Interesante vídeo....lo mismo hacemos con los cerdos, gallinas y otros animales que consumimos...
jueves, 20 de noviembre de 2014
SEXO Y REPRESIÓN
Culturalmente nos enseñan que tener sexo es hacer el amor. Sobre todo a las mujeres. Durante muchísimos años, y todavía hoy, aunque parezca mentira, a las mujeres, pero solo a ellas, se les enseñó que el único sexo permitido era el que estaba ligado al amor.
Se les enseñó que tener sexo sin amor era impertinente, sucio, feo, malo, dañino, perverso o, por lo menos, no era de chicas bien. Así, antes de casarse podían amar a cualquiera, pero coger... con nadie.
Con todo derecho, habrá quienes piensen que los tiempos han cambiado, que la cosa no es tan así, que la educación de las mujeres hoy en día es otra, que han ido evolucionando y liberándose de muchas cosas que sus madres y sus abuelas les enseñaban.
Y es verdad.
Sin embargo, hay manifestaciones de esta diferenciación injusta y discriminadora respecto de lo sexual que siguen sin cambiar.
Mal que nos pese, en esta cultura y en nuestros países seguimos educando sexualmente de manera diferente a varones y mujeres.
Pero sobre todo, mas allá de la voluntad de educar con igualdad, los viejos condicionamientos se siguen filtrando.
En ¿Para que sirve un marido?. Mercedes Medrano dice algo mas o menos así:
“Yo soy una mujer soltera, tengo 40 años, soy periodista, vivo sola, no dependo de nadie, no tengo pareja, tengo una casa, me pago los gastos y hago lo que quiero con mi vida. Y entonces, cada vez que yo quiero ligar con alguien (ligar en España es el equivalente de fifar) yo digo que éste es mi derecho y que yo puedo acostarme con quien quiera porque mi cuerpo es mío y después de todo, me digo, el placer sexual y el orgasmo me pertenecen a mi, no tengo que rendirle cuentas ni darle explicaciones a nadie, así que tengo por que establecer compromisos posteriores con alguien con quien yo me vaya a la cama porque tengo la misma libertad que los hombres de hacerlo. Así que elijo al tío que me gusta y lo invito a mi departamento y me acuesto con el y tengo sexo sólo porque así lo decido y sólo porque mi cuerpo es mío y me pertenece. Y me acuesto diciéndome todo esto. Y cuando me levanto, irremediablemente... estoy enamorada”.
Ella cuenta esto para dar a entender que si bien en teoría todo queda muy claro, la educación sexual que ella y su madre y su abuela han recibido sigue condicionando su conducta. El aprendizaje es que si hubo sexo, después tiene que haber amor, porque si no el producto queda como bastardeado.
Yo no tengo nada en contra de que el amor venga incluido. Lo que detesto es la idea de que sea imprescindible. Pero, sobre todo, detesto la idea discriminadora de creer que hay una diferencia entre la sexualidad de los hombres y la sexualidad de la mujer.
Por supuesto, hay una diferencia en lo anatómico, hay una diferencia en la función o en la forma, pero así como creo que los hombres y las mujeres tienen la misma disposición y la misma posibilidad de crecer, de evolucionar, de decir y de pensar, creo que tienen la misma capacidad y las mismas limitaciones en la sexualidad.
Excepto en aquellos aspectos pautados socialmente.
Excepto en la conducta derivada de las creencias que algunos han sembrado en nosotros y que nosotros seguimos sosteniendo .
Hay que deshacerse de esas creencias discriminadoras. Creo que de algunas ya nos hemos deshecho, pero todavía quedan rastros.
Si le preguntamos a un grupo de 100 mujeres y hombres en la Argentina si están dispuestos a admitir que su pareja alguna vez ha tenido un desliz sin importancia, mas del 75% de las mujeres lo admitirán en privado y menos del 10% de los hombres, aceptarán la remota posibilidad.
No hay correspondencia entre lo que creen los hombres y lo que creen las mujeres.
Las estadísticas indican que parece mas lícito para una mujer que para un hombre pensar que quizá su pareja haya tenido un desliz.
La pregunta es: ¿por qué?
Por que es mas lícito para un hombre tener aventuras.
¿Por qué pensar que un hombre podría y una mujer no?.
Entonces... me acuerdo de cuando éramos chicos. A los varones nos decían:
“Cogete a todas, menos a tu novia”.
