jueves, 18 de febrero de 2016

LUNÁTICO


Todo el mundo es un lunático. En cuanto comprendes que eres lunático, la cordura se ha iniciado; y ha emprendido el vuelo.

En cuanto lo entiendes, estas yendo más allá; entonces se ha dado el primer paso hacia la cordura. La gente jamás comprende que está loca, y por ello permanece en ese estado. No solo no lo comprende, sino que si se lo dices, se defenderá. Discutirá e intentará decirte que eres tú el loco. Todo el mundo es un lunático. En cuanto comprendes que eres lunático, la cordura se ha iniciado; y ha emprendido el vuelo. En la misma comprensión de que estas loco, te has desprendido de ese estado.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 327
Fotografía tomada de internet

miércoles, 17 de febrero de 2016

TIEMPO DE SEMBRAR


Tomado del libro:
El Librito Que Fortalece
Proverbios reconfortantesy máximas motivadora
Lucia Canovi

LAS PESCADORAS


Se trataba de un grupo de pescadoras. Después de concluida la faena, se pusieron en marcha hacia sus respectivas casas. El trayecto era largo y, cuando la noche comenzaba a caer, se desencadenó una violenta tormenta.

Llovía tan torrencialmente que era necesario guarecerse. Divisaron a lo lejos una casa y comenzaron a correr hacia ella. Llamaron a la puerta y les abrió una hospitalaria mujer que era la dueña de la casa y se dedicaba al cultivo y venta de flores. Al ver totalmente empapadas a las pescadoras, les ofreció una habitación para que tranquilamente pasaran allí la noche.

Era una amplia estancia donde había una gran cantidad de cestas con hermosas y muy variadas flores, dispuestas para ser vendidas al siguiente día.

Las pescadoras estaban agotadas y se pusieron a dormir. Sin embargo, no lograban conciliar el sueño y empezaron a quejarse del aroma de las flores: “!Qué peste! No hay quien soporte este olor. Así no hay quien pueda dormir”. Entonces una de ellas tuvo una idea y se la sugirió a sus compañeras:

--No hay quien aguante esta peste, amigas, y, si no ponemos remedio, no vamos a poder pegar un ojo. Coged las canastas de pescado y utilizadlas como almohada y así conseguiremos evitar este desagradable olor.

Las mujeres siguieron la sugerencia de su compañera. Cogieron las cestas malolientes de pescado y apoyaron las cabezas sobre ellas. Apenas había pasado un minuto y ya todas ellas dormían profundamente.

*El Maestro dice: Por ignorancia y ausencia de entendimiento correcto, el ser humano se pierde en las apariencias y no percibe lo Real.

Tomado del libro:
101 Cuentos clásicps de la India
LA TRADICIÓN DE UN LEGADO ESPIRITUAL
Recopilación de Ramiro Calle
Fotográfía de Internet

DAVID Y ANGELINA: LA ENERGÍA HABITUAL DE LA IRA


Había un joven llamado David que era muy atractivo e inteligente. Había nacido en el seno de una familia acaudalada y tenía todo lo que necesitaba para triunfar, pero no disfrutaba de la vida, no era capaz de ser feliz. Tenía muchos problemas con sus padres, hermanos y hermanas, al no saber comunicarse con ellos. Como era muy egoísta, siempre culpaba a su padre y su madre, así como a su hermana y hermanos de su infelicidad. Sufría mucho, pero no era desdichado porque todo el mundo le odiara o quisiera castigarlo, sino porque no era capaz de amar ni de comprender a los demás. Los amigos sólo le duraban unos pocos días, ya que no tardaban en abandonarle al ser una persona tan difícil de tratar. Era muy arrogante, egocéntrico y carecía de comprensión y compasión.

Un día fue a un templo budista de la ciudad, no para escuchar enseñanzas sobre el Dharma, ya que no le interesaban, sino con la esperanza de hacer una nueva amistad porque necesitaba desesperadamente un amigo. Hasta entonces no había podido conservar ninguna amistad. Era rico y atractivo, y mucha gente estaba interesada en conocerle, pero todas las nuevas amistades que hacía le abandonaban al cabo de poco tiempo.

