miércoles, 22 de junio de 2016
martes, 21 de junio de 2016
¿CÓMO HACER QUE TUS INDESEADOS HUÉSPEDES SE SIENTAN COMO EN CASA?
Cuando elimines la represión y los bloques de dolor afloren, tendrás que sufrir un poco. No hay modo de evitarlo. Por eso el Buda dijo que has de aprender a abrazar el dolor. De ahí que la práctica de ser consciente sea tan importante. Generas una intensa fuente de energía para poder reconocer y abrazar estas fuerzas negativas y cuidar de ellas. Y ya que el Buda está en ti como la energía de ser consciente, invitas al Buda a surgir y a ayudarte a abrazar los nudos interiores. Si estos no quieren aflorar, los convences para hacerlo. Después de ser abrazados durante un tiempo, volverán al sótano y se convertirán en simientes de nuevo.
Por ejemplo, el Buda dijo que todos tenemos la semilla del miedo, pero la mayoría lo reprimimos y lo encerramos en la oscuridad. Para ayudarnos a identificar, abrazar y observar profundamente las semillas del miedo, nos ofreció la práctica de los Cinco Recordatorios:
- Mi naturaleza es la de envejecer. No puedo huir de la vejez.
- Mi naturaleza es la de enfermar. No puedo huir de la enfermedad.
- Mi naturaleza es la de morir. No puedo huir de la muerte.
- La naturaleza de todas las cosas y personas es la del cambio. No hay manera de evitar separarme de ellas. Nada puedo conservar. Vine al mundo con las manos vacías y lo abandonaré del mismo modo.
- Mis acciones son las únicas y verdaderas pertenencias que tengo. No puedo huir de las consecuencias de mis acciones. Ellas son el suelo en el que me apoyo.
Cada día hemos de practicar de esta forma, dedicando algunos minutos a contemplar cada ejercicio mientras seguimos nuestra respiración. Practicamos los Cinco Recordatorios para que la semilla del miedo circule. Hemos de invitarla a aparecer para reconocerla y abrazarla. Y cuando se sumerja de nuevo, se habrá vuelto más pequeña.
Si invitamos a la semilla del miedo a aflorar de esta manera, estaremos mejor equipados para cuidar de nuestra ira. El miedo aviva la ira. Cuando el miedo está presente, no estás en paz, así que se convierte en el terreno en el que la ira puede crecer. El miedo se basa en la ignorancia, y esta falta de conocimiento constituye también una de las principales causas de la ira.
Cada vez que bañas tus formaciones interiores con la energía de ser consciente, los bloques de dolor que hay en ti se hacen más livianos y menos peligrosos. Tu práctica consiste, pues, en bañar cada día con la energía de ser consciente la ira, la desesperanza y el miedo de tu interior. Si no eres consciente, cuando estas semillas afloren producirán una situación muy desagradable. Pero si sabes generar la energía de ser consciente, es muy curativo invitarlas a aflorar cada día y abrazarlas. Después de algunos días o semanas de hacerlas aflorar a diario y de ayudarlas a sumergirse de nuevo, habrás creado una buena circulación en tu psique y los síntomas de trastorno mental empezarán a desaparecer.
Ser consciente hace la labor de dar un masaje a tus formaciones mentales, a los bloques de sufrimiento que hay en ti. Debes dejarlos circular, y podrán hacerlo si tú no les tienes miedo. Si aprendes a no temer tus nudos de sufrimiento, aprenderás a abrazarlos con la energía de ser consciente y a transformarlos.
Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet
lunes, 20 de junio de 2016
SIN NOMBRE
Tao es el nombre para aquello que no se puede nombrar, un nombre para lo sin nombre... igual que Dios, o dhammu, o verdad o logos. En realidad, estos no son nombres, sino la impotencia humana.
Hemos de llamarlo algo, hemos de referirnos de alguna forma. Tao es uno de los nombres más bonitos que se le ha dado a lo desconocido, porque carece de significado. Dios ha adquirido muchos sentidos, de ahí que haya perdido significado.
A Dios se lo puede adorar, pero eso no sucede con el Tao; no hay imagen. No puedes adorar una imagen de piedra, pero en cuanto dices «dios», ante ti aparece una imagen sutil: alguien sentado en un trono dorado, que controla todo el mundo, un hombre muy sabio con barba blanca y todo eso, una figura paternal. Pero con el «Tao» no surge ninguna figura. Esa es la belleza del nombre, que simplemente no te da pistas. No te aporta excusa para recurrir a la imaginación.
Ese es el mejor nombre que se le ha dado a lo desconocido. Es importante porque no tiene significado, no significa nada. Todo lo que se puede decir de él es que significa el camino2. No el camino hacia algún objetivo, sino simplemente de la naturaleza de las cosas.
2 Del inglés way, camino y forma de ser de las cosas. (N. del T.)
Extracto del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 352
Osho
Día 352
Fotografía tomada de internet
domingo, 19 de junio de 2016
BODHICHITTA (CORAZÓN NOBLE O DESPIERTO)
Al espirar alivio y amplitud, también favorecemos la disolución de la armadura. La espiración es una metáfora que expresa la apertura de todo nuestro ser. Cuando tenemos algo precioso, en lugar de aferramos a ello estrechamente podemos abrir las manos y compartirlo, podemos regalarlo todo, podemos compartir la riqueza de nuestra indescifrable experiencia humana.