Extracto del libro:
El Camino del Encuentro
tomada de internet
Jorge Bucay
Fotografía
miércoles, 19 de noviembre de 2014
SIMPLEMENTE CRUDO (REVIRTIENDO LA DIABETES EN 30 DÍAS)/SIMPLY RAW (REVERSING DIABETES IN 30 DAYS)
Terminamos de ver otro vídeo sobre los procesos alimenticios de nuestros tiempos. ¿Es posible revertir la diabetes? El documental habla sobre la alimentación básica del hombre y cómo esta puede revertir la diabetes de forma natural, sin medicación.
Te dejamos el documental completo en el siguiente link.
EL DICHOSO NIÑO
El que está en el Reino de Dios es el que se ha convertido en un niño, pero bien despierto, sin que lo puedan ahora manipular.
Cada niño lleva a Dios dentro al nacer, pero nuestros esfuerzos por moldearlo hacen que convirtamos a Dios en un demonio. Si ves a un niño verás el egoísmo en forma pura. Sólo es capaz de pensar en sí mismo, pero es natural que sea así. El egoísmo del niño es cosa divina, pues necesita toda su energía concentrada dentro de él. Nosotros intentamos cambiarlo y estropeamos los planes de Dios en él. Estropeamos su espontaneidad introduciendo en él los miedos. El miedo hace al niño mentir y amoldarse por no perder la aprobación de los padres.
Deja al niño ser todo lo egoísta que quiera. El niño sólo piensa en darse placer a sí mismo y, poco a poco, va descubriendo el exterior y, con él, el placer refinado de extender su placer a los otros. Su creatividad se muestra destrozando todo por curiosidad. Les gusta el movimiento y el ruido. El conflicto entra porque no coincide lo que le gusta al niño con lo que les gusta a los padres.
El niño tiene que crecer, poco a poco, descubriendo las cosas por sí mismo y a su tiempo. El niño ha de hartarse primero de chocolate antes que ofrecerlo. Si tú te empeñas en que lo comparta con su hermanito, odiará al hermanito. En realidad, a todos los niveles, lo que llamamos caridad y altruismo no es más que un egoísmo refinado.
Nos damos gusto dando gusto a los demás, porque cada uno se busca a sí mismo. Así somos todos. Les ponemos nombres muy liberales a cosas que no lo son, aunque tengan su explicación y su razón. Tendremos que aprender a llamar a las cosas por su nombre para no engañarnos. Cada uno va buscándose a si mismo, porque si no nos encontramos a nosotros mismos, no podremos salir a los demás.
Extracto del libro:
La Iluminación es la Espiritualidad
Anthony de Mello
Fotografía de internet
martes, 18 de noviembre de 2014
TU ALEGRÍA ME DUELE Y TU DOLOR ME ALEGRA
Lo perverso: «Tu alegría me duele y tu dolor me alegra»
Amor de verdugo, altamente patológico. La inseguridad y el miedo a perder la pareja a veces toma un extraño giro que raya en lo perverso: «Cuando estás mal, siento que me necesitas, pero si estás feliz, pienso que podrías prescindir de mí porque no te hago falta; por lo tanto, hago todo lo posible para que te sientas mal». La suma de un esquema de inseguridad personal y una manera distorsionada de procesar la información puede producir un esperpento amoroso, del cual no siempre se es consciente.
El que piensa así terminará saboteando cualquier actitud positiva del otro y reforzando lo negativo. Otra forma de manifestar el cortocircuito: «Me siento más tranquilo o tranquila cuando estás mal, porque sé que buscarás apoyo en mí. Tu alegría o tu felicidad me indican que no me necesitas tanto e incluso que podrías prescindir de mí». Conclusión: odio tu alegría y me alegra tu desgracia. Es la triste manifestación de una debilidad que se fortalece en el padecimiento ajeno.
Extracto del libro:
Manual Para No Morir de Amor
Walter Riso
Fotografía de internet
lunes, 17 de noviembre de 2014
RELACIONES SEXUALES
En lo cotidiano, uno no usa la expresión “relaciones sexuales”. Hay otras palabras que tampoco usamos y que suenan peores todavía, por ejemplo, “coito”, que suena a prequirúrjico, a barbijo, a sin tocarse, o “cópula”, que pude hacernos pensar en un perro en una sala de experimentos, o “pinchar” que suena demasiado guarango e incluso antiguo. La dificultad de “encamarse” es que no termina de definir, es como mas geográfico, y respecto de “fornicar” mi tío Fernando sigue creyendo que es una tarjeta de crédito.
