miércoles, 27 de enero de 2016

EL SISTEMA


El sistema que programa la computadora que alarma al banquero que alerta al embajador que cena con el general que inquieta al presidente que intimida al ministro que amenaza al director general que humilla al gerente que grita al jefe que putea al empleado que desprecia al obrero que maltrata a la mujer que golpea al hijo que patea al perro.


Tomado de:
Cuentos de Galeano en la Jornada
Eduardo Galeano
Fotografía de internet

INCONSCIENCIA ORDINARIA E INCONSCIENCIA PROFUNDA


¿Qué quiere decir con distintos niveles de inconsciencia? 

Como probablemente sabe, mientras duerme usted se mueve constantemente entre las fases del dormir sin sueños y el estado de soñar. De forma similar, en el estado de vigilia la mayoría de las personas sólo cambia entre inconsciencia ordinaria e inconsciencia profunda. Lo que yo llamo inconsciencia ordinaria significa estar identificado con sus procesos de pensamiento y con sus emociones, sus reacciones, deseos y aversiones. Es el estado normal de la mayoría de las personas. En ese estado usted está gobernado por la mente egotista, y es inconsciente del Ser. Es un estado no de dolor o infelicidad agudos, sino de un nivel bajo de incomodidad, descontento, aburrimiento o nerviosismo casi continuos, una especie de estática de fondo. Puede ser que usted no se dé cuenta de esto porque es parte frecuente de la vida "normal", del mismo modo que no se hace consciente de un ruido continuo de fondo bajo, como el zumbido de un aire acondicionado, hasta que se detiene. Cuando se detiene de repente, hay una sensación de alivio. Muchas personas usan el alcohol, las drogas, el sexo, la comida, el trabajo, la televisión o incluso el ir de compras como anestésicos, en un intento inconsciente por suprimir la incomodidad básica. Cuando esto ocurre, una actividad que podría ser muy agradable, si se usa con moderación, se convierte en una actividad compulsiva o adictiva, y todo lo que se logra a través de ella es un brevísimo alivio de síntomas. 

La incomodidad de la inconsciencia ordinaria se convierte en el dolor de la inconsciencia profunda -­un estado de sufrimiento o infelicidad más agudo y más obvio- cuando las cosas "van mal", cuando el ego está amenazado o en su situación vital hay un reto, una amenaza o una pérdida importante, reales o imaginarias; o cuando hay conflicto en una relación. Es una versión intensificada de la inconsciencia ordinaria, diferente de ella no en el tipo sino en el grado.

En la inconsciencia ordinaria, la resistencia habitual o negación de lo que es crea la incomodidad y el descontento que la mayoría de las personas aceptan como la forma normal de vivir. Cuando esta resistencia se intensifica por algún reto o amenaza al ego, trae negatividad intensa en la forma de ira, miedo agudo, agresión, depresión, etcétera. La inconsciencia profunda a menudo significa que el cuerpo del dolor ha sido disparado y que usted se ha identificado con él. La violencia física sería imposible sin inconsciencia profunda. Puede ocurrir también cuando una multitud de personas o incluso toda una nación genera un campo colectivo de energía negativa.

El mejor indicador de su nivel de conciencia es cómo maneja los retos de la vida cuando llegan. En esos retos, una persona ya inconsciente tiende a volverse más profundamente inconsciente y una persona consciente más intensamente consciente. Usted puede utilizar un reto para despertar, o puede permitir que lo empuje a un sueño aún más profundo. El sueño de la inconsciencia ordinaria se convierte entonces en una pesadilla. 

Si usted no puede estar presente ni siquiera en circunstancias normales, tales como cuando está sentado solo en una habitación, caminando por el bosque o escuchando a alguien, ciertamente no podrá permanecer consciente cuando algo "va mal" o se enfrenta con gente o situaciones difíciles, con la pérdida o la amenaza de pérdida. Usted será dominado por una reacción, que en última instancia es siempre una forma de miedo, y arrastrado a la inconsciencia profunda. Esos retos son sus pruebas. Sólo la forma en que usted los resuelva le mostrará a usted y a los demás en qué punto está en cuanto a su estado de conciencia, no el tiempo que puede permanecer sentado con los ojos cerrados o qué visiones tiene.

