalidad, su singularidad dentro de la especie, el cuervo no es amado. Se ha pretendido que traía mala suerte, que estaba maldito, que en otro tiempo había tenido tratos con los demonios. Su plumaje negro es la marca de su desgracia. ¡Y es injusto! Porque el color de su plumaje se debe a una circunstancia fortuita y desgraciada. Pero escuchad lo que dice a este respecto un cuento del viejo Japón ... 

***

Hace muchísimo tiempo, cuando las aves hablaban, el cuervo iba vestido de gris. Elegante, preocupado por su atavío, un día fue a ver al búho, que, como todo el mundo sabe, ejercía la profesión de tintorero: 

-·Querido búho, mi plumaje gris es apagado, desearía reemplazarlo por algo más alegre, más brillante. 

-¡No tengo tiempo que perder! -masculló el búho- 
Dígame exactamente qué desea, tengo otros clientes que teñir antes de esta noche. 

-Pues bien -dijo el cuervo, soñador-, me gustaría bastante el plumaje del pájaro carpintero: la espalda de un hermoso verde brillante con una ligera degradación en el vientre, con matices gris claro, verde almendra, la coronilla roja, por supuesto, los bigotes negros ... Ah, lo olvidaba, una mancha roja justo en medio de los bigotes ... 

-Todo esto es muy complicado -masculló el búho- ¡u-ho ... u-ho ... ! 

Se puso a trabajar, mezcló en sus grandes calderos hirvientes los diversos tintes. Pero la tarea era difícil. Se hacía de noche. 

-¡Le he pedido un tono más suave para el vientre, un verde pálido! -protestó el cuervo-Y la coronilla la quiero rojo púrpura, ¡usted me propone un rojo violeta! ¡No es esto! 

El búho agitaba las plumas sin responder, mezclaba furiosamente los colores, transpiraba. 

-¡Decididamente -constató el cuervo, decepcionado-, no lo consigue! Lo más sencillo es que probemos otra cosa: pensándolo bien, prefiero el plumaje del martín pescador: azul verde brillante, metálico para la espalda, un poco de marrón y de rojizo en el vientre, el cuello blanco, y todo será perfecto. 

-¡Usted me lía! -exclamó el búho, irritado- ¡Ya no sé si quiere verde o azul, marrón, rojo o blanco, si quiere parecerse a un pájaro carpintero o a un martín pescador! 

Y en un acceso de cólera, volcó sus calderos y tiñó al cuervo ... de negro.

***

El cuervo, creía que no me gustaba.
¡ Y sin embargo... esta 
mañana en la nieve.. .!

Matsuo Bashó (1644-1694)


Extraído de:
La Grulla Cenicienta
Los más bellos cuentos zen
Henry Brunel




ESO ES AMOR


lunes, 4 de julio de 2016

EL ÚLTIMO LUJO


Cuando no hay necesidad, el amor florece. 

Ama las flores únicamente cuando las necesidades hayan desaparecido. Un amor acontece solo entre un rey y una reina... ninguno necesita nada. 

El amor es lo más lujoso del mundo. No es una necesidad... es el último lujo, lo último en lujos. Si estas necesitado, es como cualquier otra necesidad; uno necesita alimentos, cobijo, ropa, esto y aquello. Entonces el mundo también forma parte de este mundo. 

Cuando no hay necesidad y simplemente fluyes con energía y te gustaría compartir, entonces ofreces tusenergías al Dios desconocido del amor. 

Y es un absoluto placer porque carece de sentido. Es algo intrínseco... no es un medio para ninguna otra cosa. Es un gran juego. 

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 355
Fotografía tomada de internet

CONOCER ANTES DE DECIDIR


sábado, 2 de julio de 2016

EL DRAGÓN DE LA LLUVIA


En la China los dragones ejercen funciones muy importantes. El «dragón rojo», por ejemplo, al que también llaman «el dragón del fuego», si abre los ojos, aparece el alba, y si los cierra se hace de noche. ¡Qué responsabilidad! El «dragón del trueno y los relámpagos» vigila las tormentas. ¡Duro oficio! El «dragón de las nubes» las reúne como si fueran ovejas, es el pastor de los cumulonimbos. ¡ Y nada es más juguetón y malicioso que una nube! Se esconden, se metamorfosean en león, tiburón o jirafa, se deshilachan, se dispersan ... ¡Cuánto trabajo! Pero los dragones que tienen por misión echarse sobre el sol y la luna y morderles el trasero para impedir que vagabundeen son quizá los menos apreciados, y sin embargo realizan una tarea indispensable. 

¿Qué decir, por último, del «dragón de la lluvia»? Debe verter el agua de la jarra mágica sobre las montañas, los bosques y los arrozales, ni demasiada ni demasiado poca, labor abrumadora que exige una atención constante. ¡Ima- ginemos que riega por distracción el desierto de Gobi! 