Para mi hay tres maneras de referirse a la relación sexual, que son las tres palabras que mas usamos en la Argentina.
Entonces, me gusta decir que vale la pena, para saber de que hablamos, diferenciar entre “fifar”, “coger”, y “hacer el amor.
FIFAR
Fifar, en nuestro slang de Buenos Aires, es un sinónimo vulgar y simpático de tener un encuentro sexual intrascendente. Es por definición incidental, descomprometido y de alguna forma deportivo. Es el hecho, puro concreto y mecánico de uno que vio pasar a otro y por alguna razón terminó en una cama.
El diálogo posible después de fifar sería:
Ella: I love you darling.
El: ¿Lo que?.
Y nunca entendieron nada de lo que el otro esta diciendo. Se encontraron pero no establecieron ningún vínculo, ningún diálogo verdadero. Puede ser placentero o displacentero, pero nada mas.
Fifar es acostarse con un culo, con un auto, con una cara atractiva, con mi propia calentura del día. El toro es sólo un accidente, un partenaire, alguien que cumple una función para que podamos tener un intercambio de fluidos.
COGER
En cambio, coger, que usamos coloquialmente en la Argentina, define un algo mas. Coger es una palabra que a mi me parece injustamente maltratada, porque se le ve como una “mala palabra” y, sin embargo es el término que usamos cotidianamente para hablar de sexo, lo cual no es casual.
En casi todos los idiomas del mundo, la palabra mas popular para definir el acto sexual, la que se usa en la calle, siempre tiene un sonido /k/, /j/ o /f/, dos o todos ellos, porque estos tres fonemas le dan a la palabra la fuerza que tiene que tener para significar lo que representa (“cushé”, en francés, “fuck”, en inglés, “follar” en España, “litfok”, en hebreo).
El intercambio sexual tiene mucha historia como para dejarlo en una palabra tibia.
Fonéticamente, “coger”, tiene esta fuerza.
Por otro lado, etimológicamente, “coger” viene de “coligere”, que quiere decir ligar o relacionar algo entre dos, y por lo tanto también deriva de “ligere”, que quiere decir elegir, seleccionar. Del mismo modo que “coger” en español puro es tomar, agarrar algo, “coger” es establecer un vínculo con aquello que yo tomo o elijo, con aquello que he seleccionado por alguna razón.
“Coger” denota un modelo de vínculo donde no solamente se fifa por deporte, hay mas, hay un vínculo entre las personas, algo les pasa.
Este algo puede ser muchas cosas: afecto, simpatía, atracción, trascendente, atracción fugaz, experiencia compartida, etc. pero hay necesariamente un vínculo establecido.
Se puede fifar con cualquera, pero no se puede coger con cualquiera.
Para coger, hace falta involucrarse, tener un vínculo.
HACER EL AMOR
Hacer el amor es coger cuando el vínculo que hay entre nosotros es el amor.
Si yo no amo, no puedo hacer el amor. Lo puedo llamar como quiera, pero no es un acto amoroso, y como no es un acto amoroso no es hacer el amor.
No tiene nada de malo coger sin hacer el amor.
No es mejor hacer el amor que coger.
No es mejor coger que fifar.
Son tres cosas diferentes y ninguna es mejor o peor que la otra.
En todo caso, sería bueno saber que estamos haciendo en cada momento, para esclarecer lo que nos pasa.
Y no creer que necesariamente para tener una actividad sexual hace falta hacer el amor. A fin de cuentas, es una decisión personal.
Por ejemplo, yo puedo decidir que fifar, a mi, Jorge Bucay, no me interesa mas, que no me parece divertido, que no me alcanza. Podría decidir que el hecho de coger no me interesa mas y que me interesa solamente hacer el amor. Y podría centrarme en esta elección. De hecho, para mi es mucho mejor coger que fifar y es mucho mas placentero hacer el amor que coger. Pero no por esto voy a hacer creer a los demás que lo único que sirve, que lo único bueno, valedero y sano es el sexo que se tiene haciendo el amor. Esto es así con mi equipaje y en mi etapa del viaje.
Decirlo de otra manera sería no sólo una exageración sino, además, una gran mentira.