Así que es esencial traer más conciencia a su vida en las situaciones ordinarias cuando todo transcurre con relativa facilidad. De esta forma, usted crece en poder de presencia. Eso genera un campo de energía en usted y alrededor de usted de una gran frecuencia de vibraciones. Ni la inconsciencia, ni la negatividad, ni la discordia o la violencia pueden penetrar en ese campo y sobrevivir, lo mismo que la oscuridad no puede sobrevivir en la presencia de la luz.

Cuando usted aprenda a ser testigo de sus pensamientos y emociones, que es una parte esencial de estar presente, puede quedar sorprendido cuando se dé cuenta por primera vez de la "estática" de fondo de inconsciencia ordinaria que tiene y de qué pocas veces si acaso alguna, usted está verdaderamente a gusto consigo mismo. En el nivel de su pensamiento, usted encontrará mucha resistencia en forma de juicio, descontento y proyección mental lejos del Ahora. En el nivel emocional, habrá una corriente subterránea de incomodidad, tensión, aburrimiento o nerviosismo. Todos son aspectos de la mente en su modo de funciona­ miento habitual de resistencia al presente.

Del libro:
El Poder del Ahora
Eckhart Tolle

martes, 26 de enero de 2016

UN CUENCO SOBRE EL VACÍO


He aquí una famosa historia concerniente al maestro rinzai Ikkyu, que vivió hace alrededor de tres o cuatro siglos. Ikkyu era entonces un joven monje en un templo zen en el que vivía también su hermano; un día, este último dejó caer un cuenco utilizado en la ceremonia del té, y se rompió; este cuenco era tanto más precioso cuanto que había sido ofrecido por el emperador. 

El superior del templo le riñó severamente, lo cual hizo llorar al pequeño monje. Pero Ikkyu le dijo que no se inquietara: Tengo sabiduría. Puedo encontrar una solución. Reunió los trozos de cerámica, los puso en las mangas de su kolomo y se fue a descansar al jardín del templo, esperando tranquilamente a que el maestro volviera. 

En el momento en el que le vio, fue a su encuentro y le propuso un mondo: 

—Maestro, los hombres nacidos en este mundo ¿mueren o no mueren? 
—Sin lugar a dudas mueren —respondió el maestro—. El mismo Buda murió.
—Comprendo —dijo Ikkyu—, pero en lo que concierne a las demás existencias, los minerales o los objetos ¿están destinados a morir? 
—Desde luego —respondió el maestro—. Todas las cosas que tienen forma deben morir necesariamente, cuando les llega el momento. 

—Comprendo —dijo Ikkyu—. En suma, como todo es perecedero, no se debería llorar ni lamentar lo que ya no es, ni enfadarse contra el destino... 
—¡No, desde luego! ¿Adonde quieres llegar? —preguntó el maestro. 

Entonces Ikkyu sacó de las mangas de su kolomo los restos del cuenco y se los presentó a su maestro. Este se quedó con la boca abierta.


Tomado del libro:
El Cuenco y el Bastón
(120 cuentos Zen)
Taisen Deshimar

CULPABILIDAD


El sentimiento de culpabilidad forma parte de la mente egoísta; no es nada espiritual. Las religiones han estado explotándolo, pero no tiene nada que ver con la espiritualidad. Simplemente dice que podrías haber hecho otra cosa. Es un sentimiento del ego; como si no fueras seres impotentes, como si estuviera en tus manos. 

Nada está en tus manos. Ni tú mismo. Las cosas suceden; nada se hace. En cuanto entiendas esto, la culpa desaparecerá. A veces puedes llorar por algo, pero en lo más hondo sabes que tenía que suceder porque estas impotente, formas parte de una totalidad muy grande, en la que no eres más que un elemento diminuto. Es como cuando hay una hoja y un árbol y aparece un viento fuerte que separa la hoja del árbol. La hoja piensa mil y una cosas... que podría haber sido de esa manera y no de esta, que la separación se podría haber evitado. ¿Qué puede hacer? El viento era demasiado fuerte.