Aquella mañana se dirigió al templo porque vivir sin ningún amigo se había convertido para él en un infierno. Estaba ansioso por tener un amigo o un compañero, aunque no fuera capaz de conservarlo. Y cuando llegó al templo se cruzó con un grupo de gente que salía de él, y en el que se encontraba una joven muy hermosa. La imagen de esta joven le conmovió tanto que le dejó sin habla y se enamoró de ella. Perdió el interés por entrar en el templo y se dio la vuelta para seguir a aquel grupo. Pero, por desgracia, otro grupo de gente se interpuso y la multitud le cerró el paso. Cuando David consiguió salir del templo, el grupo y la bella joven habían desaparecido.

Durante una hora la buscó por todos lados, pero, al no conseguir encontrarla, se fue de vuelta a casa llevando aquella bella imagen en su corazón. No logró dormir en toda la noche ni tampoco a la siguiente. Pero a la tercera noche soñó con un anciano de bello aspecto y barba blanca que le dijo: «Si quieres encontrarla, ve hoy al mercado del este». Aunque aún no había salido el sol, no logró volver a conciliar el sueño. Se levantó y esperó hasta el mediodía para empezar a buscar a la joven.

Cuando llegó al mercado del Este no había demasiada gente. Como aún era temprano, entró en una librería para echar un vistazo. De pronto, levantó la vista y descubrió colgado en la pared un cuadro de una joven muy bella. Era la misma muchacha que había visto tres días atrás en el templo. Tenía los mismos ojos, la misma nariz y la misma boca. En el sueño, aquel anciano le había dicho que encontraría a la joven en el mercado, pero quizá se refería a que todo cuanto podía obtener era el retrato de la muchacha. «Quizá sólo me merezco una imagen», pensó. «No soy digno de la realidad». De modo que en lugar de comprar libros, se gastó el dinero comprando aquel cuadro. Se lo llevó a casa y lo colgó en la pared de su dormitorio.

David era una persona solitaria, no tenía amigos ni frecuentaba la cafetería del campus. En vez de ello se quedaba en su habitación y se preparaba un sobre de fideos instantáneos. Quizá hayas ya adivinado que David es asiático. Aquel día preparó dos boles de fideos instantáneos y dos pares de palillos. El segundo bol era para la joven del cuadro. Disfrutaba con los fideos y de vez en cuando levantaba la mirada e invitaba a la joven del cuadro a comer con él.

Sabemos que hay personas que no pueden comunicarse con los seres humanos y viven con un gato o un perro para que les hagan compañía, para darles todo su amor y atención. Compran la comida más cara para su mascota. Para muchas personas es mucho más fácil querer a un gato o a un perro, porque estos nunca discutirán contigo. Cuando les dices algo desagradable, no reaccionan. A David le ocurría exactamente esto. Podía vivir en paz con la joven del cuadro, pero si ella hubiera estado allí de verdad, puede que no hubiera sido capaz de vivir con ella más de veinticuatro horas.

Un día no pudo acabarse su bol de fideos, le parecía que la vida no tenía sabor, estaba harto de ella, y en aquel momento miró el cuadro. Cuando estaba a punto de preguntarle: «¿De qué sirve vivir?», vio que la joven le guiñaba un ojo y le sonreía. Se quedó tan sorprendido que pensó estar soñando. Se frotó los ojos, volvió a mirar y allí estaba ella, perfectamente quieta. Unos días más tarde vio que la joven volvía a guiñarle un ojo y a sonreírle. Su sorpresa fue mayúscula. Siguió mirándola y de repente ella se convirtió en una persona real y salió del cuadro. Se llamaba Angelina porque venía del cielo. No puedes imaginarte lo feliz que aquel joven se sintió. Se encontraba en el paraíso. ¿Acaso podía haber algo más bello que tener a esa hermosa joven como amiga?