Que yo agregue cosas al hacer el amor para hacer la relación mas completa, mas trascendente, mas intensa o mas energéticamente movilizadora para mi, no quiere decir que coger no sea sexo ni que fifar no sirva.
Ninguna de las tres formas excluye a la posibilidad de disfrutar.
Uno puede comer un helado de crema.
Uno puede comer un helado de crema bañado en chocolate.
Uno puede comer un helado de crema bañado en chocolate y ponerle una frutilla arriba.
Suponiendo que a mi me gustan estas tres cosas, cada vez, el helado resultante será mas rico.
Pero esto no quiere decir que el helado de crema solo no sea un helado, que el helado sin frutilla no sea rico, etc.
A medida que pasa el tiempo, uno se va poniendo mas exigente con su sexualidad. Como si con el correr de los años conformara menos el mero placer y se buscara mas comprometidamente aquellos encuentros que realmente satisfacen.
Hacer el amor implica una conexión con el amor que no se da todo el tiempo, ni siquiera entre dos personas que se aman.
Esto permite, por suerte, que las relaciones sexuales con una pareja estable no sean siempre iguales permite vaivenes, encuentros y desencuentros, distancias y aproximaciones, toda una serie de situaciones que no tienen por que pensarse como problema.
Por supuesto, si alguien ha llegado a conquistar la idea de hacer el amor, el día que se encuentra con que hace tiempo solo puedo coger con su pareja, siente que algo está faltando, entonces tendrá que plantarse dónde ha quedado aquello que conquistaron juntos.
Extracto del libro:
El Camino del Encuentro
Jorge Bucay
Fotografía
domingo, 16 de noviembre de 2014
REFLEXIONES PAR ENFRENTAR LA MANÍA DE QUERER TENER TODO BAJO CONTROL
¿Eres de las personas que constantemente busca tener todo bajo control?
Existe un beneficio que ganas por este comportamiento, pero también existe un alto precio que estás pagando por esta “manía”.
- ¿Te observas siendo muy detallista?
- ¿Te consideras una persona demasiado perfeccionista?
- ¿Te gusta tomar siempre las decisiones?
- ¿Te cuesta escuchar?
- ¿Te enojas con facilidad?
- ¿Te incordia escuchar ideas de otros que no se condicen con las tuyas?
- ¿Te observas criticando a otras personas o entidades externas?
- ¿Te “gusta” tener el control de todo?
La costumbre de “tener todo bajo control” puede que te brinde un beneficio aparente, que es el pensar que al tener todo bajo control, estas controlando no cometer errores, que todo esté en “su sitio”. Te afectaría sobremanera la posibilidad de equivocarte y/o de que los resultados no salgan como tú esperas, con todas las consecuencias que ello implica. Podemos decir que uno de los lados ocultos de esta conducta de tener todo bajo control es la inseguridad.
Planificar, prepararse, estar “en tema”, encargarse con responsabilidad de los asuntos, ser precavidos; resultan acciones positivas si se traducen en una conducta que apoya el logro de tus propósitos y tu diario vivir. Pero cuando el querer tener todo bajo control se convierte en una “manía”, pagas un alto precio…
- ser intolerante a las fallas y errores que pudieran surgir,
- vives pensando en el resultado y no disfrutas del proceso,
- no te dejas llevar por el fluir natural de la vida,
- puedes llegar a distanciarte de amistades y seres queridos por tu exigencia y demanda desmedida,
- te sientes frustrado,
- vives en la preocupación,
- te sientes tenso, contracturado,
- te sientes ansioso,
- sientes resentimiento por si algo ocurre que no se encontraba en tus planes o por si alguien expresa o hace “cosas” que no se encontraban en tu visión de cómo las cosas “tendrían” que ser o hacerse, te enfermas, etc.
Aquí 10 reflexiones para enfrentar la manía de querer tener todo bajo control.
– No malgastes tu energía queriendo controlar decisiones y acciones de otros o algo externo que tú no puedes cambiar.
Siempre existirán variables externas sobre las que tú no tendrás control. Identifica cuáles son esas variables o factores sobre los que tú no tendrás control y acéptalos como facticidad de la vida. Esto hará que la paz vuelva a ti, porque no estarás luchando contra lo que no puedes cambiar.
– En cada situación que vivas, enfócate en lo que tú sí puedes tener control.