La culpabilidad no deja de brindarte la idea equivocada de que eres poderoso, capaz de hacer algo. La culpabilidad es la sombra del ego: no puedes cambiarlo y ahora te sientes culpable. Si lo analizas profundamente, verás que estabas impotente y que toda la experiencia te ayudará a ser menos egoístas.

Si continúas observando la forma que cobran las cosas, y las formas que surgen, y los acontecimientos que suceden, poco a poco te desprendes del ego. El amor sucede... y también la separación. De hecho, no podemos hacer nada. Esto es lo que yo llamo una actitud espiritual... cuando comprendes que no se puede hacer nada; cuando entiendes que no eres más que una parte diminuta de una vastedad tremenda.

Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 321
Fotografía tomada de internet

lunes, 25 de enero de 2016

EL SABOR DEL ZEN


Minagawa Shunzaemon, un célebre poeta muy apegado a la rima y adepto del Zen, oyó hablar de un célebre maestro zen, Ikkyu, jefe del Templo de Daitoku-ji, situado en la región de los campos violetas. Quiso ser su discípulo y le hizo una visita. En la entrada del templo entablaron el diálogo.

Ikkyu preguntó:

—¿Quién es usted?

—Un budista —respondió Minagawa.

—¿De dónde viene?

—De su provincia...

—¡Ah...! ¿Y qué ha sucedido por allí en estos últimos días?

—Los cuervos graznan, los gorriones gorjean.

¿Y dónde cree usted que está ahora?

—En los campos violetas.

—¿Por qué?

—Las flores, esas glorias de la mañana... arteres, crisantemos, azafrán...

—¿Y cuándo están marchitas...,?

—Es Myiagano (un campo célebre por la belleza de sus flores en otoño).

—¿Qué sucede en ese campo?

—El río fluye, el viento lo barre.

Estupefacto al oír estas palabras que tenían el sabor del Zen, Ikkyu le condujo a su habitación y le ofreció té. Después improvisó los versos siguientes.-

Un manjar delicado quisiera servirle 

¡Ay! el Zen no puede ofrecer nada... 

Su visitante le respondió:

El espíritu que sólo puede ofrecerme nada 
es el vacío original, 

Un manjar delicado entre todos. 

Profundamente emocionado, el maestro concluyó:

¡¡¡Hijo mío, usted ha aprendido mucho!!!

Tomado del libro:
El Cuenco y el Bastón
(120 cuentos Zen)
Taisen Deshimar

AYUDAR A QUE EL AMOR VUELVA A APARECER


En Plum Village hay una hermana aún muy joven, sólo tiene veintidós años, que ayudó a su madre y a su hermana a reconciliarse después de que hubiesen prometido no verse nunca más. En tres horas fue capaz de ayudarlas a resolver el conflicto. Al final, ambas practicaron la meditación del abrazo. Se abrazaron con dulzura e inspiraron y espiraron conscientemente varias veces. Hicieron la práctica de: «Inspirando, soy consciente de que estoy viva; espirando, soy consciente de que mi ser amado sigue con vida, entre mis brazos». Practicaron ser conscientes del regalo que suponía para cada una la presencia de la otra y mantuvieron un profundo contacto con el momento presente, poniendo el cien por cien de sí mismas en el acto de abrazar a la otra persona. Fue muy curativo para ellas. A través de la práctica descubrieron que se querían muchísimo, pero que no lo sabían porque no habían sido hábiles en la relación que habían mantenido, en su forma de hablarse ni de escucharse.