Pero quizá ya hayas adivinado el resto de la historia. No fue capaz de ser feliz ni siquiera con alguien tan fresco y bueno como Angelina. Y tres o cuatro meses más tarde, ella le dejó, porque era imposible vivir con alguien como David. Una mañana se despertó y encontró una nota sobre su escritorio. La joven se había ido y le había escrito: «David, es imposible vivir contigo. Eres demasiado egocéntrico, no tienes capacidad para escuchar a nadie. Eres inteligente, atractivo y rico, pero no sabes mantener una relación con otro ser humano». Aquella mañana David quiso suicidarse. Pensó que si no podía ni siquiera vivir con una muchacha tan dulce y bella como Angelina, no debía valer nada. Y buscó un trozo de cuerda para colgarse.

En Francia cada año se suicidan doce mil personas, o sea unas treinta y tres cada día, una cantidad excesiva. Y David era una de ellas, una de esas personas que desean que tú las rescates. En los Estados Unidos y en toda Europa el índice de suicidios es similar, porque la gente está llena de desesperanza. Para muchos de nosotros la comunicación se ha vuelto imposible y la vida carece de significado.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

martes, 16 de febrero de 2016

LAS PALABRAS NÁUFRAGAS


Por las noches, Avel de Alencar cumplía su misión prohibida. Escondido en una oficina de Brasilia, él fotocopiaba, noche tras noche, los papeles secretos de los servicios militares de seguridad: informes, fichas y expedientes que llamaban interrogatorios a las torturas y enfrentamientos a los asesinatos. En tres años de trabajo clandestino, Avel fotocopió un millón de páginas. Esos documentos eran el confesionario completo de la dictadura militar, que estaba viviendo sus últimos tiempos de poder absoluto sobre las vidas y los milagros de todo Brasil.

Una noche, entre las páginas arrancadas a los archivos militares, Avel descubrió una carta perfumada. La carta había sido escrita diez años antes, pero el perfume del papel no se había desvanecido del todo y el beso que la firmaba estaba intacto. La huella de la boca entreabierta parecía fresca al pie de las palabras.

A partir de entonces, cada vez que encontraba alguna carta, Avel detenía sus trajines ante la máquina fotocopiadora. Descubrió muchas cartas. Junto a las cartas, estaban los sobres interceptados por los funcionarios militares.

El no sabía qué hacer. Mucho tiempo había pasado. Ya nadie esperaba aquellas cartas. Habían sido escritas por personas, habían sido dirigidas a personas, pero ahora eran mensajes de fantasmas a fantasmas. Y sin embargo, Avel no podía leerlas sin sentir que estaba cometiendo una violación. ¿No estaban vivas esas palabras, aunque vinieran desde los muertos y desde los olvidados hacia lugares que ya no eran y personas que ya no estaban? Avel no podía devolverlas a los archivos militares. Era como devolverlas a la cárcel. Intentó romperlas, y se sintió un criminal.

Al fin de cada noche, Avel metía en sus sobres las cartas que había encontrado, les pegaba sellos nuevos y las echaba al buzón del correo.

Tomado de:
Cuentos de Galeano en la Jornada
Eduardo Galeano
Fotografía de internet

DISOLUCIÓN DE LA INCONSCIENCIA ORDINARIA


Entonces ¿cómo podemos liberarnos de esta aflicción?

Hágala consciente. Observe las muchas formas en que el desasosiego, el descontento y la tensión surgen dentro de usted a causa del juicio innecesario, de la resistencia a lo que es y de la negación del Ahora. Todo lo inconsciente se disuelve cuando usted hace brillar la luz de la conciencia sobre ello. Una vez que sepa cómo disolver la inconsciencia ordinaria, la luz de su presencia brillará fuertemente y será mucho más fácil lidiar con la inconsciencia profunda cuando sienta su fuerza gravitacional. Sin embargo, la inconsciencia ordinaria puede no ser fácil de detectar inicialmente porque es tan normal. 

Convierta en un hábito monitorear su estado mental­-emocional por medio de la observación de sí mismo. 