Así, un hombre que sufrió abusos sexuales de niño empieza a recordar plenamente lo sucedido. Sin saber muy bien de dónde le viene el impulso, empieza a inspirar todo el dolor de ese niño desvalido y aterrorizado, y a continuación inspira el dolor de todos los niños en todas partes, de niños que apenas sobreviven debido a la falta de atenciones, a los abusos, a las enfermedades y a la guerra. De repente descubre la bodhichitta.
Siempre podemos descubrir el corazón despierto, ello no es algo que requiera una preparación especial ni por lo que haya que luchar. En los momentos de vulnerabilidad, cuando aún no tenemos una estrategia formada y dudamos de qué camino tomar, la bodhichitta siempre está presente. Se manifiesta como apertura básica, a la cual los budistas llamamos sbunyata. Se manifiesta como ternura básica, como calidez compasiva. Cuando nos movemos como si esperásemos ser atacados, la bloqueamos.
La bodhichitta emerge cuando liberamos la tensión entre esto y aquello, la lucha entre nosotros y ellos.
A nivel relativo, sentimos nuestro noble corazón como parentesco y conexión con todos los seres. A nivel absoluto, lo experimentamos como espacio abierto o ausencia de lugar en que apoyarnos.
Como la bodhichitta no nos proporciona ningún suelo bajo los pies, corta con nuestros conceptos e ideales. No podemos convertirla en un proyecto de ser «buenas personas» o de ser el sujeto con el que siempre se puede contar para todo. Es mucho más incierta que todo eso.
La bodhichitta despierta la ternura, por eso no podemos usarla para tomar distancia. Tampoco podemos reducirla a una abstracción sobre la vacuidad esencial del dolor; no podemos evadirnos diciendo: «No está ocurriendo nada y no hay nada que hacer.»
Lo relativo y lo absoluto trabajan en conjunto para conectarnos con el amor ilimitado. Compasión y shunyata son las cualidades del amor que no morirá.
Experimentar el lugar delicado de bodhichitta es como volver a casa, es como si hubiéramos tenido amnesia durante mucho tiempo y volviéramos a recordar quiénes somos en realidad. El poeta Jalaluddin Rumi escribe sobre los viajeros nocturnos que buscan la oscuridad en lugar de huir de ella, que buscan la compañía de personas dispuestas a conocer sus propios miedos.
Los viajeros de la noche descubren la luz de bodhichitta en los pequeños miedos de una entrevista de trabajo o en los terrores ingobernables impuestos por la guerra, los prejuicios y el odio; en la soledad de la viuda, en la ternura de la pena misma o en el horror de los niños avergonzados o que han sufrido abusos de sus padres.
Extracto del libro:
Cuando Todo Se Derrumba
Pema Chödron
Fotografía de Internet
sábado, 18 de junio de 2016
OCUPAR LA SALA DE ESTAR
Nuestros bloques de dolor, pesar, ira y desesperanza siempre quieren subir a nuestra mente consciente, a nuestra sala de estar, porque han crecido mucho y necesitan nuestra atención. Quieren emerger, pero nosotros no queremos que lo hagan porque nos resultan dolorosos, así que les bloqueamos el camino. Deseamos que sigan durmiendo en el sótano. Como no queremos afrontarlos, nuestro hábito es llenar la sala de estar con otros huéspedes. Pero siempre que tenemos diez o quince minutos de tiempo libre y no sabemos qué hacer, estos nudos interiores surgen y nos ponen perdida la sala de estar. Para evitarlo, cogemos un libro, encendemos la televisión, salimos a dar una vuelta con el coche o hacemos cualquier otra cosa para que la sala de estar esté ocupada, porque de ese modo las formaciones interiores no entran en ella.
Todas las formaciones mentales necesitan circular, pero nosotros no queremos que afloren porque no deseamos sentir el dolor que nos producen. Queremos que sigan encerradas en el sótano. Tenemos mucho miedo, porque creemos que si las dejamos subir, sufriremos enormemente. Por eso nuestro hábito diario es llenar la sala de estar con huéspedes como la televisión, los libros, las revistas y las conversaciones, para impedir que estas formaciones interiores afloren. Cuando persistimos en ello, creamos una mala circulación en nuestra psique y empiezan a aparecer síntomas de algún trastorno mental y de depresión. Se manifiestan en nuestro cuerpo o en nuestra mente.
A veces, cuando nos duele la cabeza nos tomamos una aspirina, pero el dolor no se va. Este tipo de dolor de cabeza puede ser un síntoma de un trastorno mental. A veces tenemos alergias y creemos que son un problema físico, pero también pueden ser síntoma de un trastorno mental. Como los médicos nos aconsejan tomar algún medicamento, seguimos reprimiendo nuestras formaciones interiores y la enfermedad empeora.
Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet
viernes, 17 de junio de 2016
BATALLA INTERNA
Están aquellos que batallan contra sus impurezas y las conquistan. Esto se llama combatir interiormente. Los que combaten exteriormente se aferran a bombas y pistolas para arrojar y disparar. Conquistan y son conquistados. Conquistar a otros es la manera en la que lo hace el mundo. En la práctica del Dhamma no tenemos que combatir a otros, sino conquistar nuestras propias mentes, resistiendo pacientemente todos nuestros estados de ánimo.
Extracto del libro:
No Ajahn Chah
Reflexiones (Compilado y Editado por Dhamma Garde)
Fotografía de Internet
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