Reconoce hasta dónde puedes llegar tú, haz tu parte lo mejor posible. Tú sólo puedes ocuparte de lo que sí tienes control, no de todo ni de todos.
- Identifica y reconoce tus miedos y enfréntalos.
Trabájalos comprendiendo cuáles son los mensajes ocultos que traen a tu vida. Traspasando tus miedos encontrarás nuevas posibilidades de vivir en armonía y en consonancia con tus propósitos más importantes.
- Cambia tu conversación interna; deja de pensar en que quieres hacer todo perfecto.No te concentres en lo que falta, en el error, en lo que está mal; sino pon tu atención en hacerlo perfectible de mejorar: haz lo mejor que puedes con lo que tienes (a esto es lo que llamamos, excelencia).
– Déjate llevar, fluye con los acontecimientos.
Déjate sorprender por el Universo. Haz que las cosas pasen, pero acepta que hay una fuerza universal que acomoda todo armoniosamente a pesar de que tú quieras forzar que algo ocurra de determinada manera. La inteligencia divina tiene su propósito y con el tiempo podrás darte cuenta que todos los puntos del pasado con el futuro conectan entre sí por una válida razón.
– Permítete equivocarte.
Los errores que pudieras cometer, o los resultados que no quieres que así ocurran, no son malos. En lugar de llamarlos errores, llámalos espacios para aprender. Observa tus errores y resultados no esperados como lo que son: maestros que te ayudan en el camino de tu evolución como ser humano y te brindan una excelente retroalimentación para afinar tu puntería y dar en el blanco las próximas veces.
– Relájate, respira cuando lo necesites, vuelve a tu centro.
Si te mantienes en la conducta de querer tener todo bajo control, estarás contracturado, preocupado, nervioso y todo eso repercutirá tarde o temprano, en menor o mayor grado, en tu cuerpo físico con la aparición de enfermedades. ¡Cuida tu mente! Cuidando tus pensamientos, cuidarás tus emociones y por ende, tu cuerpo se verá beneficiado y continuará transportándote a donde quieras.
-Ten confianza en que las personas no te desaprobarán si sueltas el control y permites que la vida fluya.
Dales a ellos la oportunidad también de que se ocupen de los espacios y asuntos que le son propios. Ayúdales a crecer creciendo tú. Permíteles ser responsables de su propia vida. Y si sientes que alguien desaprueba tu cambio, pues es un problema de esa persona. Si te quiere bien te comprenderá, si no, que siga su rumbo aunque duela. Tú te mereces lo mejor.
– Reconócete, valórate, acéptate con tus “bichos” y tus “mieles”.
Cuanto más trabajes en la aceptación y reconocimiento de quien eres, lograrás mayor seguridad en tí mismo y aceptarás a los demás con sus defectos y virtudes, además de aceptar cualquier cosa que detectes que no puedes cambiar para concentrarte en lo que sí puedes, reemplazando el resentimiento por las ganas y entusiasmo. Si te aceptas a ti mismo como eres, ensalzando y potenciando tus fortalezas, comprenderás que nadie ni nada es perfecto y te sentirás más liviano para vivir y crear lo que deseas en tu vida.
- Manténte al “acecho” de ti mismo.
Cuando te observes queriendo tener todo bajo control, para tu marcha un momento; reflexiona y piensa que el único autocontrol que necesitas es el de tus pensamientos. Allí es donde tienes que influir para dirigir tus emociones y acciones hacia los resultados que tú desees, haciendo uso de lo mejor que puedes de ti mismo y de lo externo en pos de tus propósitos.
Y aquí están mi amado lector, 10 reflexiones que te ayudarán a enfrentar la costumbre de tener todo bajo control.
Las siguientes preguntas pueden ayudarte a entender un poco más este proceso:
¿Haces importante cómo te sientes en lugar de lo que está pasando?
¿Haces importante tu equilibrio en lugar de dejarte llevar por la situación?
¿Haces importante la relación en lugar de buscar tener razón y respuestas para todo?
¿Haces importante tus objetivos y sueños en lugar de enfocarte en las circunstancias que no son como a ti te gustarían que fueran?
Fuente: www.anaceciliavera.com.ar
Tomado de la pagina:
La Vída Lúcida
http://www.lavidalucida.com/2012/12/10-reflexiones-para-enfrentar-la-mania.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