"¿Estoy tranquilo en este momento?" es, una buena pregunta para que se la haga frecuentemente. O puede preguntar: "¿Qué está ocurriendo en mí en este momento?" Esté al menos tan interesado en lo que pasa en su interior como en lo que ocurre fuera. Si su interior está bien, lo exterior estará en orden. La realidad primaria está dentro, la secundaria fuera. Pero no conteste estas preguntas inmediatamente. Dirija su atención hacia adentro. Eche una mirada a su interior. ¿Qué clase de pensamientos está produciendo su mente?

¿Qué siente? Dirija su atención hacia el cuerpo. ¿Hay alguna tensión? En cuanto detecte que hay un poco de desasosiego, una estática de fondo, observe en qué forma está evitando, resistiéndose o negando la vida, al negar el Ahora. Hay muchas formas en las que las personas se resisten inconscientemente al momento presente. Le daré algunos ejemplos. Con práctica, su poder de observación de sí mismo, de monitorear su estado interior, se agudizará.

Del libro:
El Poder del Ahora
Eckhart Tolle

lunes, 15 de febrero de 2016


El no es como una roca en la fuente... el manantial está siendo aplastado por él, y ese manantial eres tú. Con el no te quedas lisiado, paralizado.

Continua martilleando la roca del no, y algún día cederá, y cuando lo haga, entonces surgirá el sí, el sí auténtico y real. No te digo que finjas el sí, ni que digas sí cuando no te surge. Si no aparece, no tienes que preocuparte. Sigue martilleando la roca.

No aceptes el no, porque no se puede vivir en un no. No puedes ingerir comida con un no, no puedes beber agua con un no. Nadie puede vivir en el no... solo puedes sufrir y crear más y más desdichas. El no es el infierno. Solo el sí acerca el cielo... y cuando surge un sí verdadero de tu ser total, no queda nada detrás. ¡En ese sí te conviertes en uno y toda tu energía asciende y dice sí, sí, sí!

Ese es el sentido de la palabra amén. Cada oración ha de cerrarse con un «amén»... significa sí, sí, sí. Pero debería salir de las mismas entrañas. No debería ser algo mental, no debería estar solo en los pensamientos. De modo que no te pido que lo digas; digo que le hagas sitio para que aparezca.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 326
Fotografía tomada de internet

EL BARQUERO INCULTO


Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:

--Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?
--No, señor -repuso el barquero.
--Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.

Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:

--Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?
--No, señor, no sé nada de plantas.
--Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.

El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:

--Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas.
¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?

--No, señor, nada sé al respecto.

No sé nada de estas aguas ni de otras.

--¡Oh, amigo! -exclamó el joven-.

De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:

--Señor, ¿sabes nadar?
--No -repuso el joven.
--Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.

*El Maestro dice: No es a través del intelecto como se alcanza el Ser: el pensamiento no puede comprender al pensador y el conocimiento erudito no tiene nada que ver con la Sabiduría*.

Tomado del libro:
101 Cuentos clásicps de la India
LA TRADICIÓN DE UN LEGADO ESPIRITUAL
Recopilación de Ramiro Calle
Fotográfía de Internet

domingo, 14 de febrero de 2016

QUITANDO TELAS DE ARAÑA


Extracto del libro:
No Ajahn Chah
Reflexiones (Compilado y Editado por 
 Dhamma Garde)
Fotografía de Internet

SAMMASATI, DESCUBRIR AL BUDA.


Sutra 53: Sammasati, descubrir al Buda

Todo lo significativo está contenido en una sola palabra: Sammasati.
(Budha).

Buda no es un Dios, ni pretende ser su hijo. Es sólo un hombre que anduvo un camino y nos legó el plano para que lo recorramos nosotros. No ha habido un solo Buda, han habido miles, muchos de ellos desconocidos para el mundo. Cualquiera que haya despertado merece ser llamado Buda. Cualquiera que haya descubierto su propia vida y la haya seguido, que haya renunciado a ser un obediente, que haya anulado a su Ego, en un elegido a ser un Buda. Pero nadie lo eligió: él se eligió a si mismo. Eso es Sammasati, es elegir, caminar, y llegar.

Extracto del libro:
Recopilaciones "Cuentos y Fábulas del Buda" 
Sri Deva Fénix
Fotografía de internet