***

Se comprende, por lo tanto, que los dragones necesiten de vez en cuando un poco de descanso y de fiesta. Una de las mejores ocasiones es el aniversario del emperador de los dragones. En el palacio celeste todo son banquetes gargantuescos, comilonas, risas y canciones. Aquel año la orgía duraba desde hacía tres días. En las salas y corredores no había más que cuerpos tirados por el suelo. El «Dragón de la lluvia» roncaba durmiendo la mona. Pero, como todo el mundo sabe, un día de los dragones equivale a un año entero de los seres humanos. Y en la tierra, en la gran llanura de la China, la situación resultaba dramática. ¡ Ni una gota de lluvia desde hacía tres años! Los habitantes enviaron una delegación para suplicar al pequeño «Dragón de oro», que es el mensajero entre los hombres y los dragones del cielo. 

-¡Señor dragón, salvadnos! ¡Ya no queda ni una gota de agua, los cadáveres de los animales cubren la llanura, y nos vamos a morir todos de hambre! 

-Voy a intentarlo -dijo el «Dragón de oro», compadecido, y se fue volando hacia el palacio celeste. 

***

Al llegar a la corte del emperador vio un espectáculo lamentable. No había más que cuerpos tumbados aquí y allá sobre las alfombras, en los corredores. Descubrió al señor de la lluvia y lo sacudió con vigor. No obtuvo más que un vago gruñido: 

-¡Dejadme dooormiiiir! 

-Pero, Señor, los hombres se mueren en la tierra. ¡Se anuncia un hambre espantosa, necesitan agua con toda urgencia! 

-¡Dejaaadmccc dooormiiir! 

En un corredor, el pequeño «Dragón de oro» encontró al señor del trueno, que estaba casi sobrio. Le explicó la situación. Aunque un poco vacilante, el «Dragón del trueno y los relámpagos» unió sus esfuerzos a los del pequeño «Dragón de oro». Sacudieron de nuevo al señor de la lluvia: 

-Despertaos, se necesita agua para los cultivos, los arrozales y los pobres habitantes de la gran llanura de China. 

-¡Es fi-fi-fiesta! -farfulló el «Dragón de la lluvia"- 

¡ No haré nada a menos que el empe-pe-perador me lo ordene expresame-me-rnente! -afirmó con una obstinación de borracho. 

Le suplicaron, pero fue inútil. 

La situación no tenía salida. Entonces el pequeño «Dragón de oro» asumió el riesgo de ir a molestar al emperador. Pero ante la puerta de las habitaciones privadas de Su Majestad fue interceptado por dos grandes dragones bien plantados, armados con alabardas, que le prohibieron el paso: 

-¡Nadie puede entrar aquí, bajo pena de muerte! 

El pequeño dragón se fue retorciéndose las manos de desesperación. Pensaba en los desdichados humanos que morían en la tierra, y en algunos en particular, a los que había llegado a amar. ¿Qué hacer para salvarles? Decidió cometer el acto más grave que puede cometer un dragón: utilizar falsamente la palabra sagrada del emperador. Se acercó al señor de la lluvia y le gritó brutalmente al oído: 

-¡Su Majestad te ordena que hagas llover sobre la gran llanura de China! 

Inmediatamente, aunque medio adormilado, el «Dragón de la lluvia» cogió la jarra mágica, vertió agua sobre la gran llanura de China y volvió a dormirse. 

El pequeño «Dragón de oro» regresó a la tierra y observó muy contento que los campos volvían a verdear. Sus amigos humanos estaban salvados. 

Ocho días más tarde, el «Dragón de oro» era convocado al palacio celeste y llevado a presencia del emperador:

-¿Cómo has osado utilizar mi nombre sagrado y dar una orden en mi lugar? ¡Este crimen se castiga con la muerte, y puedo condenarte a ser quemado vivo inmediatamente!

-Lo sé, Señor-dijo el pequeño Dragón, con la mirada baja.

-Pero la respuesta «justa» exige a veces que se contravengan las reglas y que se desobedezca-dijo el emperador. Y, pensativo, añadió:

-La compasión es una vía de liberación.

Y, con un gesto casi paternal, lo despidió.

***

-Maestro, la lección de este cuento es muy clara.

-¿ Y cuál es esta lección, Toshibu? -pregunta el maestro zen.

-La compasión de la que ha dado muestras el pequeño Dragón de oro para con los humanos es la más bella de las virtudes.

-¿Estás seguro de ello, Toshibu? Yo creo que la lección es muy distinta ...

Y añade, después de un tiempo de silencio:

-¡Si encuentras a Buddha, mata a Buddha!

Los discípulos formaban un círculo alrededor del maestro y caía la noche. Más de uno, aquella noche, meditó largamente las enigmáticas palabras.