Sólo porque la ira o el odio estén presentes, no significa que la capacidad de amar y de aceptar no esté ahí. Si eres hábil como meditador, como pacificador, puedes ayudar a que el amor y la comprensión vuelvan a aparecer en ti y en la otra persona. Te ruego que no creas que aquel amor ya no está en ti, porque no es cierto, el amor siempre ha estado en tu interior. Es como la luz del sol, que aunque llueva siempre sigue ahí, un poco más arriba que las nubes. Si asciendes por encima de estas, verás brillar el sol. Así que si crees que en ti no hay amor, que odias a la otra persona, estás equivocado. Y si no te lo crees, espera a que ella muera. Entonces no cesarás de llorar y desearás que vuelva a la vida, lo cual te demuestra que el amor siempre ha estado ahí. Debes dar una oportunidad al amor para que se manifieste mientras la otra persona sigue con vida. Y para ayudar a que el amor vuelva a aparecer, debes saber manejar la ira que sientes. La ira siempre va acompañada de confusión e ignorancia.

Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

domingo, 24 de enero de 2016

OBSERVAR... NO LUCHAR



Extracto del libro:
No Ajahn Chah
Reflexiones (Compilado y Editado por 
 Dhamma Garde)
Fotografía de Internet

LA RENUNCIACION TAMPOCO ES LA SOLUCION


Siempre que usted practique la renunciación, se engaña. ¡Qué tal eso!. Se engaña. ¿A qué renuncia? Siempre que renuncie a algo, queda atado para siempre a aquello a lo cual renuncia. Hay un gurú en la India que dice: "Siempre que viene a verme una prostituta, no habla sino de Dios. Dice que está cansada de la vida que lleva. Que quiere a Dios. Y siempre que viene a verme un sacerdote, no habla sino de sexo". Muy bien, cuando usted renuncia a algo, queda atado a esa cosa para siempre. Cuando lucha contra alguna cosa, queda atado a ella para siempre. Mientras luche contra ella, le está dando poder. Le da tanto como el que usa para luchar contra él.

Esto incluye el comunismo y todo lo demás. de manera que debe "recibir" a sus demonios porque cuando lucha contra ellos les da poder. ¿Nadie le ha dicho esto? Cuando renuncia a una cosa, queda atado a ella. La única manera de salir de ello es mirar a través de la cosa. No renuncie a ella, mire a través de ella. Comprenda su verdadero valor y no tendrá que renunciar a ella; sencillamente, ella caerá de sus manos, pero por supuesto, si no ve eso, si usted está hipnotizado y cree que no será feliz sin esa cosa, aquella o de más allá, está esclavizado. Lo que tenemos que hacer por usted no es lo que la llamada espiritualidad intenta hacer - es decir, lograr que usted haga sacrificios, que renuncie a las cosas. Eso es inútil. Usted todavía está dormido. Lo que tenemos que hacer es ayudarle a comprender. Si comprendiera, sencillamente dejaría de desear esa cosa. Esto es otra manera de decir: Si usted despertara, sencillamente dejaría de desear esa cosa.

Extracto del libro:
Despierta (charlas sobre la espiritualidad)
Anthony de Mello

sábado, 23 de enero de 2016

CONSEJOS


Los hombres valiosos llegan a la fama por sus obras. Los necios se hacen famosos por la propaganda.

Nuestra sociedad de consumo también “fabrica” ídolos famosos, porque necesita venderlos.

Si el sabio te censura, piénsalo. Si el estúpido te alaba, ¡laméntalo!

El que se sabe merecedor de la aprobación y del aplauso, no hace nada para conseguirlos.

El árbol que sobresale muy pronto con sus ramas, suele ser el que primero cae por falta de raíces.

El hombre seguro de sí mismo goza cuando es apreciado y se duele ante el menosprecio, pero no malgasta su tiempo para cambiar la opinión ajena.

La propaganda es muchas veces como el agua: deja en el fondo el oro y saca a flote el leño seco.

Si eres sensato valoras mas el juicio de los pocos que te conocen de verdad, que las alabanzas o los juicios negativos de los que te desconocen.

El necio se irrita con la corrección del amigo y se hincha con la alabanza del adulador.

El orgullo hincha la pobreza del necio y la humildad agranda la riqueza del sabio.

El orgullo es la fachada de la estupidez y la humildad es el cimiento de la sabiduría.

Tomado del libro
Animo para Vivir
Josue Rodríguez

SIN EL AMADO LA VIDA IGUAL CONTINÚA, AUNQUE NO CONTINÚE IGUAL