Extraído de:
La Grulla Cenicienta
Los más bellos cuentos zen
Henry Brunel

MUNDO ENFERMO


viernes, 1 de julio de 2016

AUSENCIA DE AUTOCRÍTICA E INTOLERANCIA A LA CRÍTICA: NUNCA ME EQUIVOCO


La esencia del pensamiento dogmático 

Haré referencia a tres aspectos claves que conforman la manera de pensar dogmática:egocentrismo (el mundo gira a mi alrededor), arrogancia / soberbia (lo sé todo) y ausencia de autocrítica e intolerancia a la crítica (nunca me equivoco). 

3.- AUSENCIA DE AUTOCRÍTICA E INTOLERANCIA A LA CRÍTICA: NUNCA ME EQUIVOCO

Un pensamiento sin conciencia de sus limitaciones es un pensamiento incompleto. Mantener una saludable actitud crítica significa no aceptar ideas o doctrinas sin haberlas sometido antes a un análisis cuidadoso para evaluar su verdad, su falsedad o las dudas que de ellas puedan surgir. Las personas que no le temen a la crítica son inconformistas y poseen la dosis de incredulidad necesaria para acceder a todo tipo de información sin escandalizarse ni ofenderse. 

«Dudar de todo, dudar frente a la afirmación y la negación», promulgaban los escépticos, quienes sostenían que todo pensamiento es incierto y que no tenemos acceso a la verdad definitiva. En el siglo II d. C., Sexto Empírico40 (quizá el mayor divulgador del escepticismo antiguo) sostenía que la «duda» y «cierto relativismo» no sólo eran el mejor antídoto contra los dogmáticos, sino que permitían alcanzar la «tranquilidad del alma», que para ellos no era otra cosa que la «indiferencia». 

¿Qué es la autocrítica? Examinar las propias creencias, valores y comportamientos y descubrir, si lo hubiera, lo inútil, lo absurdo o lo peligroso de nuestra manera de pensar. Sospechar razonablemente de uno mismo permite rasgar el velo de las apariencias y ampliar el autoconocimiento. La autocrítica no debe ser siempre destructiva. No se trata de castigarse despiadadamente: abrir la mente a la autobservación y a la autoevaluación inteligente significa dejar entrar la duda razonable y someterse al fuero de la razón.

Para los griegos, la suspensión o la interrupción del juicio (epojé) era una condición imprescindible para describir lo nuevo o comprender la realidad en la cual se está inmerso. El procedimiento consistía en poner las creencias o los valores entre paréntesis por un instante para deliberar libremente: nada de prejuicios y esquemas preventivos, sólo escucha activa. No significaba renunciar a las propias convicciones, porque ellas seguían latentes. Se trataba más bien de darle una oportunidad a las posiciones contrarias. La suspensión del juicio, como método, facilita situarse en el terreno del supuesto adversario y aceptar momentáneamente los principios que el otro defiende para conocer la doctrina rival desde dentro.41

Cuando era estudiante de psicología, asumí desde los primeros semestres una posición antipsicoanalista, posiblemente por el hecho de haber estudiado ingeniería electrónica durante unos años, la cual expresaba cada vez que podía. No me gustaba mucho Freud, porque sus postulados me parecían poco científicos. Un día, el profesor de filosofía de la ciencia, también crítico del psicoanálisis, me hizo la siguiente recomendación: «Tú puedes pensar como quieras; sin embargo, me parece importante que antes de criticar un modelo lo conozcas bien. Te invito a que estudies más la teoría psicoanalítica, que te acerques a ella y la palpes desde dentro. Y, después, toma tu decisión y haz lo que quieras.» Seguí su consejo al pie de la letra: revisé mis opiniones y profundicé en el tema durante bastante tiempo. Al final, me mantuve en la decisión de no adscribirme al psicoanálisis, pero mi postura esta vez tenía otras connotaciones: estaba más fundamentada y había sido producto de una deliberación seria y racional. No sólo había respetado al psicoanálisis, sino a mí mismo. 

¿Qué se opone a la autoindulgencia de un yo que es incapaz de revisarse a sí mismo? La autocrítica: autobservación y autoevaluación. Una mente asustadiza nunca se pone a prueba, aunque el precio sea el error o la ignorancia. Se trata de pensar sobre lo que pensamos, analizar lo que analizamos, examinar lo que examinamos, ver nuestra mente en acción de manera completa y sin tanta benevolencia cómplice. ¿Qué se opone a la complacencia del dogmatismo consigo mismo? La duda, el sano escepticismo. Ésa es la vacuna o el antídoto para las falsas certezas. No puede haber pensamiento flexible sin autocrítica. 

***

40. Sexto Empírico (1993). Esbozos Pirrónicos. Madrid: Gredos.

 41. Schleichert, H. (2004). Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón. Madrid: Siglo Veintiuno.


Extracto del libro:
El arte de ser flexible
Walter Riso

UN BUEN JEFE